Promoción en base a bajos impuestos no atrae a los buenos inversionistas

El actual Gobierno ha llevado a cabo una gran campaña para
conseguir aumentar el nivel de in­versiones del extranjero que recibe el país
organi­zando numerosas visitas oficiales a gremios em­presariales y autoridades
de diferentes gobiernos.

En estos encuentros al­tos funcionarios locales van a
mostrar a todos los interesados los atractivos que ofrece el Paraguay, ubicando
el favorable es­quema impositivo entre uno de los puntos princi­pales.

Sin embargo, al salir de esa exposición cualquier hombre de
negocios que haya quedado interesa­do con la oportunidad de tributar menos que
en los otros países donde pueda estar operando buscará entender cómo funcio­na
este país que pide tan poco a las empresas que allí operan.

Apenas al iniciar una investigación el inver­sionista se
encontrará con instituciones débiles, inestabilidad política, grandes
diferencias so­ciales y altos niveles de informalidad de la eco­nomía.

Todo lo anterior lleva a cualquier inversionista serio, que
busca mini­mizar riesgo en sus ope­raciones, a pensar que el actual estado de
las cosas es imposible de mante­ner.

La presión social en búsqueda de un país con mayor igualdad
termina­rá indefectiblemente en una mayor carga tributa­ria para aquellos que
más generan.

Si a esto se suma que el país mantiene una alta informalidad
la presión terminará en el hombro de las empresas serias.

 

DATOS

La última información disponible muestra que Paraguay tiene
la me­nor presión tributaria (porcentaje del PIB que representan los ingresos
tributarios) de la región, con apenas un 11,92% al cierre del 2013.

Bastante por debajo del promedio de la región del 18%, y muy
por debajo de los principales socios co­merciales como Brasil y Argentina con
26 y 24%, respectivamente.

Por otro lado, el nivel de inversiones extran­jeras netas
que reciben los países no muestran justamente que el nivel impositivo sea un
factor determinante para que esta decida arraigarse.

Ya que en países con presión tributaria media, como Chile y
Colombia, reciben grandes flujos de inversión; mientras que el país con mayor
presión es a su vez el que recibe, por lejos la mayor can­tidad de inversiones
ex­tranjeras.

Así, Paraguay debe em­pezar a ofrecer mucho más que bajas
tasas im­positivas si quiere con­seguir las inversiones tan necesarias para que
el país consiga mejorar su nivel de desarrollo.



Poco serios

Así como ahuyenta a las empresas o inversionistas con más
trayectoria, el ac­tual panorama local atrae a una gran cantidad de inversiones
“oportunistas”.

Un ejemplo claro son los brasileños que aparecieron con la
firma AJP, ofrecien­do rendimientos para la soja y otros commodities agrícolas
muy por encima del mercado para configurar un esquema piramidal que dejó
agujeros por más de US$ 30 millones.

Como estos también aparecieron varios otros que en condición
de “intermedia­rios” aparecen ofreciendo “grandes negocios” que terminan no
siendo más que artimañas de los mismos para tratar de hacer dinero fácil.

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