Privilegios intolerables

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¿Por qué organizaciones que manejan miles de millones de guaraníes al año no pagan impuestos? ¿Qué factores determinaron que dos grandes entidades, una de ellas de carácter mundial y con sede en Luque, gocen de privilegios, inmunidades y exenciones de las que no disfrutan los ciudadanos comunes en el Paraguay?.

Estamos hablando de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) y de la Confederación Sudamericana de Fútbol (devenida Conmebol) que se mueven en un mundo de gigantescos negocios que poco tienen que ver con el carácter de “organización de derecho privado sin fines de lucro” estampado en sus estatutos.

El reciente escándalo detonado en Zurich, sede de FIFA, a raíz de la investigación abierta por la Fiscal General de EEUU y el FBI ha tenido impacto en organizaciones “no lucrativas”, pero llenas de árbitros profesionales, DT profesionales, jugadores profesionales, gente, en fin, que cobra salarios monumentales en centenares de miles y aún millones de dólares… todo libre de impuestos. Donde quiera se intente averiguar cifras, rendiciones de cuentas, pago de impuestos, se tropieza con un muro de misterio y de silencio.

¿Cuánto paga de impuestos la APF, por ejemplo? Y eso que sus ingresos no son pequeños. El artículo 102 de sus estatutos le autoriza a establecer tributos “en concepto de tasas, derechos o cauciones por reclamaciones… inscripción y pases de jugadores, reposiciones, derechos de afiliaciones y cualesquiera otros tributos que pudieran crearse”, además de fijar las sumas percibidas por “autorizar la distribución de imágenes, sonidos y otros datos de partidos de fútbol y actos bajo su jurisdicción”.

Y entre pases de jugadores, contratos de publicidad y transmisiones de TV, las cantidades manejadas van mucho más allá de su calidad de organización sin fines de lucro. Resulta difícil, sino imposible, saber cuánto maneja la APF en esos conceptos, impuestos pagados, salarios a directivos y otros pagos diversos.

Algo similar ocurre con la Conmebol, blindada de tal forma que ni siquiera es posible allanar sus oficinas porque los jueces carecen de jurisdicción ante la inmunidad que se le otorgó por ley. En resumen: no se sabe cuánto dinero manejan, si pagan o no impuestos y los ciudadanos de este país, que mantenemos un Estado lleno de problemas, debemos conformarnos con ver desde afuera el espectáculo de grandes personajes yendo y viniendo sin hacer aduana, llevados desde la escalerilla del avión directamente a su hotel y viviendo una vida de príncipes sin que al Estado paraguayo le caiga una moneda proveniente de los negocios que manejan.

¿Organizaciones sin fines de lucro? Va siendo hora de acabar con esta falacia. Salvo que el Estado paraguayo sea tan timorato que no se anime a dar el paso que hay que dar: acabar con estas “ciudades sagradas” llenas de reyezuelos inmunes y multimillonarios.

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