Si pudiéramos

03 ENE 2017 09:44 am
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Si sólo por un instante pudiéramos ser conscientes del valor de nuestra historia. De dónde venimos. De dónde renacimos tras superar un holocausto que casi acabó con nosotros.


Benjamín Fernández Bogado

@benjalibre


Si sólo por un instante pudiéramos ser conscientes del valor de nuestra historia. De dónde venimos. De dónde renacimos tras superar un holocausto que casi acabó con nosotros. Si pudiéramos reconocer el vasto territorio que poseemos y la escasa población que tenemos. Si pudiéramos ver en cada joven el proyecto de futuro que somos. Si tan siquiera nos diéramos cuenta que tenemos todo para ser prósperos y desarrollados, pero que sin embargo una clase dirigente egoísta, sin capacidad de amar y menos de servir políticamente a su pueblo, se empeña en hundirnos en la pobreza y marginalidad. Violando las normas, pisoteando la Constitución, sometiendo a la Justicia a su capricho y voluntad, mientras crece el descontento manifestado en inseguridad, secuestros y asesinatos.

¿Qué te hicimos Paraguay para no estar a la altura de tu historia, presente y futuro y, tan lejos de las posibilidades que tenemos?

Sabemos que la educación es importante, pero no invertimos en ella lo que se debería. Estamos seguros de que la salud es vital, pero desabastecemos nuestros hospitales públicos y de la seguridad social hasta convertirlos en escenarios donde diariamente se comete algún homicidio de manera premeditada y asumida.

Somos ricos en energía, pero no la capitalizamos para beneficio nuestro. Financiamos a nuestros socios ricos, privando al país de recursos tan necesarios como urgentes para nuestro desarrollo. Deforestamos, empujando a miles a vivir como marginales en nuestras ciudades, víctimas de la expansión de la frontera agrícola, los mismos extractores que no quieren contribuir en impuestos y se empeñan en afirmar que el Estado corrupto no se merece sus recursos, tildando a su paso a los tontos de siempre que contribuyen para sostener el mismo país que habitamos juntos.

Nos duele que seamos sólo 7 millones de habitantes y que dos millones vayan a la cama todos los días sin haber comido nada. Somos capaces de alimentar a 60 millones de seres humanos y a nadie pareciera importarles el hambre de nuestros compatriotas.

Si pudiéramos pensar más en los demás que en nosotros mismos.

Si nos doliera más el dolor de muchos. Si por si acaso la solidaridad se incuba en cada uno de los paraguayos... este país tendría un 2017 extraordinario y próspero para todos.

Debemos abandonar la codicia que mata, la maldad que desune y el egoísmo que nos enfrenta.

Paraguay tiene todo para ser feliz. Aquí cabemos todos y no debemos abandonar este país a su suerte.

Remanguémonos y cada uno desde el lugar que nos toca trabajemos duro para que la paciencia ante la explotación no sea eterna y que ‘‘zona de confort’’ de pobres y ricos dé paso a un territorio de compromiso colectivo que nos haga alcanzar metas extraordinarias hacia el futuro.

Si pudiéramos sentir la urgencia, el país sería presente.

Si pudiéramos tener conciencia de nuestra realidad, la podríamos transformar.

Si alguna vez pudiéramos amar al Paraguay como se merece, este país sería nuestro de verdad y la razón de nuestro compromiso personal.

Ojalá la palabra: pudiera. SEA. Es sólo cuestión de decidirnos.

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