Seguridad Social: el desafío de la población creciente

11 ENE 2017 08:16 am
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Si bien en los últimos años ha mejorado la cantidad de afiliados al sistema de seguridad social, la cobertura sigue siendo insuficiente para el crecimiento poblacional y la incorporación de nuevos miembros de la PEA.




ANÁLISIS

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La dinámica demográfica y la situación laboral afectan de manera directa al sistema de seguridad social tanto en lo que corresponde a las pensiones como a la atención de la salud. De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2015 de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec), la Población Económicamente Activa (PEA) está compuesta por 3.492.514 personas, un tercio de las cuales tiene algún tipo de seguro de salud (IPS u otro).

Las proyecciones para los próximos 100 años realizadas por el Instituto de Previsión Social, muestran un crecimiento sostenido de la cantidad de empleados cubiertos pero el número sigue siendo una proporción pequeña comparada a personas empleadas y al total de la población. De acuerdo a las estimaciones, se espera que en 100 años la cantidad de aportantes entre 15 a 69 años llegue a 1.768.889 de 14,4 millones de habitantes para el año 2100.

Según Estudios y Proyecciones Actuariales del Régimen de Jubilaciones y Pensiones 2015–2100 del Instituto de Previsión Social, la pirámide poblacional de Paraguay 2014 muestra un déficit de cobertura de IPS. La cantidad de empleados cubiertos seguirá aumentando, pero la realidad de 2062 no presenta tanto optimismo, dado el aumento inminente de la población pasiva.

A diciembre de 2014, los aportantes a la Caja de Jubilaciones del IPS sumaban 588.816 personas, lo que representa el 17% de la Población Económicamente Activa y el 18% de la Población Empleada. Los aportantes a IPS del año 2014 del sector privado, los únicos obligados a la afiliación y aporte, representan el 46,4% de su población objetivo. Tanto en el aspecto de salud como en el de previsión, no se está cubriendo a los trabajadores más vulnerables ya que los sistemas existentes protegen mayormente a trabajadores formales.

La cantidad de hombres y mujeres a ser cubiertos por IPS en el 2062 sigue siendo muy baja comparada al total de la proyección poblacional y se mantendría una notoria inequidad entre mujeres y hombres cubiertos.

Según el Boletín de Seguridad Social elaborado por la Organización Internacional del Trabajo – OIT, en el 2014 existía un total de 698.374 aportantes activos lo que representa el 22% de la población ocupada de ese año. En cuanto a los jubilados, ellos sumaban 133.380 personas en las diferentes cajas, lo que implica que por cada jubilado hay 5,2% de personas cotizantes a la Seguridad Social, cifra que disminuiría a largo plazo, a causa de la transición demográfica en nuestro país.

En los próximos años, la población joven tenderá a decrecer y la población adulta mayor aumentará como proporción de la población total. Esto último quiere decir que tendremos una mayor población pasiva dependiente, personas que deberían tener algún tipo de cobertura para su vejez, tanto de jubilación como de salud.

Por ello, el cambio demográfico debería ir acompañado de una mejora en el porcentaje de asegurados de modo a que la totalidad de los ciudadanos cuente con provisión de servicios públicos y privados de calidad, y con una red de seguridad que garantice su bienestar ante cualquier eventualidad, y les garantice una vida digna durante su vejez.

CUESTIONES A CONSIDERAR

Ante esta realidad, la política gubernamental de primero crecer y luego distribuir, resultaría insuficiente. El proceso de lograr la afiliación de todas las personas en edad activa al sistema de seguridad social debe iniciarse desde ahora, y exige de medidas de incentivos, control y seguimiento adecuadas.

Con el enfoque en el crecimiento económico, suponiendo que solo él basta para el desarrollo, se desliga la política económica de la social dificultando la construcción de una visión a largo plazo de las políticas sociales, que incluyan la seguridad social.

Un buen sistema de seguridad social es una inversión en capital humano, que es el motor principal de la productividad y la competitividad. En este sentido, es importante fomentar un sistema integral y universal de seguridad social.

El sistema de seguridad social en Paraguay, presenta serias limitaciones en cuanto a alcance, eficiencia y efectividad. No existe un sistema global que incluya comprensiva y coordinadamente acciones y políticas organizadas. Las distintas modalidades y concepciones, impiden contar la respuesta adecuada de sistema de seguridad social ante los shocks adversos que enfrentan los trabajadores y sus familias.

Es urgente cambiar la concepción de la seguridad social y verla como parte de la formación de capital humano y social, para aliviar la pobreza y reducir la exclusión sociolaboral, así como es necesario considerarla como una forma de garantizar a todos y todas mínimos estándares durante toda su vida y no solo durante sus años productivos.

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