¿Cuánto más podríamos sacarle a la soja?

11 ENE 2017 08:38 am
Economía & Negocios


“Soja para las pinturas, el aceite de los amortiguadores y como carga sólida en los volantes y pulsadores de bocina de los autos”.

oja para las pinturas, el aceite de los amortiguadores y como carga sólida en los volantes

INDUSTRIAS

Cristian Nielsen

prensa@5dias.com.py


Esta descripción per­tenece al economista, académico y periodista angloindio Rajeev Char­les Patel, quien en su libro “Obesos y famélicos” se refiere a la incursión que en los años 30 hiciera el magnate Henry Ford en el mundo de la soja.

“El señor Ford –sigue relatando Patel- deseaba unir la granja y la fábrica para convertir los produc­tos agrícolas en productos Ford. En aquel tiempo predijo que llegaría el día en que los automóviles crecerían en las granjas. Se dio cuenta de que la soja era un cultivo ex­traordinario”.

En el Paraguay, gran parte de la población, en especial la muy joven, considera a la soja un fe­nómeno relativamente nuevo. Para cierto sector, muy afectado ideológi­camente, la soja es ex­cluyente, ecológicamente dañina y expulsora del campesino pobre. Para otros, es un buen negocio que está sacando al Para­guay de la medianía pro­ductiva que nos caracte­rizara hasta bien entrados los años 80.

La estadística lo docu­menta. Somos el cuarto exportador mundial de soja y derivados después de Brasil, Estados Unidos y Argentina. Una bue­na porción del producto interno bruto (PIB) y de nuestras exportaciones está basada en esta olea­ginosa que ya en la prime­ra mitad del siglo XX era calificada de “mágica”.

¿En qué se usa lo que vendemos?

El mundo nos compra soja en estado natural y sus derivados: aceite, ha­rina y pellets. Los mer­cados a los que enviamos estos productos son va­riados y abarcan todo el planeta.

Desde que comenzó el “boom” de la soja, casi sin variación, exporta­mos el 88% del aceite y de la harina que producen las principales plantas de fracking instaladas en el país: ADM, Bunge, Louis Dreyfuss, Complejo An­gostura, según datos de USDA, IICA y BCP.

Los mercados que más compran son: Polonia, Italia, Perú y otra veintena de destinos para la harina de soja. India, Bangla­desh, Argentina y Egipto para el aceite de soja, en­tre los clientes más regu­lares.

Estos tres renglones (aceite, harina y pellets) ¿son el producto final? En absoluto. Son apenas in­sumos para la fabricación de otros derivados.

En la Unión Europea, la demanda de biodiésel a base de aceite de soja está en incremento porque es más barato que el fabrica­do a partir de la colza, que se produce en la comu­nidad y cuyos costos no cierran por el momento. El fuerte compromiso de Europa con las energías renovables y limpias está metiendo presión al mer­cado de biodiésel de soja –y también de aceite de palma- que no cesa de crecer. En 2015, la produc­ción y comercialización de aceite de soja superó las 46 millones de toneladas, según reporta Oil World Statistics Update (www. oilworld.biz), y va en au­mento.

En cuanto a la harina de soja, su uso más exten­dido –incluso en el Para­guay- es el de componente esencial para alimento de animales, sobre todo des­pués de comprobarse que puede sustituir con ven­tajas económicas la lisina sintética, un aminoácido fundamental tanto para la alimentación humana como animal.

USOS CASI INFINITOS

El aceite y la harina de soja tienen usos prác­ticamente ilimitados. Aparte del biodiésel y de los balanceados para cría de animales, ambas sus­tancias entran en la fa­bricación de pegamentos que sustituyen a los de origen fósil, plásticos po­liuretanos -área en la que Henry Ford fue pionero-, compuestos termoesta­bles para componentes de motores que trabajan a altas temperaturas, lubri­cantes de alto rendimien­to y baja toxicidad. Y quizá el más curioso de todos: tinta para impresión de periódicos. Actualmente, el 90% de los diarios nor­teamericanos se imprime con tintas fabricadas a partir de la soja. Y es po­sible que los paraguayos también, siguiendo la tendencia mundial.

¿Podemos sacarle más partido a la soja? Sin du­das, pero para ello se necesita una evolución industrial y una economía a mayor escala. Miremos a Bolivia, que ya es gran productor de soja y tiene capacidad para industria­lizarla en un 100%. Prin­cipales mercados para su aceite de soja: Perú, Ecuador y Colombia, que tienen vigorosos planes de biodiésel en plena eje­cución.

Todo un mundo por des­cubrir. Sólo hace falta una estrategia para abordarlo

COMENTARIOS

© 2015 5dias.com.py