El joven del interior que creó un imperio de la belleza

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Uno de las empresas con más renombre en el sector de la estética y peluquería nacional es sin duda Joseph Coiffure, firma que con 20 salones y un plantel de profesionales de primer nivel se ganó la fidelidad de miles de paraguayos y un lugar predilecto en el mercado.
Sin embargo, eso no siempre fue así, los primeros cimientos de la empresa se formaron a partir del esfuerzo, sacrificio y trabajo duro de José Espínola propietario de la cadena Joseph.
Espínola forzó su espíritu trabajador desde muy pequeño cuando colaboraba con su padre en la labor de la chacra en Pastoreo, ciudad de la que es oriundo; una vez concluidos sus estudios de escolar básica (sexto grado), impulsado por sus ganas de estudiar, de forjar una carrera y poder ayudar a su familia -compuesta por sus padres y 10 hermanos- llegó a la capital del país en busca de nuevas oportunidades.
“Llegue la ciudad en 1986, mi anhelo era estudiar en la universidad, pero no conseguía trabajo que me permitiera ganar dinero para pagar la facultad y conseguí trabajo en una panadería. Trabajaba de empaquetador, además barría y en mis tiempos libres me acercaba a los panaderos para aprender del oficio. Además, vivía allí’’, cuenta nuestro entrevistado.
Mientras colaboraba en la panadería se decidió por estudiar lo relacionado a la electricidad y convertirse en electricista, ya que los horarios no le permitían ir a la facultad; terminó su curso de electricidad pero se percató de que no era lo suyo, no estaba hecho para dedicarse a ello.

DE LA ENERGÍA A LAS TIJERAS
“Un domingo, conversando con mi tía, hermana de mi madre, me pregunta por qué no estudio peluquería en vez de electricidad, oficio donde arriesgaba mi vida mientras que en la peluquería solo arriesgaba el dedo”, relata el estilista.
Luego de superar algunos prejuicios y decidirse a encontrar una vocación llegó hasta un instituto de peluquería. Aunque en principio poner ruleros y pinzas no era del todo su agrado y se cuestionó su obrar, al momento de tomar las tijeras y realizar su primer corte descubrió ese talento oculto que lo convirtió en uno de los estilistas más reconocidos del país.
EL INICIO DE UNA FRUCTÍFERA CARRERA
Tras aprender las técnicas y secretos, sumado a su talento natural, Espínola se abrió camino realizando cortes a las esposas de sus compañeros de la panadería, realizando cortes de casa en casa en su ciudad. Hasta que le dieron la oportunidad de trabajar en un salón de belleza, donde en principio le asignaban tareas sencillas como lavar el pelo y barrer, hasta que un día se animó a tomar las tijeras y realizar un corte; el éxito de su trabajo marcó el inicio de largas jornadas de trabajo realizando cortes a hombres y mujeres.
Cuando logró ahorrar lo necesario y se sintió capaz de crear su peluquería, informó a su jefe y emprendió camino.
Es así que un 21 de junio de 1991 abrió un salón de tres por tres metros alquilado y un pequeño equipo ubicado frente a la terminal de ómnibus.
‘‘Tenía ahorrado G. 1.500.000, encontré un local que se había desalquilado hacia poco, el dueño me pidió G. 1.100.000 como entrega, porque ya tuvo una mala experiencia con la peluquería instalada antes allí’’, nos mencionó nuestro entrevistado.
Con el dinero restante compró y prestó los equipos y elementos necesarios para realizar su trabajo.
Con nada en el bolsillo abrió las puertas de Joseph: a las tres semanas juntó el dinero suficiente para devolver el equipo prestado y se compró unos propios.
Tras dedicarse día y noche a la empresa, a los tres meses ya contaba con 5 a 7 personas trabajando con él. Posteriormente alquiló el local de a lado y desde entonces no paró de crecer hasta convertirse en una prestigiosa cadena.
DESAFÍOS
Una vez conquistado el sueño de convertirse en un profesional y poder ayudar a su familia, se enfrentó a nuevos desafíos propios del rubro.
Especializado en la materia gracias a varios cursos y talleres realizados en el extranjero, se encontró con la barrera cultural impuesta por los paraguayos de la época, ya que la paraguaya tiende a ser muy tradicionalista, no quiere cambiar, por lo que se le dificultaba implementar el estilo de Europa, con colores atrevidos, el pelo corto e innovadores cortes.
Asimismo, hoy continúa haciendo frente a la falta de capital humano capacitado que le permita seguir expandiendo la marca en los principales puntos de encuentro de la familia.
Por último, señaló que el éxito de Joseph se debe a la disciplina, dedicación, el esfuerzo, el trabajo que realiza con su equipo y al talento natural que Dios le dio

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