Prioridades de liderazgo

 

El World Economic Forum (WEF) o Foro Económico Mundial ce­rrado el fin de semana pasado en Buenos Aires –conocido como el mini Davos de Argentina- concluyó sin muchas novedades más allá de las esperadas. Hubo algunos elogios hacia los cambios de conducción política pero dudas sobre el futuro inmediato del an­fitrión.

Persisten la inflación, el déficit fiscal y el proteccionismo en una de las economías más cerradas del mundo. En éste último punto, el segundo hombre del Gobierno de Mauricio Macri, Marcos Peña, expresó puntualmente a la plenaria: “Vamos a defender el valor del comercio libre y de una mayor integración de nuestras econo­mías, en particular desde las perspectiva de los países en desarro­llo’’. Para defender el comercio libre, Argentina debiera comenzar por practicarlo, hecho inexistente que los paraguayos experimen­tamos permanentemente tanto con Argentina como con Brasil.

En el WEF se hablan realidades desde hace ya un buen tiempo. Su fundador y actual presidente, Claus Schwab, enumeraba a comien­zos de año en su web oficial lo que define como “prioridades de lide­razgo en un mundo complejo, incierto y ansioso como el nuestro”. Nosotros citaremos brevemente tres de los puntos que conside­ramos principales. Nuestros lectores sabrán identificar cuántos de ellos constituyen una prioridad para la dirigencia actual del Paraguay. Ahí van:

1- Enfrentar la cuarta revolución industrial. De ello hablábamos en un editorial anterior. “Industrias ente­ras se están rede­finiendo -afirma Schwab- mientras otras se crean de cero a partir de los innovadores avances en inte­ligencia artificial, robótica, Internet de las cosas, au­tomovilismo, im­presión, nanotecnología, biotecnología y computación cuántica”, variables de desafían la competitividad y transforman el mercado de trabajo.

2- Construir un sistema dinámico e inclusivo de gobernanza glo­bal. Los desafíos económicos, tecnológicos, ambientales y so­ciales, estima el creador del WEF, exigen un abordaje desde la perspectiva público-privada total. Ya no cabe el Estado-nación omnipresente sino la gobernanza inclusiva y participativa.

3- Potenciar el crecimiento económico. Aquí, Schwab es parti­cularmente implacable y descarnado cuando sentencia: “Con un crecimiento anual del 5%, se tarda 14 años en duplicar el PIB; con un crecimiento del 3%, se necesitan en cambio 24 años. Si nues­tro estancamiento persiste, nuestros hijos y nietos podrían en­contrarse en peores condiciones que sus predecesores”.

Si alguno de nuestros lectores logra encontrar la agenda de prio­ridades de la dirigencia política paraguaya podrá contrastarla con esta somera enumeración formulada por el WEF en función de futuro inmediato. Veremos así por dónde andan nuestros “líde­res” y porqué es tan poco lo que estamos acostumbrados a espe­rar de ellos.

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