Los debates ausentes

Una vez más, en un foro internacional, queda expuesto nuestro pasivo infraestructural como uno de los principales lastres para el desarrollo. En la cita continental del Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Interamericana de Inversiones en Asunción saltó a la vista el fenomenal atraso, por ejemplo, de la red vial y aeroportuaria que padece el Paraguay desde siempre. En terminales aéreas y autopistas de conexión internacional ocupamos el puesto 131 y 125, respectivamente, según el “Informe sobre la competitividad 2016/2017” emitido por el Foro Económico Mundial (WEF) en su capítulo dedicado al turismo como componente del Producto Interno Bruto. Este informe es descrito por su emisor como un valioso instrumento de política pública en la gestión gubernativa.
A partir de allí, cabe la pregunta: ¿Tenemos una política de Estado en cuanto a temas centrales de gestión pública? Apena decirlo, pero no. Cada gobierno, a su turno, ha empujado los programas que le han parecido más convenientes y ajustados a sus proyectos de continuidad en la gestión. Desde 1989 hasta 2008 se sucedieron en el Palacio de López cuatro gobiernos del mismo signo político. Si el partido que los ejerció hubiera desarrollado una auténtica política de Estado, 19 años habrían alcanzado para avanzar rápidamente y enjugar aunque fuera en parte el déficit infraestructural existente. Pero no, hemos desperdiciado todo ese tiempo y el resultado es estar por debajo de países como Brunei, Botswana o Bután en todo lo que respecta a desarrollo humano, calidad de vida y competitividad.
Tal parece que, en términos de gestión pública, es muy difícil caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Si hacemos rutas, nos olvidamos de los puertos. Si hacemos aeropuertos dejamos a un lado los puentes. También se suele dar, en este ámbito oficial, el “síndrome de la sábana corta” que impide tapar la cabeza y los pies al mismo tiempo. Esto se comprueba en materia de atención de la salud y de la educación al mismo tiempo. En cuanto a política de nutrición temprana, la cosa se pone peor. Según un estudio de la Universidad de Chicago, un feto puede generar hasta 250.000 neuronas por minuto entre el cuarto y el séptimo mes de gestación. El “cableado” del cerebro humano se consolida en los primeros cinco años de vida. Si en esa etapa la nutrición falla, poco podrá hacerse de allí en adelante. Es decir, la escuela recibe al niño en el punto crítico. La alimentación escolar es importante para ayudar al proceso educativo pero si la arboladura cerebral no está completa, hasta el mejor sistema escolar del mundo será insuficiente.
¿Políticas de Estado en lo esencial? Este es otro debate ausente en importantes capas de la sociedad paraguaya cuya atención es requerida por personalismos disociantes en lugar de liderazgos que convoquen voluntades y que, en consecuencia, generen adhesión basada en una auténtica vocación de servicio público.

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