Lo urgente cierra el paso a lo importante

Aunque la intensa polvareda levantada por el intento oficialista de ir adelante con la enmienda constitucional ha amenguado un tanto en densidad, todavía hay suficiente polvo y humo en el ambiente como para tapar otros asuntos que son de mayor interés general y perdurabilidad. Dejemos por un momento el reñidero con la esperanza de que los luchadores del kick-boxing político mantengan por un tiempo el statu quo y no agraven el clima. Y echemos una mirada a temas que han quedado envueltos en una espesa capa neblinosa.
El primero, el atraso en infraestructura escolar. Se recordará que, con toda puntualidad, nos ocupamos hacia comienzos de año de las escuelas “mango guype”, los techos que se derrumban sobre alumnos y profesores, los kits que no llegan y la merienda que falta a la cita. Este fue el menú preferido por diarios y noticieros hasta bien entrado abril. Pero llegó la enmienda y un tema crucial como ése fue bajado rápidamente de la agenda por falta de espacio. Ni hablar de la calidad de la enseñanza, la preparación mediocre de gran parte del universo magisterial y del incierto panorama que se asoma en el horizonte rumbo a las pruebas PISA 2018.
El segundo tema tiene que ver con las “soluciones radicales” que se anunciaron a partir de las últimas inundaciones con por lo menos 12.000 familias desalojadas por las aguas del río Paraguay de asentamientos asuncenos ubicados por debajo de la cota de habitabilidad. Hubo debates, exigencias y amenazas apenas desinfladas por un frenético programa de construcción de viviendas de interés social en cualquier parte. Pero llegó la enmienda y otro tema es expulsado de la agenda de temas importantes.
Hacia noviembre del año pasado, y este sería el tercer tema, se pronosticaba por enésima vez que el servicio de energía eléctrica podría colapsar con la entrada del verano mientras la ANDE marcha detrás de la demanda con sus obras de “adecuación” del sistema eléctrico. El monopolio estatal hace lo que puede, acumula un pasivo infraestructural por su baja capacidad de inversión y es incapaz de modernizar su organigrama empresarial para agilizar su capacidad de gestión. Este tema también se debatía en caliente, cuando llegó la reelección y una vez más, lo importante debió ceder paso a lo urgente. Urgencia que en el caso de la reelección, aclaremos, es por completo ficticia y martillada a presión por proyectos de continuismo.
Se dice que la Casa Blanca está preocupada por el batifondo armado en torno al proyecto de enmienda constitucional. Tanto se preocupa que, también se afirma, viene una especie de enviado especial de Donald Trump para enterarse en detalle del tema. El mejor servicio que podría prestar jamás Trump al Paraguay es lograr que la polvareda local se asiente a fin de que los paraguayos podamos dedicar tiempo completo a resolver problemas reales y serios. Tres de ellos ya los enumeramos en este editorial. Pero hay como cien más que esperan turno para ser resueltos… si la enmienda nos lo permite.

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