ALC parece haber salido del fondo del pozo

Eduardo Almeida

José Alejejandro Quijada Briceno

BID

El Informe Macroeconómico del BID presentado en la Asamblea de Asunción (“Caminos para crecer en un nuevo mundo comercial”) presenta noticias positivas para América Latina y Caribe (ALC), pero también desafíos significativos. Mayor integración regional podría ayudar a resolver los desafíos.
En primer lugar, ALC parece estar saliendo del fondo del pozo. Las estimaciones de crecimiento para la región en 2017 no son excelentes, pero son positivas: 2,0% (BID para 2017-19), 1,2% (FMI) y 1,3% (Cepal). Esta perspectiva más optimista depende de al menos tres supuestos fundamentales: (1) un escenario relativamente benigno para el crecimiento mundial, sin grandes shocks entre los socios comerciales o mercados financieros importantes; (2) una recuperación —aunque más modesta de lo previsto anteriormente— en Argentina y Brasil, las dos economías más grandes de las seis economías regionales en recesión en 2016; y (3) la continuidad de la recuperación de los precios de materias primas.
El crecimiento mundial de referencia de 2017 de 3,4% (vs. 3,1% en 2016) se basa en un pronóstico algo mayor en Estados Unidos (2,3%), en la zona euro (1,6%) y en China (6,5%). Se espera que Brasil crezca 0,5% y Argentina 2,7% en 2017. Después de la brusca caída del precio de los metales a partir de 2011, del petróleo en 2014 y de otros productos básicos, los precios se han recuperado levemente en los últimos meses. Las proyecciones de referencia para los precios de las materias primas en general sugieren aumentos previstos en torno a 10%.
Sin embargo, no pueden obviarse los riesgos mundiales que pueden afectar el crecimiento de ALC. En primer lugar, un aumento del populismo, nacionalismo y proteccionismo en Europa y Estados Unidos podría reducir el acceso a mercados para la región, a pesar de potencialmente abrir nuevos frentes en Asia. En segundo lugar, la demanda China de materias primas podría verse afectada por un crecimiento más lento de lo esperado: en realidad, el mismo mejoró en 2016, pero persisten los riesgos de que la economía china previsiblemente se desacelerará y reequilibrará para centrarse más en el consumo interno y alejarse de las exportaciones y la inversión.
Adicionalmente, del punto de vista financiero, la reversión de la política monetaria de estímulo en Estados Unidos (alza de tasas de interés), debido a la recuperación del crecimiento, puede afectar las condiciones de financiamiento para las economías emergentes. Finalmente, existen riesgos políticos, macroeconómicos y comerciales para el crecimiento esperado de Brasil, Argentina y México.
El informe del BID recomienda para ALC mayor integración en sus mercados (con la generación de un mercado de libre comercio, Lacfta). Tres son las razones posibles para la creación del Lacfta: (1) generaría masa crítica del lado de la demanda para hacer frente al entorno comercial global más difícil; (2) se sustenta en la red de tratados construida en la región durante los últimos 25 años; (3) se puede apalancar sobre las experiencias pasadas, generando un “nuevo regionalismo”, sin arquitecturas complejas (uniones aduaneras e instituciones supranacionales), pero basándose en mecanismos intergubernamentales y regulaciones de la OMC.
A pesar de los desafíos de la creación de un bloque ALC (equilibrio macroeconómico, definición de un marco adecuado, diversificación de las economías con la optimización de cadenas internacionales y mejora de la logística), dicha coordinación podría ayudar a mitigar el impacto de los riesgos mundiales sobre el crecimiento de la región.

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