La delicada labor de hacer chocolate puro y artesanal

En un rincón de Lambaré, Kristhel San Martín logró cumplir ese sueño infantil y abrió su propia empresa denominada “Chocoretã”, con elaboraciones artesa­nales.

Jacqueline Torres – [email protected]

El mayor sueño de todo niño y toda persona que tiene el corazón de uno es estar en un lugar rodeado de deliciosos chocolates.

En un rincón de Lambaré, Kristhel San Martín logró cumplir ese sueño infantil y abrió su propia empresa denominada “Chocoretã”, con elaboraciones artesa­nales.

La oportunidad llegó de la forma más inesperada, la misma se había quedado sin trabajo, transcurrieron 8 meses y las cosas en su casa comenzaron a poner­se difíciles.

Una hermana suya, que vive en Chile, había reali­zado especializaciones en realización de chocolate y la invitó a capacitarse también junto a ella du­rante un tiempo.

Kristhel viajó y quedó en­cantada, su hermana para motivarla le regaló moldes y diversos materiales para que pudiera generar algún dinero mientras encontra­ba empleo.

PRIMEROS PASOS

Ésta volvió y comenzó a realizar los primeros pro­ductos para su familia y amigos, el rumor comenzó a correr de boca en boca, y el negocio resultó más rentable de lo que espera­ba.

Kristhel explicó que en principio tenía miedo de apostar por este rubro debido al caluroso clima, pero de igual forma se ani­mó.

La misma realiza choco­lates y productos deriva­dos de estos, como alfajo­res, paletas, bombones y otros tipos de recetas que van surgiendo gracias a sus experimentos en la cocina y que son muy bien recibidos por el público.

En cuanto a los precios, Kristhel destacó que des­de 20 mil guaraníes se adquiere la docena de pa­letas, que son pintadas delicadamente y perso­nalizadas, también tiene bolsitas con diferentes presentaciones desde G. 5 mil. La cajita de bombones se puede obtener desde G. 25 mil.

Destacó que el producto favorito de los clientes son los bombones que vienen con diferentes tipos de sabores, rellenos de dulce de leche y que pueden ser saborizados con esencia de limón, de almendras, en­tre otros.

DESAFÍOS

En cuanto a los desafíos, señaló que lo que en prin­cipio le costó fue quitar un presupuesto y encontrar un precio adecuado para sus creaciones. ‘‘Hubo momentos en los que perdí tiempo, plata, materiales, pero uno va aprendiendo por el camino, porque al entrar a un mundo nuevo muchas veces no tenés idea de cómo se manejan ciertas cosas’’, afirmó.

 

Señaló que sus mayores ventas se dan a través de las redes sociales, que es por donde las personas más conocen sus produc­tos y más llegan los pedi­dos.

En cuanto a la aceptación de la gente, señaló que en principio tenía miedo por el clima, pero que las per­sonas que realmente aman el chocolate lo consumen en cualquier época del año, en la semana señaló que recibe mínimamente 3 pe­didos de grandes cantida­des, por lo que el negocio resulta bastante rentable gracias a Facebook.

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