Inversores formaron fila desde las 3 de la madrugada

Sebastián Ortega, director ejecutivo del Fondo de Inversión South Ventures, viajó a la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, Estados Unidos, el lugar de nacimiento de Warren Buffett, para asistir a la asamblea anual de accionistas de Berkshire Hathaway del 5 de mayo pasado, y cuenta su experiencia a El Cronista.
Es el evento de inversiones más importante del mundo, donde 40.000 personas se hacen presentes, se lo conoce como el woodstock del capitalismo.

PREVIA

El día previo hay una expo con las empresas de Buffett y al día siguiente de la conferencia hay una carrera de 5 kilómetros por la ciudad organizada por Brooks, otras de sus empresas.
A simple vista, la escena de la megaconferencia se asemeja a la de un concierto de rock en un estadio colmado, solo que enfrente se encuentran dos señores sentados detrás de una mesa, uno de 86 (Buffett) y otro de 93 años (Charlie Munger, su socio y vicechairman). El estadio queda distribuido como si fuera un concierto de rock. Ellos son conocidos por lograr un rendimiento de 2 millones por ciento (si, 2.000.000%) a lo largo de 52 años al frente de esta compañía. Las acciones pasaron de valer US$ 11,50 a US$ 250.000 durante este período.

ASISTENTES
Bill Gates también estuvo presente durante toda la reunión en la primera fila. Va siempre porque se transformó en uno de los amigos de Buffett desde hace 26 años, pero además porque es uno de los 12 directores de Berkshire. Uno de los temas a votar en esta reunión fue la conformación del directorio para los próximos 12 meses, por tanto debieron votar su reelección. Mal no les fue: el año pasado el fondo rindió 17,85%, aunque en lo que va del año hasta hoy solo 0,45%. Invierte en Coca-Cola, Duracell, Walmart, American Express. Hace poco invirtió US$ 20.000 millones en Apple, e invirtió otros US$ 10.000 millones para comprar acciones de cuatro aerolíneas: American Airlines, Delta Airlines, United Continental y SouthWest Airlines.

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