Amistad y negocios conjugados en bonsái

El emprendimiento Jar­dín Vivero Delivery arran­có hace 4 años, cuando dos amigas, Celeste Romero y Karen Stenger, deseaban tener un negocio en con­junto.

Jacqueline Torres – [email protected] – @JackieTorresFr

El emprendimiento Jar­dín Vivero Delivery arran­có hace 4 años, cuando dos amigas, Celeste Romero y Karen Stenger, deseaban tener un negocio en con­junto. Las mismas ama­ban las plantas y tenían una colección de bonsái y tunas, años atrás ya se habían especializado en esta técnica gracias a las enseñanzas de un maestro japonés, razón por la que decidieron apostar juntas por este rubro.

Varias personas se inte­resaron en estas realiza­ciones, fue así que deci­dieron habilitar un vivero en el patio de la casa de Celeste. “Después nos di­mos cuenta que tampoco había un delivery de plan­tas y así nos fuimos am­pliando, desde el año pa­sado estamos trabajando con jardineros en los ho­gares, hacemos jardines, ya hicimos varias obras”, expresó Celeste Romero.

El negocio que arrancó con una inversión de G. 600 mil funcionó y se fue ampliando la cartera de clientes, razón por la que además de realizar sus propios bonsái tuvieron que importar de otros paí­ses, como también surtir­se de trabajos de maes­tros locales. “Al principio hacíamos, pero hacer un bonsái lleva su tiempo y para que sea lindo tiene mínimo una dedicación de 3 años y los más hermosos ya se tienen a partir de 10 años”, argumentó.

Este crecimiento las im­pulsó a abrir un nuevo vi­vero en el que ya se invir­tió la suma de G. 300 millones.

NOVEDAD

El negocio se enfoca princi­palmente a los minijardines, razón por la que también cuenta con el servicio de jardinería en el que realizan diferentes tipos de obras en el patio de los ho­gares.

Entre otras plantas no­vedosas que ofrecen son las carnívoras, las venus atrapamoscas que se pue­den obtener desde G. 25 mil, sobre este tipo de rara especie señaló: “Lo único que no hay que hacer es darle de comer, hay que dejar que ella se alimente y atrape sola sus insectos, la gente generalmente hace mal en darle de comer y así la planta muere, porque es sobrealimentada”, explicó.

También poseen minitu­nas, tulipanes, diversos ti­pos de flores, macetas ori­ginales, entre otros tipos de objetos decorativos que sirven para hermosear los jardines. “La planteras son pintadas, porque siempre queremos hacer algo nue­vo, pintamos y diseñamos nuestras propias plante­ras, piedras y cuadros, nos gusta hacer cosas creati­vas”, explicó.

En el negocio que final­mente se volvió familiar trabajan 11 personas, entre las emprendedoras, her­manos, los padres de las mismas, además de jardi­neros.

PROYECTO

Sobre sus proyectos, la empresaria expresó que han adquirido una má­quina forrajera. “Es para hacer nuestros propios abonos, nuestros propios humus, para cada tipo de planta”, afirmó.

MENSAJE

Por último, la emprende­dora dejó un mensaje: “Lo más importante es que no tengan miedo, a veces una persona cree que nece­sita mucho para invertir e iniciar su negocio, que no tengan miedo a crecer desde abajo, porque tocan­do el piso se toca el cielo. Que arranquen, que hagan lo que más les gusta, para triunfar no hay que copiar, hay que ser original para poder llamar la atención”.

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