Generar condiciones para que lo inesperado ocurra

 Santiago Campos Cervera

Koga

En un contexto de crecimiento exponencial de la tecnología en donde la constante es el cambio y la velocidad del cambio va aumen­tado cada día, acciones como pre­decir y controlar se vuelven sólo ilusiones.

Esta ilusión de control nos trae una ceguera, no podemos ver lo que pasa frente nuestro y llegamos tarde, en lugar de surfear las olas que se vienen, nos ahogamos.

Esto representa un gran desafío, el de seguir vigentes para dar res­puesta a los problemas que están al orden del día como la pérdida in­minente del empleo, la necesidad de migrar a las capitales para en­contrar un futuro, etc.

Si no actuamos a tiempo las conse­cuencias pueden ser devastadoras, por eso, la pregunta es ¿cómo nos preparamos para esta nueva era?

Intuimos que parte de la respuesta está en el emprendimiento y la in­novación, en generar condiciones para que la mayor cantidad de per­sonas tengan habilidades no para encontrar un empleo sino para in­ventarlo.

No hay una respuesta correcta pero lo que sí está claro es que las res­puestas aisladas ya no tienen ca­bida, debemos entendernos como un ecosistema vivo. Porque la in­novación ocurre cuando los opues­tos colisionan, por tanto la tarea de promover la innovación requiere buscar lo inesperado y la flexibili­dad de promover la diversidad.

Paraguay no cuenta con los mis­mos recursos que Silicon Valley o Tel Aviv por tanto estos casos no son emulables localmente. Es por eso que estamos desafiados a dise­ñar nuestras propias estrategias.

El ecosistema ya existe, pero es momento de acelerarlo.

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