El atractivo triángulo paraguayo

Verena Lüthold Trappe

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Desde hace un tiempo, Paraguay aparece con más intensidad en el radar de los inversores. Esa realidad, más allá de los matices, debe alegrar a todos los paraguayos pero, además, nos desafía.

Todo lo que contribuye a la integración social fortalece el futuro económico, político y cultural del país. Atendida con buen criterio, respetando las normas y el medio ambiente, la inversión también mejora las oportunidades presentes. Y eso, naturalmente, no es despreciable para nadie.

¿Cuáles son los motivos que llevan a analistas a percibir y recomendar Paraguay como un buen destino para las inversiones extranjeras? Probablemente se pueden enumerar varios y muy diversos, según sea el sector o la circunstancia concreta, pero hay tres factores que son claves en casi cualquier evaluación: nuestra gente, nuestras hidroeléctricas y nuestra legislación fiscal.

MANO DE OBRA, ELECTRICIDAD E IMPUESTOS

Es frecuente escuchar que en Paraguay tenemos mano de obra más barata que en otros países de la región. Pero, ¿qué significa esto? El salario mínimo actual no es el más barato de la región. Sin embargo, las cargas sociales también influyen en el precio de la mano de obra. Esto hace que, por ejemplo, comparativamente con Brasil, al final de cuentas, sea más barato contratar en Paraguay.

El hecho que seamos tantos jóvenes también es un gran punto a favor. La demografía paraguaya comparando, por ejemplo, con Uruguay es abismal. Tenemos mano de obra joven barata. Es cierto, no calificada ni especializada, pero –según dicen los industriales- dispuesta a aprender.

Otro punto que el inversor toma en cuenta al momento de instalar o trasladar una unidad fabril en o a otro país es el costo de la energía eléctrica. Paraguay tiene, comparativamente con otros países de la región, la tarifa más baja de energía eléctrica. Este punto es fundamental para muchas industrias que tienen a la energía eléctrica como uno de los costos más relevantes dentro de su industria.

Por último, nuestras leyes que, aunque con muchas falencias, están diseñadas para atraer inversiones principalmente mediante la reducción de impuestos. En este marco se destacan principalmente las exoneraciones previstas en la Ley 60/90, el régimen de maquila y el establecimiento de zonas francas.

LEY 60/90

Desde hace ya muchos años, la inversión tanto nacional como extranjera puede beneficiarse de los beneficios fiscales previstos en la Ley 60/90 que aprueba, con modificaciones, el Decreto Ley Nº 27, de fecha 31 de marzo de 1990, “por el cual se modifica y amplía el Decreto-Ley Nº 19, de fecha 28 de abril de 1989”, que establece el régimen de incentivos fiscales para la inversión de capital de origen nacional y extranjero (“Ley 60/90”).

Los beneficios más relevantes de la Ley 60/90 son, sin duda, la exoneración de los gravámenes aduaneros, de los impuestos aplicables a la financiación del exterior, así como los aplicables a la distribución de dividendos al extranjero por el tiempo que dure la inversión. Éstos dos últimos beneficios únicamente aplicables en la medida en la que la inversión supere US$ 5.000.000.

Cualquier inversor puede aplicar a los beneficios de la Ley 60/90. Tampoco hace falta que el resultado del proceso productivo sea enviado fuera del Paraguay. Para aplicar al beneficio, el inversor deberá presentar un proyecto de inversión en el cual se incluirán los detalles financieros del proyecto. Para ello, es importante buscar el apoyo de abogados y consultores con experiencia, tomando en cuenta, además, que el proyecto debe estar certificado por un consultor inscrito.

El proceso concluirá con una resolución biministerial del Ministerio de Industria y Comercio y del Ministerio de Hacienda que determinarán las condiciones y el plazo del proyecto.

RÉGIMEN DE MAQUILA

Si estamos previendo producir localmente y exportar luego, el abanico de opciones se amplía. Aquí podemos considerar aplicar al régimen de maquila o instalarnos en una zona franca.

El régimen de maquila supone producir en Paraguay, ya sea con materia prima local o importada para luego exportar el producido al extranjero. Aquí, además de las exoneraciones aduaneras, lo más importante es el reemplazo de los tributos nacionales por un tributo único del 1%.

A efectos de controlar el proceso de importación y exportación, a la empresa maquiladora se le abre una especie de cuenta corriente para asegurar que todo lo que entró en algún momento, vuelva a salir. . Así como el régimen de la Ley 60/90, la maquila se aprueba mediante una resolución bi-ministerial del Ministerio de Industria y Comercio y del Ministerio de Hacienda, previa presentación de un programa de maquila. Este proceso,  así como la documentación que deberá ser generada, tienen tanto un contenido jurídico como un contenido financiero/económico por lo que, de nuevo, dejarse asesorar por especialistas en la materia es fundamental.

ZONAS FRANCAS

En Paraguay, mediante la Ley 523/95 que autoriza y establece el régimen de zonas francas, se habilita al establecimiento de determinadas zonas, llamadas “zonas francas” en las cuales la realización de actividades comerciales, industriales y de servicios goza de exenciones tributarias. Estas zonas son autorizadas como tales por el Poder Ejecutivo.

Las exenciones fiscales abarcan tanto la introducción de bienes a las zonas como los servicios que se presten a entidades localizadas en ellas. ¿Qué pagamos? En las zonas francas, el impuesto de zona franca a pagar es el 0,5% si bien deberán tenerse en cuenta los cánones aplicables para el establecimiento de la actividad.

Hasta el momento, en Paraguay existen dos zonas francas. Por razones estratégicas, ambas están localizadas en el área de Ciudad del Este.

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