Ex líder de Morgan Stanley promociona el bitcoin en Wall Street

El Temible Pirata Roberts nunca iba poder conven­cer a Wall Street de amar el bitcoin. John Mack tal vez sí.

EL GRAN AUMENTO

Roberts era el alter ego bravucón de Ross Ulbricht, fundador del multimillona­rio bazar en línea Silk Road que está cumpliendo una condena a cadena perpetua por permitir a los clientes usar bitcoin para comprar drogas, herramientas de hacking e identificación falsa. Ulbricht fue el rostro ominoso inicial de la crip­tomoneda y nadie en Wall Street quería tocarla.

Lo que los inversores ya no pueden ignorar son los in­creíbles aumentos de precio: casi 150% solo este año para bitcoin. Sin embargo, per­siste el problema de cómo comprar y vender activos digitales y mantener feli­ces a los departamentos de cumplimiento normativo.

Aquí es donde entra Mack, el ex presidente ejecutivo de Morgan Stanley.

Es un inversionista inicial en Omega Uno, una empre­sa emergente que proyecta actuar como una agencia de corretaje para los admi­nistradores de activos y los inversionistas instituciona­les que quieren tener cripto-activos como bitcoin y ether pero no quieren chocar con las normas de conocer al cliente y las regulaciones en contra del lavado de dinero. Mack se cuenta entre algu­nos patrocinadores priva­dos de Venture One, el único inversor en Omega One ac­tualmente.

“Vengo observando e in­virtiendo en el mercado de criptomonedas en los últi­mos años, y como sociedad de cartera de Venture One, considero que Omega One es un próximo paso importan­te en el surgimiento de esta nueva economía”, dijo Mack en una declaración por co­rreo electrónico. “Creemos que Omega One va a ser transformadora, ya que be­neficia a todo el ecosistema, abaratando y facilitando el acceso a los cripto-activos”.

NUEVOS MERCADOS

La necesidad de que una empresa de confianza actúe como intermediaria entre los mundos de Wall Street y las monedas digitales es una indicación de los pade­cimientos cada vez mayores que enfrentan estos nuevos mercados. Bitcoin siempre ha sido extremadamente volátil cayó cerca de 20% desde que el mes pasado su­bió hasta un récord un rasgo compartido por ether y otras monedas digitales. Más de la mitad de las computadoras que conforman la red bitcoin están ubicadas en China, lo cual confiere a un país una influencia desmesurada en el mercado global y genera cautela en los inversionistas de renombre. Y un historial de presuntos robos y ataques de piratería en los últimos años han hecho vacilar la confianza.

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