Lo que dejó como enseñanza el crack financiero de EEUU

José Meyer

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A principios del mes de agosto del año 2007, diez años atrás, quebraba el American Home Mortgage, marcando así, para muchos, el inicio de la crisis finan­ciera. La recesión ya se venía gestando desde inicios del milenio, como consecuen­cia del boom tecnológico que produjo un gran flujo de capitales de inversión ha­cia los bienes raíces. Luego de los atentados del 11 de setiembre, los principales bancos centrales se vieron obligados a bajar las tasas de interés para incentivar a la economía, lo que alimentó a la burbuja inmobiliaria con altos niveles de liquidez.

Los indicios de la crisis desde mediados del 2007 surgieron por los primeros síntomas de las dificultades originadas por las hipotecas subprime, caracterizadas por tener un alto nivel de riesgos.

 

REGULACIÓN

En comunicación con el diario 5días, el economista Amílcar Ferreira opinó sobre las importantes lecciones que dejó la crisis. Ferreira se­ñaló: “La autorregulación en el sistema financiero es una utopía, en realidad eso no funciona y esa fue en cierta manera la idea predomi­nante en los años previos a la crisis financiera del 2008, principalmente bajo la con­ducción de Alan Greenspan, que era el principal defensor de la idea de que el Estado no tenía que regular y que tenía que dejar que el sistema fi­nanciero se autorregule. Eso no fue así, el sistema finan­ciero cuando es dejado a su libre albedrío termina come­tiendo excesos, como ocurrió en la crisis, donde hubo todo tipo de excesos, desde tomas muy grandes de riesgos has­ta comportamientos poco éticos”.

Según Ferreira, la regula­ción es sumamente impor­tante y los entes públicos deben estar siempre obser­vando las transacciones que se llevan a cabo en el sector financiero. El economista destacó: “El mundo finan­ciero ha comprendido esto en cierta manera y hubo al­gunos avances en mayores controles y supervisiones de los sistemas”.

 

CICLOS ECONÓMICOS

Otra gran lección que dejó la crisis financiera, en la opi­nión de Ferreira, es el ries­go que presentan los ciclos económicos. Señaló: “Hay que reconocer que la econo­mía tiene ciclos expansivos y ciclos depresivos. Los cri­terios y la cautela con la que hay que conceder créditos en ambos períodos deben ser diferentes”.

El economista destacó que la crisis financiera se carac­terizó por una burbuja en el sector inmobiliario, lo que representó un incremento muy significativo en los va­lores de los inmuebles. La burbuja fue consecuencia de la alta demanda de bienes inmuebles, debida a la faci­lidad y relajación crediticia, que aumentó el gran caudal de créditos hacia el sector inmobiliario.

Ferreira indicó que cuando la burbuja se encontraba en su máxima expresión, si una persona solicitaba a un ban­co un crédito para comprar un inmueble, la institución financiera otorgaba un prés­tamo por el valor inflado de la propiedad. Cuando la crisis estalló, los precios cayeron en promedio en 50%, por lo tanto los bancos quedaron con garantías que valían aproximadamente la mitad de los créditos colocados.

“Esto demuestra que hay que tener mucho cuidado con los valores de los bienes que se toman como garantía cuando son valuados en la parte alta del ciclo económi­co, porque se corre el riesgo de estar otorgando créditos sobre garantías cuyos valo­res no son reales”, explicó.

 

PARAGUAY

Con relación a los efectos que la crisis financiera del 2008 tuvo en el Paraguay, Ferreira compartió: “En los años 2009 y 2010 se observó un efecto positivo, porque ante la caída de los bancos internacionales, muchos paraguayos trajeron su pla­ta el país”. El economista mencionó que los depósitos del sistema bancario del Paraguay registraron in­crementos en plena crisis financiera.

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