‘‘El crecimiento empieza recién a los 10 años’’

Sara Ayala

@saruayala

sayala@5dias.com.py

“El crecimiento real empieza recién a los 10 años, eso hay que saber, si uno quiere hacer una empresa tiene que entender que es a largo plazo”, comentó.
Agregó: “La perseverancia es una virtud que se debe cultivar y las empresas que sufren golpes tienen que saber levantarse, el que no quiera entender el proceso, donde el mínimo es de 10 años para arriba, no debe iniciar una empresa por su cuenta”.
Puso de ejemplo su empresa, que “a los 10 años empezó a crecer y tomamos otras representaciones, se amplió la distribución, fuimos contratando vendedores, gente en el depósito y siempre crecimos como una empresa familiar”.


NACIMIENTO
Sallustro nació un 7 de marzo de 1997, cumplieron 40 años, confesó el señor Alberto. “Yo desde los 17 años hasta los 22 trabajé en la agencia Sallustro, en el puerto de Buenos Aires, en el de Paranaguá, en Aduanas de Asunción, con mi padre, que era despachante de Aduanas, Octavio Sallustro”.
En el 77 iniciaron con Sallustro y compañía, con ayuda de su señora Ivonne Callizo, que se encargaba de las importaciones; con quien se casó cuando tenían 22 años en el año 1976. Y tienen cinco hijos, Valentina, Laura, Alejandro, Octavio y Juan Pablo, de los cuales cuatro trabajan en la empresa.
La historia de un negocio familiar comenzó con un capital de US$ 15.000 y con el respaldo no financiero de su padre, pero sí para avalar y esas cosas que se necesitan.
“Uno no puede solo en la vida, tiene que hacerlo y buscar el entorno que pueda ayudar a realizar los sueños y las pasiones, lo que uno sabe que puede”, fueron las palabras que compartió para quienes están apuntando a la vida de negocios.
Con las galletitas Terrabusi empezaron la importación y la distribución. “Esos 5 primeros años fueron extraordinariamente difíciles, porque no sabíamos, mi señora estaba en administración, yo era el vendedor, teníamos un encargado de depósito y uno con la camioneta que realizaba el reparto. Éramos 4 personas”, recuerda Sallustro, en su escritorio de la administración de su empresa.
“Tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha, uno se equivoca y aprende; con el tiempo recibimos un asesoramiento con Terrabussi, que era una empresa muy grande en Argentina, ahí pudimos organizarnos, los 5 primeros significan el 70%”, expresó.
Y añadió que las empresas no pasan los primeros 2 a 3 años, después en un período entre 5 a 10 años es más de afirmación y de relativo crecimiento.
MARCA
A la hora de encontrar el nombre perfecto que acompañe una organización, uno siempre apunta a lo mejor. Y Sallustro no escapa de eso.
Alberto rememora un recuerdo que tuvo con su padre, donde él le cuestiona del porqué utilizaría el apellido de la familia para marcar la empresa. “Le dije a él que quería que la empresa dure, que mi sueño era que la empresa tenga como dice en su estatuto el máximo de tiempo que la ley permita, que son 99 años y después se renueve”.
A lo que le respondió que tenga cuidado de ponerle su apellido y que si estaba dispuesto a trabajar honrado entonces podía ponerle el apellido, pero si fuese lo contrario, que no lo haga.


ESTAFA
“Los primeros 3 años recibimos estafa de un distribuidor importante, ahí aprendimos que los créditos son muy importantes y que debemos saber dar créditos, porque si te equivocas en eso, te vas a equivocar muy grande”, expresó.
MAYORISTA
La empresa al inicio era mayorista, compraba y vendía para terceros, distribuidores o vendedores mayoristas. Tenían 4.500 clientes, llegaron a ser mayoristas de alimentos y después a partir de 1982 comenzaron a trabajar en la parte de calzados, ropas y accesorios, tenían dos áreas, la parte de alimentos y una parte de prendas.
A partir de 1985 la empresa comienza a abrir locales, eso fue toda una experiencia, es otro negocio, completamente diferente, con personas diferentes, la mentalidad es diferente, el concepto es diferente y la administración es diferente.
Y así se separó en Sallustro y Compañía SA, que se llama misión de servir encargado del sector mayorista y la parte del retail, que hoy son 38 tiendas que el último año tuvo una gran expansión con los shopping que se han abierto.
Tiene 214 funcionarios, 1.000 clientes mayoristas en total y 38 tiendas.
El proceso de delegar la empresa familiar a los hijos no es fácil, y Alberto lo considera como un desafío. ‘‘Solo el 20% de las empresas logran pasar a la segunda generación y a la tercera generación solamente 5% de todas las empresas que se crean en el mundo. Pasar a la siguiente generación 0,5% nada más lo logra, es un proceso largo y el que quiera hacerlo tiene que conseguirse la capa de Harry Potter, ponerse y saber que lo primero que va a decir el hijo es esta empresa es anticuada, obsoleta, pero después se da cuenta que deben bajarse al trabajo de campo para llegar al éxito’’.
SEGUIR
‘‘Tienen que tener un sueño y escribirlo y compartirlo; y no esperar apoyo de nadie en el sentido de que lo aplaudan, porque es un sueño. Eso tiene que convertirse en realidad, porque se puede pero tiene que perseverar’’.

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