Educación para el emprendimiento

“La educación en emprendimiento beneficia a estudiantes de todos los niveles, porque enseña a los niños a pensar de manera creativa (‘out of the box’ *), nutriendo talentos y destrezas no convencionales. Además, crea oportunidades, garantiza la justicia social, infunde confianza y estimula la economía”. Esta definición está contenida en una invitación que doinGlobal y la Universidad de Salamanca formulan en conjunto para tomar parte de un curso sobre desarrollo de competencias emprendedoras en niños y jóvenes.

Salamanca es la universidad más antigua de España y del mundo hispánico y la tercera más antigua de Europa, según expresa su web oficial. Y en cuanto a doinGlobal es una organización orientada a facilitar espacios de investigación y gestión del conocimiento. Dos instituciones, una instalada en la señorial ciudad de Salamanca, en España y la otra en San José de California. Las separa geográficamente el mundo pero las une un propósito común: ayudar a niños y jóvenes a introducirse en el “uso eficiente y responsable de la tecnología innovadora, con el objetivo de implementar mejores prácticas globales que transformen el mundo en un lugar mejor para todos”

La filosofía de este emprendimiento parece basarse en una realidad vigente a escala global, con énfasis en nuestro país. “Mientras la sociedad innova, nuestras escuelas han permanecido estancadas. Como resultado, no se gradúan los hacedores, los creadores y los pensadores de vanguardia que el mundo necesita… La mayoría de las instituciones no enseñan lo que debe ser la pieza central de una educación contemporánea: el espíritu emprendedor. La capacidad no sólo de iniciar empresas, sino también de pensar de forma creativa y ambiciosa”.

Lo interesante de esta propuesta, más allá de cualquier otra connotación que pueda dársele, es que apunta a unir dos extremos hasta hoy muy separados uno del otro: la escuela y el mundo real. En el Paraguay, por muchos esfuerzos que se hayan ensayado para reformar la educación, esa brecha parece no haberse achicado. Algunos de los enunciados, tomados al azar en la malla curricular, dicen por ejemplo: “Consolidar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes para el uso de nuevas tecnologías en diferentes situaciones de la vida… Permitir el acceso al mundo del trabajo con competencias de emprendibilidad que les permitan resolver problemas con creatividad e iniciativa”.

Pero a juzgar por los productos emergentes del sistema educativo, los jóvenes con capacidad de emprendedores son la excepción, ya que el sistema expele más bien egresados con escasa preparación no sólo para encaminarse con algún éxito hacia el mundo de los negocios y la empresa propia sino hasta para probar suerte en alguna carrera de nivel terciario o técnico.
Educación para el emprendimiento. Un rubro importante que falta a la cita en los programas educativos que no logran aterrizar en el mundo concreto y siguen habitando el de las vaguedades y las inconsistencias.
* “Out of the box”: hacer algo inesperado, no ordenado, divergent

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