Paraguayos quieren dejar de cultivar la “hierba maldita”

Por José Zalazar

Según una publicación del prestigioso periódico New York Times, son cada vez más los labriegos paraguayos que no desean cultivar marihuana porque es peligroso e ilícito, por lo que la llaman: la hierba maldita.

EXCLUSIÓN ECONÓMICA, EL DETONANTE

En comunicación con 5días, el realizador del documental ‘Paraguay, Droga y banana’, explica que el problema de la droga en el Paraguay tiene sus raíces en la dictadura stronista con el Gral. Andrés Rodríguez que introduce el negocio al Paraguay, en los inicios era algo muy cerrado pero con la caída del régimen se ramificó hasta tal punto en que hoy día los grandes capos de la droga en la triple frontera son todos brasileños y los paraguayos involucrados surgen de la necesidad de la mano de obra barata.

HECHOS Y REALIDADES

El informe del NYT se refiere al testimonio anónimo de un cultivador de marihuana de Kamba Rembe, en el norte del país, quien refirió que la rica tierra colorada le ha dado en tres años cuatro cosechas de unos mil kg cada una. Y en cada ocasión vendió su producción por alrededor de US$ 3 mil a brasileños.

El 90% de los jóvenes de la comunidad se dedica a lo mismo que él. “Si lo hacés bien, podés ganar en cuatro meses unos G. 5 millones”, detalló. El kg de marihuana en Kamba Rembe costaba unos G. 24 mil en 2015 y ahora, según el campesino, cuesta casi la mitad en la misma zona. Eso a pesar de que la Secretaría Antidrogas de Paraguay (Senad) informó en julio que, desde 2013, ha erradicado un total de 6.810 hectáreas de marihuana y ha decomisado 2.289 toneladas de la droga picada en el país. Hace dos años se produjo una protesta insólita en Kamba Rembe. No pedían la legalización del cannabis: salieron a pedir volver a cultivar hortalizas en vez de marihuana. Pero para eso necesitaban servicios públicos mínimos, inversiones del Estado y reclamaban el fin de la represión policial.

El fenómeno también pasa otra factura social. El 58,5% de las mujeres encarceladas en Paraguay, por ejemplo, están procesadas por tráfico de drogas, según el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP). El narcotráfico genera una gran inestabilidad en la zona fronteriza. En el departamento de Amambay, frontera con Brasil, la tasa de homicidios en 2016 ha sido de 90 por cada 100.000 habitantes, según el MNP. Una cifra similar a la de Honduras. Pien Metaal, investigadora sobre drogas concluye el informe diciendo: “Es un tema de desarrollo rural: no hay de qué vivir si eres un campesino con poca tierra. La presencia de la marihuana en Paraguay es una consecuencia de esta crisis agraria tan profunda”.

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