Las empresas desde la mirada del deporte

De un grupo a un equipo

Por Walter Rodriguez
5Business
Coach Deportivo & Organizacional

 

Cuando tengo el desafío de acompañar a un grupo organizacional, antes de poner al servicio mis conocimientos en consultoría y coaching organizacional me es inevitable mirar la “cancha” desde el deportista que supe ser. Es decir, veo a los grupos de personas con la mirada sesgada del deporte.

La universidad y los libros me han permitido acumular conocimiento. Agradezco a ello. Sin embargo, fue el deporte y la experiencia profesional la que me ha regalado la oportunidad de incorporar (In corpo = Meter en el cuerpo) un aprendizaje sistemático y sustentable en el tiempo.
Todo deporte en equipo, en la fase de competencia, tiene por lo menos 4 instancias:

EL VESTUARIO Y LA ENTRADA EN CALOR:
En esta fase, el deportista (Puede aplicarse este concepto al Ejecutivo, Director, Profesional, empleado o miembro de una asociación) se prepara física y emocionalmente para la competencia. Y no lo hace solo, lo hace en manada. ¿Saben por qué? Porque cómo dijo Aristóteles hace 2.500 años atrás, el todo es mayor a la suma de las partes.

PRIMER TIEMPO:
En este estadio el equipo se mide con el otro (Puede ser el mercado, la competencia, el cliente, la política del país, etc) y toma consciencia de la realidad en relación a la expectativa o planificado (En el mejor de los casos).

ENTRETIEMPO:
Es la parte del partido donde los que entran a la cancha paran la “pelota”. Respiran. Se miran a los ojos y desde una mirada autocrítica reflexionan sobre la brecha (Si es que la hay) entre lo que estaban esperado y lo que realmente pasó. Es el momento de revisar la estrategia, cambiar acciones o mantenerlas dependiendo el caso. En las empresas, es el tiempo de revisar el presupuesto, verificar la performance de los empleados, el comportamiento de las inversiones y revisar las estrategias comerciales, financieras y/o de Marketing.

SEGUNDO TIEMPO:
Finalmente, el equipo con la estrategia pulida entra a la cancha a jugar en búsqueda del objetivo propuesto.
Tanto el deporte cómo las empresas se han vuelto altamente competitivas. Es difícil, cada vez más, distinguirse desde lo individual. La individualidad versus el juego colectivo es la principal variable a desafiar para transformar un grupo en un equipo competitivo.
A mi manera de ver las cosas, y dado el ritmo vertiginoso del mercado competitivo, las etapas de vestuario & entrada en calor y entretiempo son las que menos abundan en la competencia. Paradójicamente, las empresas y equipos exitosos, son los que dedican la misma importancia, tiempo y recursos a cada una de estas fases del “partido”.
En estos tiempos donde el alto rendimiento (Alto rendimiento deportivo / tecnología / Redes Sociales) ha achicado la brecha con aquellos que tienen dones naturales para distinguirse, la inteligencia emocional y la comunicación efectiva parecen ser fundamentales para los líderes que estos tiempos están demandando. Esto es lo que un coach organizacional potencia.

No solo se trata de correr y entrar a la cancha, se trata también de saber cuándo parar, de respirar, conectar con la manada y darle sentido a lo que hacemos.

Y si es posible, cómo en Rugby, que luego de cada partido se conmemora el tercer tiempo, donde el local agasaja al otro equipo en una comida o merienda. Celebrando y agradeciendo el encuentro, más allá del resultado, muchas veces con una buena cerveza en la mano.


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