Cuidar la salud del sistema financiero

El patrimonio de credibilidad acumulado por el sistema financiero debe ser cuidado celosamente para evitar que una oveja negra lo ponga en riesgo".v

Una gestión responsable y madura de las finanzas de un país pasa por aplicar con seriedad normas de regulación y supervisión. En el Paraguay, en este capítulo, existe una asignatura pendiente: acelerar la adopción de re­glas que aún no han sido incorporadas al sistema.

Entre estas últimas figura un paquete de 12 proyec­tos de ley antilavado que abarcan desde ajustes en la penalización del terro­rismo hasta la extinción de dominio que permitiría una expeditiva captura de bienes vinculados a actividades criminales como el narcotráfico y el lavado de activos.

Hasta el momento, en este último capítulo, todo lo que hay es un debate que refleja superficialidad y escaso compromiso. Y ya no hay espacio para estas dilaciones y pérdidas de tiempo.

O asumimos con serie­dad la lucha contra la delincuencia financiera y el delito organizado, o enfrentamos una caída estrepitosa en las eva­luaciones de los orga­nismos internacionales ante los cuales hemos asumido compromisos.

El Banco Central del Paraguay dispone de instrumentos de regu­lación y vigilancia que, aunque insuficientes, deberían servir para detectar a tiempo aquellas operaciones del sistema que invaden lo ilícito.

Muchas veces, aparte del marco regulatorio, el sentido común debería alcanzar para disparar las alarmas que pongan en foco transacciones que desbordan los márgenes operativos históricos del sistema.

Es lo que está haciendo la justicia brasileña que tiene en la mira un banco de São Paulo y su corresponsal asunceno. ¿Y nosotros, qué hacemos? El sistema financiero paraguayo ha supera­do retos y fortalecido músculos para servir al desarrollo del país.

Su patrimonio de credibi­lidad debe ser cuidado ce­losamente para evitar que una oveja negra lo ponga en riesgo por inacción cómplice de los meca­nismos de supervisión.