Excusas inmorales

La inequidad en el país nos preocupa, incluso desde la moral y la decencia.
GLORIA AYALA PERSON
Economista
SOCIA ADEC

Un país con grandes riquezas naturales, pero con más del 30% de su población viviendo en la pobreza, evidencia que hay factores claves que no se están aprovechan­do correctamente y recursos financieros que se utilizan inadecuadamente. La falta de oportunidades en las condiciones de educación y atención a la salud, para quienes nacen en un ambiente de pobreza, es limitante condicional a sus posibilidades de desarrollo humano en su futuro.

En la sociedad, estamos viviendo confusas situaciones de criminalidad y corrupción, que no pueden ni debe intentar justificarse desde ninguna ideología política y mucho menos planteando excusas como la pobre­za. Sería un adefesio a cualquier doctrina política, económica, social o religiosa, pues el derecho a la vida indiscutible­mente debe primar ante cualquier otro.

El sector empresarial y la comunidad civil precisan de ciertos principios básicos para poder aumentar sus oportunidades de de­sarrollo, siendo claves el fortalecimiento de las instituciones, mayor seguridad jurídica y contar con claras políticas de Estado a largo plazo, tanto para salud y educación; todo ello como condición sine qua non para producir riqueza y lograr su mejor distribución a través del empleo o la oferta de bienes y servicios. El sustento diario de una familia basado en la dignidad del trabajo implica acceso a esas oportunidades.

Actividades de subempleo o de mendicidad proveen de ingresos para la supervivencia, pero alejan a la persona del sentido de orgullo y satisfacción, tan necesarios para la formación en valores y principios.

Para la disminución de la pobreza se precisa de crecimiento y desarrollo económico, en base a la creación de riqueza con equidad social, para lograrlo tanto el sector empresarial como el de la sociedad civil deben trabajar alineados con una estrategia país que corresponde al sector estatal impulsar y coordinar.