¿Querés que tu empresa familiar continúe cuando no estés?

Federico Silva
fsilva@ferrere.com

 

Entregar la empresa exitosa que tanto les costó construir a la siguiente generación de sus descendientes para que prospere y se expanda en las manos de estos, es un sueño que muchos empresarios persiguen. Sin embargo, las estadísticas demuestran que la sucesión de un negocio familiar debe enfrentar múltiples retos, siendo las estadísticas de fracasos asustadoras: solo un 30% de las empresas familiares alcanza la segunda generación, 15% transita la tercera, y tan solo 1% llega a la cuarta. La mayoría de estos fracasos se debieron a no haber tomado las medidas adecuadas para que la familia empresaria desarrolle integrantes responsables, que conozcan sus derechos y obligaciones, que tengan una mentalidad emprendedora y que dimensionen y comprendan los retos y desafíos de manejar todo el patrimonio familiar. Aquí le damos algunos consejos que pueden ayudarle en esta difícil tarea, a condensar en un protocolo familiar.

  1. No se aferre tan fuerte a las riendas del negocio

Los empresarios emprendedores que crearon una compañía familiar y que la vieron crecer a lo largo de los años como consecuencia de su sacrificio y dedicación, aman lo que hacen y lo que construyeron. Por ejemplo, Paul Galvin, fundador de Motorola, en su momento un gigante especializado en la electrónica y las telecomunicaciones, resumía la filosofía de su empresa en dos palabras: “Amar y realizar. Y la segunda nunca ocurrirá hasta que no haga la primera”. Ahora, este amor en la mayoría de los casos hace que los empresarios fundadores tiendan a aferrarse al control de la empresa y no permitir a los integrantes de las siguientes generaciones de su línea familiar que lo acompañan en el negocio opinar demasiado respecto a su manejo. Así, los empresarios fundadores suelen tener una personalidad dirigida al control. Las personalidades emprendedoras tienden a ser independientes, autocráticas y prefieren hacer las cosas a su modo, por lo que les resulta difícil traspasar el control a los integrantes de la siguiente generación, lo cual necesariamente debe ocurrir para que el negocio perdure y siga expandiéndose, teniendo siempre en cuenta las mejores prácticas para lograr una armoniosa, adecuada y eficiente transición. Por tanto, para lograr que su empresa familiar perdure y siga creciendo a lo largo de las siguientes generaciones de su familia, deberá aprender a no sujetar demasiado fuerte las riendas del negocio, e ir soltándolas paulatinamente a favor de sus sucesores, por supuesto teniendo en cuenta las mejores prácticas recomendadas para llevar adelante tan complejo y delicado menester.

 

  1. Elimine la sensación de derecho

El hecho de que uno de sus hijos lleve el apellido González no significa que el mismo deba estar en el Directorio de la empresa “González y Compañía”, o incluso trabajar en la misma. Sin embargo, los integrantes de la segunda generación de la familia empresaria muchas veces sienten que tienen un derecho de cuna adquirido para ocupar un lugar en la empresa. Ahora, uno de los principales problemas que suelen enfrentar las empresas familiares durante su desarrollo es la falta de idoneidad de las personas en puestos clave, como el Directorio u otros, o la poca especialización e independencia de los directores y los integrantes de otros puestos clave dentro de la firma.

De esta forma, para asegurar la continuidad de su empresa familiar es necesario eliminar la idea de que sus hijos u otros familiares tienen adquirido por herencia un lugar en el Directorio o en un puesto de relevancia en la empresa, siendo necesario establecer reglas claras respecto a cómo deben desarrollarse los hijos y otros integrantes de la familia dentro del negocio familiar. Muchas veces, es mejor empujar a la siguiente generación a trabajar fuera de la empresa familiar de modo a que adquieran una auténtica experiencia laboral y educación, que luego puedan aplicar en beneficio del negocio familiar.

 

  1. Esfuércese en preparar a la nueva generación

El proceso de preparar a los sucesores en una empresa familiar es una de las claves estratégicas para la continuidad y consolidación de la firma, tanto como para que la generación actual en ejercicio de la conducción, sea fundadora o subsiguiente, pueda relajarse y vivir la empresa desde una perspectiva diferente. Sin embargo, uno de los grandes errores que suele presentarse en la empresa familiar es el enfrascamiento de quienes están a su cargo en hacerla crecer, descuidando la preparación que la segunda generación necesariamente debe tener para tomar la posta que les van a pasar. Ahora, trabajar en el futuro de su negocio también significa dejar lista a la siguiente generación, involucrarlos en las operaciones diarias de la empresa, y ayudarlos a desarrollar las habilidades que necesitarán para asumir el control cuando llegue el momento.

En este sesgo, en la tarea de preparar a la siguiente generación de la familia empresaria que tomará la conducción de la empresa es necesario tener en cuenta cuatro aspectos fundamentales: (i) La integración al giro del día a día de la compañía; (ii) La preparación para dirigir la empresa, tanto en el aspecto académico como en el aspecto practico dentro de la misma; (iii) La preparación para ejercer el control familiar en la empresa, incluso si la misma ya se profesionalizó o si está en vías de hacerlo; y (iv) la preparación para tomar decisiones patrimoniales relevantes. Fijar de antemano pautas claras en cuanto a los requerimientos de formación y experiencia que deben tener los familiares para integrar la empresa es útil para asegurar este requerimiento.

 

  1. Considerar si la siguiente generación quiere ser parte del Negocio

En la mayoría de los casos los fundadores sueñan con que la empresa familiar que tanto les costó construir pase a la siguiente generación, de modo a que la misma continúe con el legado. Sin embargo, hay veces que los sucesores simplemente no están interesados. Ello suele ocurrir cuando como consecuencia de su trabajo el empresario se aisló demasiado de su familia, lo cual genera un resentimiento hacia el negocio familiar en sus hijos. Así, involucrar a los hijos en la empresa suele ser una forma positiva de evitar este efecto. Otra manera de evitar este conflicto mediante conversaciones honestas sobre las aspiraciones reales de los hijos y cómo la familia puede ayudarlos a lograrlas. Precisamente, la sucesión de un negocio familiar no es un evento único, sino un proceso gradual que comienza desde muy temprana edad, construyendo ética laboral y amor por la empresa desde la infancia.

  1. Prepararse para dejar ir al negocio, aunque cueste

 

Manejar una empresa desde la tumba – es decir, dejar un control tan férreo en la misma que no pueda ser sacudido ni con la muerte -, es uno de los peores errores que un empresario que desea que su empresa perdure y se desarrolle en manos de sus descendientes puede cometer. Así, imponer estructuras o planes de acción tendientes a controlar las elecciones de la siguiente generación en lugar de dejarlos manejar el negocio solo genera ambigüedad en el liderazgo, tanto como un ambiente de trabajo estresante para todos los involucrados en el giro.

El buen empresario familiar debe estar emocional y mentalmente preparado para alejarse del negocio que construyó cuando llegue la hora adecuada.


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