El desorganigrama del Congreso

Hay 29 directores generales y 239 directores. ¿Qué diablos dirigen?
Sin ir más lejos
Por Cristian Nielsen

El cinismo de algunos políticos raya lo intolerable. Ahora resulta que el jefe de los honorables en Diputados afirma que sólo ha procedido a llenar el organigrama de su cámara cuando se le achacó haber inventado cargos para acomodar paniaguados. ¿En qué cerebro abotagado cabe semejante sandez? ¿”Llenar el organigrama”? ¿Nos toma por imbéciles?

A ver, echemos un vistazo al “organigrama” de Diputados: 96 directores que cuestan Gs. 17.500 millones al año; 99 jefes de departamento (Gs. 10.300 millones), 8 coordinadores generales (Gs. 1.800 millones), 10 directores generales (Gs. 2.500 millones) y 7 coordinadores (Gs. 1.400 millones). Además hay que rentar a 165 oficiales de policía que embolsan unos Gs. 2.360 millones, dotación suficiente para dar seguridad a unos 165.000 ciudadanos según la proporción vigente de policías por habitante.

Pero allí están para proteger a 80 diputados. En ambas cámaras militan 29 directores generales y 239 directores, además de verdaderas hordas de asistentes, asesores, auxiliares y toda la fantástica semántica presupuestaria inventada para mantener inútiles leales. En sólo 547 cargos –la mayoría innecesarios- el fisco derrocha por año Gs. 68.800 millones. En el Congreso en su conjunto hay más de 3.000, sin contar los 125 honorables que cuestan aparte otros Gs. 70.000 millones.

Todos tenemos derecho a ser estúpidos de vez en cuando pero no a abusar de ese derecho. Esta condición se agrava cuando va asociada a un cargo electivo con poder para colgar gente de las planillas del Estado.

Lo que pasa en Diputados es apenas la punta de un iceberg putrefacto que consume recursos públicos muy valiosos.

Y después hablan de “reforma impositiva”, que no es sino un aumento disfrazado.

Si es para sostener este desatino, olvídenlo.