A puñetazos e insultos

Benjamín Fernández Bogado
@benjalibre

Foto 📸: Blas Barrios

@BlasBarrios

Nada debe descartarse a partir de ahora. La palabra y el debate en cualquier Parlamento se sostiene en hechos y argumentos no a puñetazos ni insultos.

Como con pico y pala dos senadores han protagonizado un bochorno más en la historia de la joven democracia paraguaya. Han cavado bien a fondo la fosa donde será enterrada esta flor exótica en nuestra historia política porque ellos ya no creen en nada.

La jornada en el Senado de la Nación protagonizada por figuras de “alternativa” de la fauna criolla nos demuestra el agotamiento del sistema, el descrédito de los políticos y el absoluto menoscabo a las instituciones democráticas. Como si no fuera poco el cotidiano robo a las arcas públicas, la exhibición impúdica de los privilegios y las expresiones cachafaces de muchos de sus miembros, el Congreso nos ha escupido este jueves insultos y puñetazos a nosotros los mandantes de estos antropopitecos. No nos merecemos semejante circo y deben saber estos torpes que les han hecho un gran favor a los que afirman silenciosa o abiertamente que los paraguayos no estamos listos para vivir en democracia.

Riera debe ser suspendido o expulsado y Cubas –quien ama y proclama fervientemente su apego a la dictadura- también. Pero tampoco habría que tolerar mas a “la piara gruñidora y feroz” como diría Julio Correa que con sus actos, privilegios y comportamientos nos están empujando a odiar esta maltrecha democracia que de ella no han podido ser dignos nunca. Estamos ante un grave crisis. El siguiente paso puede ser todavía peor, pero estas convulsiones autoritarias nos demuestran el agotamiento de la libertad de expresión para dirimir conflictos y la caída al abismo de la violencia. Nada debe descartarse a partir de ahora. La palabra y el debate en cualquier Parlamento se sostiene en hechos y argumentos no a puñetazos ni insultos.

El grito agotó la palabra y las trompadas desnudaron por completo a uno que solo se abriga en el recuerdo de un pasado que nunca ha podido honrar. Es el mismo que fuera ministro de Educación en una degradada época reciente y que llamó a su movimiento con el elevado concepto de la dignidad, acaso el único argumento cultural que hace que nos identifiquemos como humanos y nos separemos de la condición animal y primitiva.

A puñetazos e insultos se está construyendo el fin de la democracia. No hay autoridad ética ni moral que la sostenga. Como en los tiempos romanos solo falta una lira y el incendio porque ya tenemos varios burros con títulos de legisladores caligulescos.

El circo empieza siempre con los chistes y patadas entre payasos para acabar siempre en el trapecio de la tragedia. Ojalá nos demos cuenta a tiempo antes de que sea demasiado tarde.