Fortalecimiento financiero

Por Benito Barros Muñoz
Ingeniero Comercial
Magister en Negocios Internacionales
Doctor © en Administración y Economía
Rector CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

 

Cuando los procesos económicos presentan tendencias a la baja, el crecimiento de la economía comienza a ralentizarse, el nivel de inversiones muestra tendencias a la baja, lo mismo que el consumo de las familias y por ende, el volumen de ventas de las empresas y negocios. En este punto, el nivel de confianza de la población comienza a decaer, y una sombra de pesimismo hace presa de las familias, los trabajadores, los empresarios y las autoridades. Las empresas, por una parte, empiezan a analizar sus resultados, con una mirada puesta en la necesidad de mejorar sus índices de resultados, y con el estímulo creciente al recorte presupuestario, el que contempla en muchos casos, una búsqueda desesperada de racionalización y optimización de costos y gastos.

Qué hace que algunas empresas se encuentren mejor preparadas para enfrentar una situación de crisis. O mejor aún, que hace que algunas organizaciones salgan incluso fortalecidas en situaciones de stress económico. La respuesta a esas interrogantes tiene una base fuerte, en el concepto de fortalecimiento financiero. Vamos a analizar este concepto, desde la óptica de desarrollar acciones estratégicas de largo plazo, con la aplicación de herramientas de gestión integral de la empresa, destinados a generar un flujo creciente de las operaciones, que se traducen en una serie de indicadores económicos y financieros que muestren la maximización de la rentabilidad, el patrimonio y el valor de la empresa en el tiempo. Estos son los elementos claves del fortalecimiento financiero:

  1. Contar con una mirada estratégica del negocio. Proyectar la empresa a largo plazo, definiendo un plan de desarrollo estratégico fundado en una base misional muy sólida y compartida por todos.
  2. Alcanzar una cobertura de mercado cada vez mayor. Desarrollar acciones de apertura de nuevos mercados del orden geográfico, demográfico y psicográfico, que permita tener un potencial de clientes cada vez más elevado.
  3. Maximizar la tasa de retención, fidelización y satisfacción de los clientes. Con los clientes actuales, desplegar esfuerzos de entrega de valor, para alcanzar altos índices de satisfacción y retención. Este cliente siempre compra, repite la compra, acepta nuevas ofertas y sobre todo “recomienda”.
  4. Mantener un indicador de liquidez altamente satisfactorio. Que los activos de corto plazo de la empresa, sean fácilmente convertibles en dinero en efectivo, para hacer frente a los compromisos de corto plazo, y de esa manera, evitar el riesgo de iliquidez en las operaciones.
  5. Alcanzar un nivel óptimo de solvencia. Que los ingresos actuales y proyectados en el presupuesto de efectivo, sean suficientemente capaces de cubrir los egresos en el mismo período de tiempo. Una buena planificación financiera, evita descalces tan indeseables en las empresas.
  6. Controlar la cartera de clientes y el riesgo de morosidad. Para quienes trabajan financiando a sus clientes, controlar el nivel de cumplimiento de los mismos, estableciendo una certera política de crédito y una efectiva estrategia de cobranza.
  7. Mantener un control riguroso del financiamiento de terceros y los costos financieros. Que una crisis financiera no nos sorprenda con altos niveles de endeudamiento, para lo cual se requiere de un mecanismo de apalancamiento controlado y debidamente planificado, evaluando el impacto de los costos financieros en los resultados operacionales.
  8. Procurar acciones tendientes a la minimización de los costos de operación. Negociar, buscar alternativas de proveedores, impulsar la eficiencia en la gestión de los procesos y de las personas, evitar mermas y pérdidas indeseables, así como hacer un uso eficiente de los recursos, resulta crucial para la minimización de los costos de operación.
  9. Establecer procedimientos y políticas que garanticen el uso adecuado de los recursos y la minimización de gastos generales. La optimización y racionalización de gastos, obedece a la aplicación de procedimientos e instructivos claramente definidos, con sistemas de evaluación, seguimiento y control permanente, mostrando el impacto en los resultados. Identificar, justificar y administrar los gastos, es tarea relevante para ejecutivos en todas las áreas.
  10. Desarrollar estrategias logísticas para optimizar los costos de almacenaje y distribución. Un sistema logístico eficiente, es aquel que permite controlar la cadena de compras, almacenamiento, despacho y delivery, contemplando llegar con los productos y servicios en el momento adecuado, en el lugar preciso y con el mínimo costo de operación. Un trabajo coordinado con los proveedores y la administración del stock óptimo, son algunas de las muchas herramientas logísticas que se pueden aplicar.
  11. Procurar evitar las inversiones en activos fijos de rápida obsolescencia. Con el avance de la tecnología, es mejor apuntar a la tercerización de algunos servicios, o al uso de herramientas de financiamiento alternativas, como el leasing o arrendamiento operacional.
  12. Disponer de una planta de colaboradores eficiente. El personal de la empresa debe ser capaz de aportar al crecimiento orgánico, con muestras de resultados y con un enfoque de responsabilidad. El número de personas y el monto de las remuneraciones, debe ser acorde a los desafíos de las diversas áreas de negocios y de los principios de calidad en las prestaciones.
  13. Apostar al crecimiento corporativo con el desarrollo de nuevas unidades de negocios. Corresponde a la búsqueda permanente de oportunidades de negocios, con altas expectativas de rentabilidad y mínimo riesgo de inversiones. Con ello se puede alcanzar un portafolio equilibrado de negocios, lo que permite hacer frente a situaciones de presión económica y competitiva.

Consultas y comentarios dirigirlos a  benito.barros@initiative.com.py

FINANZAS