“Desastre ko Marito”

Un cargo tan grande como el de presidente trae serios compromisos

JHOJHANNI FIORINI
@jhojhanni

Uno siempre espera que sus líderes sean aquellas personas dispuestas a afrontar los mayores desafíos con coraje e inteligencia. El puesto de presidente de la República es quizá la posición de liderazgo más grande que existe en nuestro sistema democrático y como tal demanda una enorme cantidad de responsabilidades.

Por esta razón, los riesgos más grandes descansan sobre los hombros del primero del Ejecutivo. Es la persona que debe tener que tomar las decisiones más difíciles, que tendrán un impacto directo en la vida de millones de personas, y que incluso pueden llegar a determinar el fracaso o el éxito de todo un país.

Mario Abdo Benítez ha demostrado que es incapaz de cumplir con estos requisitos mínimos. Prueba de ello es que decidió entregar la soberanía nacional al Brasil en un acuerdo para estipular nuevos términos para la contratación anual de potencia energética de la hidroeléctrica Itaipú. No solo ha tomado una mala decisión, no ha tenido el suficiente valor para asumir las consecuencias de sus actos, y justificar adecuadamente el motivo de su decisión.

Un buen líder debe asumir sus errores y dar la cara. Él prefirió buscarse chivos expiatorios para lavarse culpas. No importa cuánto trate Mario Abdo de lavarse las manos, también es deber de un buen presidente saber delegar responsabilidades. Cuando aceptó la renuncia de sus colaboradores en una ofrenda para el Congreso en un intento desesperado de no ser llevado ante un juicio político, demostró que carece de capacidad para designar a personas idóneas que puedan realizar negociaciones de esta envergadura.

Finalmente, un buen presidente debe transmitir seguridad a su pueblo en momentos de crisis. Lastimosamente, al momento de escribir estas líneas el presidente de la República no ha emitido palabra alguna.


Juicio políticoMario Abdo BenítezMarito