Dios

Civitas

Por Juan Pablo Fernández Bogado
@jpferbo – Abogado y Profesor

 

Sartre decía: “Una vez que la libertad ha explotado en el corazón del hombre, los dioses ya no pueden hacer nada contra él”

Después de escuchar el discurso, con varios pasajes religiosos, en la Plaza de la democracia del presidente Mario Abdo Benítez, me quede pensando en la influencia de la religión en la política. Cuanta distancia existe entre ellas, sin importar el culto que se profese, Dios está en los discursos, pero para nada presente, con su bondad, en las acciones que dicen hacerlo en el nombre o con la ayuda de Dios.

El concepto de Dios es: Ser sobrenatural único al que se rinde culto; es responsable de la creación del universo y del misterio de la existencia. Todos los presidentes, incluso el actual, en estos 30 años de democracia han profesado el cristianismo.

Un obispo que fue presidente, otro que estudiaba la Biblia con los evangélicos, también el que visitó varias veces el Vaticano regalando una ciudadela con el nombre de papa Francisco y tantos otros ejemplos que podemos continuar citando. Ahora bien ¿dónde está fallando “Dios” en la vida de estas personas o tal vez deberían dejar de “tomar su nombre en vano” para que nos vaya algo mejor?

Sacando el carácter religioso y enfocándonos puntualmente en el ejemplo histórico, una de las historias que más me gustan de la Biblia, ha sido la del Rey Nabucodonosor. Daniel relata que mientras el Rey presumía sobre sus logros, Nabucodonosor perdió su cordura y vivió alejado de los hombres, como un animal durante siete años, hasta que recobró su razón al reconocer el poder de Dios. Mañana cumplimos el primer año de este gobierno, todavía nos quedan cuatro por delante.

El artículo 24 de nuestra Constitución dice: “Quedan reconocidas la libertad religiosa, la de culto y la ideológica, sin más limitaciones que las establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna confesión tendrá carácter oficial”. Entonces cualquiera sea la creencia, invóquela y pidamos por mejores tiempos para el Paraguay, pero en serio, no como frase oportunista.

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