Espacio que transporta al siglo pasado con arte

La cultura cada vez va encontrando más espacios donde explotar todo el po­tencial que poseen los pa­raguayos, en sus distintas ramas y formas.

Uno de estos lugares es Estero Bellaco, -ubicado en Guillermo Arias 302- una exfábrica textil que cobra vida a través del teatro, ex­posiciones y un ambiente que transporta al siglo pa­sado.

Tatiana Genovese Ostertag, directora ejecutiva del sitio, manifestó que todo se re­monta a 1880, época en que la fábrica producía fósforos y velas, luego en el 1908 Pietro Genovese compra la propie­dad que estaba en quiebra, convirtiéndola en una mer­cería con telares rústicos. En el 1918, el visionario ad­quiere una industria textil de procedencia italiana, así nace la primera empresa de ese tipo en el Paraguay.

En 1952 se funda Pedro Ge­novese e hijos SRL y constru­yen una especie de galpón con tecnología innovadora, donde se empezaron a traba­jar con lonas y tejidos.

En 1984 se reestructura la fábrica para hacer telas naturales como lienzos, hi­los, bolsas, trapos de piso y todo el proceso del algodón hasta los productos finales.

“Finalmente, en el 2017 tomé la administración y nace Estero Bellaco, que tiene como fin ex­plotar la propiedad man­teniendo la esencia y la memoria de ese lugar histórico tal y cual fue, para que la gente pueda apreciar lo que en otros tiempos se vivió, y de esa manera reconectar la historia antes. Nuestra in­tención es convertirlo en un espacio cultural a tra­vés de alianzas estratégi­cas”, señaló la directora.

ÉXITO TOTAL

Mencionó que por el mo­mento están aliados con el Ciclo de Teatro Nacional, quienes en este agosto pre­sentan la obra “Ofelia” de Laura Martínez, que trata so­bre el secuestro de un chico y está inspirada en la madre de Edelio Morínigo. 

“Este mes todos los días de función tuvimos sala llena, el domingo pasado fue un récord con 61 personas en una sala de 50 lugares, el próximo fin de semana ya contaremos con 70 plazas”, resaltó Genovese.

Las personas que asisten a las obras pueden recorrer el lugar y apreciar las maqui­narias de las épocas entre la iluminación y el jazz de los años 30 o 40 de fondo que ambienta la locación perfec­tamente, junto a un peque­ño espacio gastronómico y artículos a la venta.

Finalmente, relató que es una satisfacción inmensa cuando la gente ingresa a Estero Bellaco y se maravilla con el espacio. “Me hablan de la energía que tiene el lugar, me hablan del olor del algodón que quedó en el am­biente. Tenemos tonos ám­bar en la iluminación como si fuera que estamos en una película antigua”, concluyó.