¿Irrisión popular o proyectos personalistas?

Si el Congreso llega al juicio político, tiene la excelente oportunidad de despejar las nieblas dejadas por la amarga experiencia de 2012".

El Paraguay ha asumido para siempre el modelo de democracia representati­va plasmado en la Consti­tución, la cual consagra el Estado social de derecho en el cual “el pueblo ejerce el Poder Público por medio del sufragio”, con un Gobierno basado en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial “en un sistema de separación, equilibrio, coordinación y recíproco control”. Esta es la organización que el pueblo paraguayo ha escogido para regir todos sus asuntos, los más sencillos y los más complejos, entre ellos, el enjuiciamiento político del más alto magistrado del Gobierno. Todos los caminos han sido previstos. No hay nada por inventar, todo está formulado y aceptado.

En las redes sociales y en ciertas algaradas públicas se agita la acusación de traición contra el Presi­dente y el Vicepresidente exigiendo su enjuicia­miento en el Congreso. Para que el juicio corra debe quedar configurada alguna de las causales: mal desempeño de la función, delitos cometi­dos en el ejercicio de sus cargos o delitos comunes.

¿Es tan fácil y rápido el procedimiento? El constitucionalista Luis Lezcano Claude sostiene que “no basta la mera voluntad política de los actores intervinientes en el proceso (diputados y senadores), la simple existencia de la cantidad de votos necesarios para acusar y condenar. Es requisito básico e inicial, que existan las causales de enjuiciamiento”. ¿Existen? Lo de mal des­empeño parece tener más viabilidad que el prosopo­péyico cargo de traición a la Patria, inexistente en el Código Penal civil, solo en el Militar. Pero en la calle brotan y se diseminan los carteles acusatorios. Bien si responden a una irrisión popular espontánea. Mal si solo responden a pro­yectos personalistas de la política oportunista. Si el Congreso llega a instan­cias del juicio, tiene una excelente oportunidad de despejar las nieblas deja­das por el juicio de 2012.