Itaipú: dialéctica de intereses en cuestión

Energía

Victor Raúl Benítez González
@victorraulb – Profesor del Club de Ideas
Profesor de la Fundación Getulio Vargas

 

Tengo una idea. En esta dialéctica de intereses alrededor de la Itaipú Binacional, el Brasil tiene sus razones. Y las defiende con sus ¨mejores y mayores esfuerzos¨; y no hay por qué indignarse. El entendimiento de las mismas es un imperativo estratégico. El Paraguay tiene las suyas, y la defensa de las mismas, no solo es una cuestión estratégica, es un imperativo moral. Nadie puede fingir demencia.

Lo preocupante no es que el Brasil haga lo suyo, lo grave es que el Paraguay no haga lo propio. En esta crisis que anticipa las negociaciones del 2023, el Brasil defendió sus intereses mayores, dentro y fuera del tratado, que nadie los puede desconocer. Menos aún, las altas partes contratantes, sobre todo los miembros del Poder Ejecutivo nacional. Los chats de WhatsApp que eran publicados, en varias ediciones, iban dejando mal parados a todos los involucrados del gabinete, incluso al vice y al propio presidente. La conclusión es la siguiente: cuando los hechos estaban en contra de ellos, peor para los hechos. O para el que los iba denunciando, en este caso, Pedro Ferreira. Esto se puede concluir luego de revisar: las declaraciones del presidente y del vice, el desconocimiento contradictorio del ex canciller, el del ex embajador ante Brasilia, e incluso, los increíbles cuentos del millennial, como por ejemplo, la pérdida del celular. Al pasarse la pelota sobre los detalles e implicaciones del acta y declarar desembozadamente que no estaban en conocimiento de tales y cuales temas, se colocaban en una situación que no se compadece con una regla básica de la administración que dice que ¨se delega la autoridad, pero no la responsabilidad¨. Solo puede delegar quien conoce su ¨negocio¨ en profundidad y se involucra en los detalles. Sobre todo, en los términos de las negociaciones en esta trama de intereses en conflicto, más aún con un país continental, por algo será, como es el Brasil. Además, antes de negociar, es imprescindible conocer a la contraparte, en todos sus detalles, con amplitud y profundidad. Ignorar o transferir responsabilidades con relación a las implicancias de los puntos en negociación, es una irresponsabilidad superlativa, que, por lo general, debe tener consecuencias. Traición a la patria no es la negociación, bajo presión del gigante Brasil, del aumento de la energía firme y garantizada, ni el incremento consecuente, eventual, de las tarifas de ANDE. El desconocimiento ¨per se¨, del contenido del acta y sus implicaciones, ya riñe con la fidelidad al mandato. Se podría llamar improvisación. Improvisación (casi traición) es la negociación del acta del incremento de la compra de energía garantizada, con un malísima comunicación institucional, interna y externa, de manera singular, no participativa, sin compartir los detalles con los demás actores políticos, en las puertas de la gran negociación del 2023. La ¨traición a las patrias¨ o la improvisación en plural (en Brasil también Bolsonaro está en problemas), fue pretender ¨enfriar¨ al Brasil, haciéndose el ¨ñembotavy¨, la venta de energía de alrededor de 300 MWH, de la energía paraguaya no utilizada, a terceras empresas brasileñas, aparentemente fuera del tratado (según el último comunicado del Ministerio de RREE del Brasil), sin considerar a los vigilantes negociadores expertos que funcionan desde Itamaraty, casi en forma independiente al Palacio del Planalto. Para peor, pretendían hacer la venta a la empresa Leros que – conforme a analistas del mercado energético del Brasil, consultados aquí en un Congreso sobre energía en Curitiba, desde donde estoy escribiendo este artículo – no tienen garantías ni experiencia suficiente como para emitir una orden de compra de 300 MWH a los operadores brasileños, ya que su promedio de negocios es de apenas 100 MWH/ año. Probablemente por eso ordenaron sacar del acta el punto 6. Todo pretendía ser hecho en sigilo, en aparente connivencia con la ¨familia presidencial¨ del Brasil, bajo la coordinación de un joven estudiante de derecho, que fingía ser el asesor jurídico del vicepresidente.

Proceder de esta manera, luego de una elección donde apenas 3,7 puntos porcentuales, fue la diferencia entre la fuerza política ganadora de las elecciones, y el resto de los votantes, definitivamente, no fue una buena idea. Casi casi una traición. No se puede desconocer esta mínima diferencia, y dejar de socializar todos los factores que estaban en juego. Por ejemplo, que dicha negociación, la del acta del 24 de mayo del 2019, estaba rodeada de la promesa de dos puentes ¨donados¨ por la IB, Itaipú Binacional, supuestamente, al Paraguay, y al hecho de que la Eletrobrás no estaba pagando a la Itaipú sus compromisos, como elemento de extorsión. El primer puente era una ¨donación¨ de la margen izquierda y el segundo de la margen derecha de la IB. Comparar 250 millones de dólares de sobreprecio para la ANDE, que debía ser pagado por la ciudadanía paraguaya, con 160 millones de dólares aproximadamente, que valen los dos puentes (alrededor de 80 millones US$ cada uno), no resiste el menor análisis. De acuerdo a las expresiones del propio presidente de la república, la ¨aparente¨ conveniencia de acelerar la construcción de los dos puentes, es el tipo de razonamiento que llevó a una expresidenta del Banco Central del Paraguay, a urgir al mismo presidente, para presionar al expresidente de la ANDE, para que firme el nuevo contrato de compra/venta con la IB, derivado del acta en cuestión.

 

En medio de esta improvisación coyuntural atribuible al Paraguay, es importante entender también al Brasil y sus reivindicaciones. Cuáles son sus intereses mayores y cuáles son sus intereses menores- con relación a los del Paraguay, respectivamente. Si los responsables de defender los intereses de este último no pudieron entender un acta de dos páginas, o no sabían quien iba definiendo las cláusulas del mismo, donde se estaban negociando intereses menores, y se confundían intereses menores para intercambiarlos por intereses mayores, cómo se podría negociar en el futuro, sin un entendimiento cabal de la contraparte. Por ejemplo, con relación al Brasil, para poder negociar buscando el mutuo beneficio, es de vital importancia comprender cómo funciona su mercado de energía: una mezcla de matriz básicamente hidrotérmica-intercambiable, que tiene un sistema computacional con ecuaciones algorítmicas que realiza el mix ideal de las diferentes fuentes (hidro, térmica, eólica y solar) que se debe utilizar en cada momento dado, el cual tiene sus normas y sus complejidades. Y cómo se fijan las tarifas reguladas, donde más del 60% del costo son encargos sectoriales. Entre ellos, fondos (casi fideicomisos) para extender nuevas líneas de transmisión, y el famoso GSF (generation shift factor) que, en un modelo de cooperativa, minimiza los riesgos hidrológicos entre todas las hidroeléctricas del Brasil, y premia y castiga a las operadoras del SIN (sistema integrado nacional) conforme a su eficiencia.

Además, es clave entender el 30% del mercado que funciona con tarifas libres no reguladas, con múltiples operadoras y comercializadoras. No creo que Joselo, quien no pudo estudiar para todos los exámenes de su facultad de Derecho, se haya tragado todos estos detalles para asesorar al vicepresidente. Este tipo de negligencias están en el límite de la traición.

Si con los intereses menores negociados en un acta hubo improvisaciones, donde nadie sabía nada, cuando en el futuro se negocien intereses mayores, este tipo de negligencias podrán considerarse como una verdadera traición. Y así, no da gusto.

interesesItaipú