La meta: ser perseverantes

Entre Nosotras

Stephanie Hoeckle – Directora de Oui Oui
stephanie@agenciaouioui.com

 

¿Convertirme en copiloto de un corredor de rally? La propuesta sonaba divertida y desafiante, aunque una vez que el auto superó los 200 km, a años luz de mi zona de confort, ¡me sentí morir! Pero a medida que avanzaron los segundos y fui consciente de la concentración y la precisión con que manejaba un campeón de la talla de Gustavo Saba, recobré la seguridad y pude terminar el circuito más tranquila, aunque —no voy a mentir— me temblaron las piernas al bajar.

La experiencia, que formó parte del evento Rally Day, promovido por un emblema de combustibles, me acercó a la historia de Saba, un apellido destacado en el deporte motor que tiene ganados seis campeonatos sudamericanos, once nacionales y cuarenta y cinco clasificaciones generales, entre otros logros. Atesorar todo eso no ha sido cuestión de subirse a un buen auto de carrera y pisar a fondo el acelerador. Llegar primero a la meta de un rally exige años de preparación, trabajo en equipo, disciplina y una palabra que cada día tiene más impacto: perseverancia.

Ser perseverantes o constantes en alcanzar un objetivo, pese a los obstáculos, no solo es un atributo valorado en los deportistas. Hace años se habla en el mundo del trabajo del poder de las soft skills o habilidades blandas, aunque es más justo llamarlas socioemocionales, pues las empresas las consideran muy fuertes. Ahora, ya no basta con contratar colaboradores que tengan el conocimiento necesario, también deben estar emocional y socialmente preparados para trabajar en equipo y bajo presión, ser más productivos o adaptarse a constantes cambios.

Entre las habilidades socioemocionales —la comunicación, la empatía, la iniciativa propia y el autocontrol, entre otras— el mercado laboral pone énfasis en la perseverancia, pues es el factor que nos ayuda a culminar las tareas o metas propuestas más allá de las dificultades que puedan surgir. Esta habilidad ya es tenida en cuenta en los sistemas educativos de muchos países que entienden que la clave para triunfar no solo está en el coeficiente intelectual o en el talento, sino en el desempeño que tenemos en la vida.

Ahora bien, ¿los adultos, con todas nuestras mañas, también podemos aprender a ser perseverantes en el trabajo? Los expertos dicen que es cuestión de adquirir algunos hábitos.

Terminar lo iniciado

A lo largo del día realizamos varias tareas en el trabajo: algunas nos estimulan y otras no. Sin embargo, una persona perseverante es capaz de reconocer la necesidad de ejecutarlas. Además, sabe que cuanto antes las termine, mayor será el tiempo que podrá dedicar a aquello que le gusta o le apasiona. Lo ideal es hacer las tareas que desagradan a primera hora del día para liberarse de ellas.

Otra estrategia útil es elaborar un to-do list (lista de los pendientes diarios) para concentrarse solo en eso y evitar distracciones. Como es desmoralizador ver una lista con un montón de cosas incumplidas, lo recomendable es no agobiarse con un exceso de actividades y dedicarse a lo prioritario. Cumplir con más de siete tareas al día es prácticamente imposible.

Fijarse propósitos

Así como podemos tener un to-do list de tareas diarias, hay propósitos ambiciosos en nuestra vida profesional a mediano o largo plazo, que exigirán más tiempo y esfuerzo. Se recomienda que sean pocos, resulten significativos en nuestra carrera y cumplan cada uno con tres requisitos: primero, hay que saber exactamente qué queremos lograr; segundo, analizar si es viable y cómo lo podemos llevar a cabo; y tercero, fijar los plazos para ejecutarlo. Delimitar el tiempo nos ayuda a poner orden, aunque no hay por qué apurarse y perder la paciencia. Para alcanzar una gran meta es mejor ir paso a paso. Superando varios retos pequeños será más sencillo llegar a ella.

Confiar en uno mismo

Las personas perseverantes se caracterizan por su fuerza de voluntad. Confían en sí mismas y eso las vuelve capaces de animarse a hacer cosas que creían imposibles o difíciles de lograr. Eso no quiere decir que siempre las alcancen, pero al menos se dan la oportunidad de intentarlo. La confianza es el motor que nos impulsa a superar metas. Dejemos atrás nuestra zona de confort, los miedos y los pensamientos negativos para animarnos a actuar.

Tolerar el fracaso y seguir

Nos cuesta asumir un error o darnos cuenta de que las cosas no han salido como queríamos, pero vivir lamentándose por eso nos llevará a sufrir inútilmente. Aceptemos la realidad y aprendamos de sus adversidades para intentar que en un futuro no se repitan. Los perseverantes son capaces de seguir adelante, saben que en su camino tendrán que superar dificultades y aún así continúan. En ocasiones se ven obligados a readaptar sus objetivos y aprovechar otras oportunidades. Lo importante, volviendo al ejemplo de Saba, es proseguir la carrera. Por cierto, él aún no pudo conquistar un título en el Rally del Chaco y, sin embargo, lo sigue intentando. ¡Arriba los perseverantes!

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