Libros digitales se impregnan en mural de Chacarita

Se podrá obtnerlos mediante código QR

En el marco de la Bienal Iberoameri­cana de Arquitec­tura y Urbanismo (BIAU) se materializó una biblioteca callejera digital dentro de un mural, consti­tuida por 1.500 códigos QR dentro de la Plaza Amapola, en el barrio Chacarita. La obra fue realizada por Mí­nimo Común Arquitectura, mediante la cual buscan que estos espacios sean habitados por la gente, para incrementar la seguridad de la zona.

Este año en Paraguay se realizó por primera vez la BIAU y decidieron en­focarse en la Chacarita, con el objetivo de hacer eco de lo que es este ba­rrio de Asunción, el cual en la actualidad está ex­cluido.

Solanito Benítez, uno de los arquitectos encargados de la obra, comentó que se seleccionaron 13 puntos de esta zona a ser intervenidos por estudios locales e in­ternacionales. “A nosotros nos tocó trabajar en la plaza Amapola. Este sitio era bas­tante inseguro, constituido por un pasillo de 2,5 metros por 10 metros de largo, al cual se accede solo peato­nalmente. Lo que nosotros necesitábamos era recu­perar el control social del lugar, la sensación de inse­guridad es muy grande, ya que la gente vive con miedo y encerrada”.

De esta forma, el equipo quiso hacer un proyecto que permita a la gente salir a la calle, ocupar el espacio público y que de esta mane­ra se recupere el control del lugar. “No se puede preten­der tampoco que en cada plaza exista un policía. Lo que sí se puede es que exis­ta gente sentada leyendo, estudiando y cantando, y que esta sea la seguridad del lugar”, mencionó Bení­tez.

NECESIDADES

El internet no llegaba hasta este punto, y los pobladores no tenían dinero para pagar por este servicio. El 90% de las personas tiene un teléfono inteligente pero no puede abonar los costos para acceder a la red. “Los niños podrían ir a hacer su tarea simplemente tenien­do un cuaderno y un telé­fono. A partir de esta idea creamos la biblioteca digi­tal que consiste en códigos QR, que al ser apuntados con un dispositivo móvil, permiten descargar un li­bro”, explicó el arquitecto.

Siguió diciendo que esta es una oportunidad para ha­cer que la sociedad entien­da que desde la Chacarita puede salir una persona que puede transformar al mundo, pero que quizás no tiene los recursos para explotar esa inteligencia.

“Más importante que la bi­blioteca, en la que además incluimos pergolados para que la gente se siente, y enchufes para conectar sus aparatos, es entender que se puede pensar en un lugar con mejores oportunidades para todos. La arquitectura no va a cambiar al mundo, pero si puede cambiar los lugares de encuentro de las personas”.

CONTENIDO

La biblioteca cuenta con li­bros de literatura universal hasta libros de ciencias, ofi­cios, metalúrgica, carpinte­ría, entre otros. Funcionan con un índice, el cual se es­canea y ahí permite ver las coordenadas de los códigos de los demás libros.

COLABORACIÓN

Esta obra es a la vez una ilustración del artista Oz Montanía, la cual reprodu­jeron con múltiples stickers con los códigos QR. “Todo lo realizado fue hecho a pul­món, hicimos eventos para recaudar recursos, Personal donó el internet, la empresa Random donó el software que genera los códigos y la página web que linkea con los libros”, señaló Benítez.

También recibieron una plataforma que permite in­troducir campañas de con­cientización o avisos sobre beneficios gratuitos para los pobladores de la zona, generando así una interac­ción digital que les permita estar más conectados.

Los códigos fueron impre­sos como stickers y sellados con vidrio para que no pue­dan ser raspados. Luego uti­lizaron retazos de desechos de cartelería, donados por Cabral Comunicación Vi­sual, mediante la cual dise­ñaron una serie de pérgolas con canteros y plantaron una serie de plantas que protegerán al lugar dando sombra. Colocaron bancos y luces también para que la gente pueda sentarse a uti­lizar el lugar. Todo esto fue construido intensamente durante un mes, en donde colaboraron estudiantes y profesionales, en jornadas participativas de construc­ción.