La dirección del proceso en la demanda del tercero al asegurado

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Cuando el tercero damnificado inicia una acción judicial contra el asegurado se presentan dos situaciones: quien debe dirigir el proceso, y como es “llamado” al proceso a la aseguradora. La dirección del proceso cuya mención surge del artículo 1645 del Código Civil Paraguayo, puede estar a cargo del asegurador o del asegurado, según los casos. Cuando el asegurado asuma la dirección del proceso generalmente la aseguradora deposita en pago la suma asegurada y el importe de los gastos y costas devengados hasta ese momento, liberándose de los gastos y costas que se devenguen posteriormente. Pero el asegurador también puede asumir la dirección del proceso, es un derecho que tiene, una facultad, pero al mismo tiempo puede renunciarla en cualquier momento. El problema radica cuando la pretensión del tercero es superior al límite de la póliza, por lo que esa diferencia justifica el interés del asegurado en asumir su propia defensa.

De esta manera, la aseguradora ante una citación en garantía o es “llamado a presentarse al juicio”, puede presentarse y asumir la dirección del proceso o presentarse y declinar la garantía o bien no presentarse. En los casos de presentarse, puede valer sus derechos e interponer los recursos previstos en la ley. Si no se presenta no podrá hacer valer sus derechos y la sentencia será ejecutable para él, siempre en la medida del seguro, es decir hasta el monto máximo que establece la cobertura de la póliza.

Ahora bien, ¿por qué asumiría el asegurador la dirección del proceso? Es claro que, cuando las pretensiones del tercero demandante se hallan dentro de la suma asegurada el asegurador tiene un interés económico ya que de perder el juicio su responsabilidad se halla comprometida además de tener que asumir los gastos y las costas al decir del artículo 1652 del Código Civil Paraguayo: “…La sentencia que se dicte hará cosa juzgada respecto del asegurador y será ejecutable contra el en la medida del seguro…”. El asegurador debe entonces organizar correctamente la defensa, arrimar las pruebas necesarias, dar intervención al asegurado como testigo en la absolución de posiciones, y arrimar las piezas procesales necesarias.

Puede también existir un interés común, cuando el reclamo del tercero es superior a la suma asegurada. Aquí tenemos un interés que podemos llamarle “solidario” que obligaría también al asegurado compartir la dirección y los gastos. En este caso se aplica el criterio del artículo 1646 del Código Civil Paraguayo en el sentido de que “…Si el asegurado debe soportar una parte del daño, el asegurador reembolsara los gastos y costas en la misma proporción…”

Si el asegurador ha decidido no asumir la dirección del proceso, ya sea porque no está comprometida sustancialmente la suma asegurada (o medida del seguro) o por otra cuestión de carácter procesal, puede en ese caso depositar en pago la suma asegurada y el importe de los gastos y costas devengados hasta ese momento, con lo cual se liberara de los gastos y costas que se devenguen posteriormente.

No olvidemos de que debe darse el requisito previo de la Citación en Garantía al asegurador para que este resuelva si asume o no la dirección del proceso. Porque solo a través de dicha acción procesal el asegurador toma intervención. Ninguna pretensión podrá ser dirigida al asegurador si no ha sido “llamado al juicio”. Por ello si el tercero damnificado no lo cita en garantía, el asegurado lo puede hacer de conformidad al artículo 1652 último párrafo que expresa: “…También el asegurado puede, en caso de ser demandado por el damnificado, citar en garantía al asegurador en el mismo plazo y con idénticos efectos…”