La fuerza social, es la contención al Covid19

Luis Fretes Carreras 

Por Luis A. Fretes Carreras Ex Embajador del Paraguay en Portugal Investigador del Centro de Estudos Internacionais (CEI-IUL)

La ciencia es la gran esperanza para detener la expansión y mortalidad del Covid19. Los ojos del mundo están atentos a los esfuerzos de los científicos y laboratorios en China, Israel, Europa, Estados Unidos y muchos otros países que compiten contra el tiempo para descubrir la estructura biológica, desarrollar terapias y vacunas que puedan contener y detener esta mortal enfermedad.

La pandemia se extiende a pasos agigantados y el número de muertos aumenta dramáticamente en tanto que importantes investigaciones académicas afirman que se avecinan una segunda e incluso tercera ola de contagios.

En América del Sur, la presión sobre los sistemas de salud es cada vez mayor. La ausencia de suficientes test y colapso de los hospitales, crematorios y hasta cementerios son noticias diarias en la región. En Lima y el Callao (Perú), eligen los pacientes pueden ser atendidos, en varias regiones de Ecuador los crematorios no dan abastos o en el departamento del Beni (Bolivia) donde se deben habilitar nuevos cementerios. Brasil, el más poblado y con más fronteras del subcontinente, se ubica como el segundo país en el mundo con más contagios por día. América del Sur soporta una grave crisis sanitaria y esta próximo el invierno donde se presume que aumentarán los casos.

Según informes del BID y de la Universidad J. Hopkins, Paraguay es uno de los estados del Cono Sur con menor contagio, sin embargo, su tasa de muertos es elevada. Los altos niveles de pobreza e informalidad sumados a la baja cobertura y escasa capacidad de respuesta estatal revelan la gran vulnerabilidad de la población.

La pregunta es por qué no existe una situación más caótica? Cuáles son las razones para que un Estado tan limitado en servicios de salud presente un cuadro tan bueno frente a los demás?

Es destacable que el gobierno, haya aplicado las medidas de confinamiento sugeridas por la OMS y especialistas con la debida celeridad y que fué acompañada por la mayoría de la sociedad paraguaya con gran disciplina y excepcional esfuerzo.

Sin embargo, la escasa cantidad de test para diagnosticar, la falta de transparencia en la difusión de las informaciones y en algunos casos la conducta autoritaria de las autoridades resta credibilidad a las estadísticas. Y en definitiva, no se puede proclamar ganadores frente a la pandemia porque aún no ingresamos al periodo crítico y el impacto de nuestros vecinos, en particular Brasil.

Pese a la falta de infraestructura, la desconfianza en las estadísticas y la baja cobertura estatal para atender la emergencia, se observa el enorme conocimiento y capital social que la sociedad paraguaya dispone para enfrentar la pandemia. En la mayoría de los hogares, independiente de su condición social, la valoración por los cuidados de aseo y la conciencia de sanidad es profunda. Las antiguas prácticas de higiene y los conocimientos sobre hierbas naturales son evidencias de que existen conocimientos de epidemias pasadas como la viruela o la gripe española y que perduran hasta el presente como parte de la cultura popular.

Estas fortalezas de la sociedad deben ser consideradas para diseñar políticas públicas y ejecutar estrategias efectivas y sostenibles de salubridad colectiva.

Para recuperar la vida y el desarrollo social después del extraordinario del confinamiento, serán necesarios recurrir a métodos prácticos y eficaces para garantizar la continuidad de las medidas de prevención y de esta forma las actividades sociales, culturales y laborales se puedan desarrollar con seguridad en el marco de epidemias estacionales o permanentes. Entonces, las prácticas y conocimientos sociales desarrollados en los hogares serán fundamentales para hacer sostenible la contención de la pandemia hasta que la ciencia encuentre una solución adecuada.

Este ejemplo paraguayo, compartido por otras sociedades de América del Sur, demuestra que la ciencia será el medio para detener el virus pero la fuerza para contener su embate está en la sociedad, esa que se ubica en las familias cuya capacidad de resistir y sobrevivir a las tragedias, acumula historias que permitirán construir un nuevo futuro.


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