Impacto de las Empresas en tiempos de crisis

Vanessa Gutiérrez
Coordinadora
Pacto Ético y Cumplimiento (PEC)

Nos encontramos frente a una situación inédita en la historia de la humanidad. No solo a nivel sanitario por el alcance mundial del virus, sino también a nivel económico por las consecuencias que está generando a nivel mundial.

Más allá de cuestiones políticas e ideológicas, en el fondo se plantean dilemas éticos, que son aquellas situaciones en la que se da un conflicto entre los diferentes valores de la persona y las opciones de actuación disponibles. Se trata de situaciones en que se va a generar una pugna entre varios valores y creencias, no existiendo una solución totalmente buena y otra opción totalmente mala, teniendo ambas repercusiones positivas y negativas a la vez.

A raíz de esta crisis, todas las empresas tienen la oportunidad de poner en valor la responsabilidad social empresarial. Tomando las decisiones correctas, se protege a los trabajadores, se ofrece soporte a los proveedores e se informa a los clientes de forma transparente.

Estas cuestiones no deberían quedar al margen de las decisiones de tipo financiero, siempre que las empresas cuenten con la capacidad de asumirlas.

Muchas  empresas, también  pymes, han creado equipos de trabajo para tramitar la crisis, compuesto por directores de operaciones y representantes de trabajadores. Estos equipos deben centrarse en producir lo que la sociedad demanda. Es el mejor incentivo para impulsar la transformación y la adaptación a las nuevas necesidades.

En el ámbito interno, la dificultad para decidir correctamente ante los nuevos riesgos, hace más necesaria que todos los colaboradores se involucren. Solo así se llegará a soluciones conjuntas e innovadoras que satisfagan las necesidades prioritarias de los diferentes grupos de interés.

Uno de los desafíos que hoy tienen las empresas, es el impacto que generan en la sociedad, no solo en lo que perciben los consumidores en cuanto a la marca, sino también el acompañamiento que tendrán las organizaciones con los cambios venideros. Esa responsabilidad y la forma en que comuniquen, también serán tenidas en cuenta por los consumidores, que será una nueva generación, después de la pandemia.

En definitiva, la respuesta del ámbito empresarial para buscar soluciones éticas, solidarias y colaborativas para paliar los efectos negativos de la pandemia ha sido muy positiva, pero lo realmente importante será que los aprendizajes adquiridos en este periodo trasciendan la crisis y se integren en la realidad de las organizaciones, impulsando cambios en su cultura y liderazgo corporativo que deriven en modelos económicos y de producción más éticos y humanos, como así también modelos de gerenciamiento más.

El resultado no solo permitirá contar con empresas y sociedades más resilientes, mejor preparadas y capaces de reponerse con mayor agilidad ante futuras crisis, sino también, en lo que respecta a las organizaciones, con una imagen corporativa reforzada y una reputación más valorada que representarán una notable diferenciación para su propio desempeño futuro.