Bares de champán mezclan sabores sofisticados y populares

Posiblemente comenzó cuando Bill Murray con­venció a los esnobs del vino que quedaba bien beber champán con hielo.

En estos últimos años, el vino espumante ha estado imparable: es una de las tres categorías de vinos de ma­yor crecimiento, según un estudio de VinExpo/IWSR dado a conocer en junio último y en 2016. Y los en­víos de champán a Estados Unidos crecieron por cuar­to año consecutivo, hasta 21 millones de botellas. El estudio también proyecta que el consumo mundial de vino espumante crece­rá otro 8,7 por ciento para 2019, significativamente más que el consumo total de vino, en 1,4 por ciento.

 

BARES SOFISTICADOS

Y con todo este entusiasmo por el líquido chispeante llega una nueva tendencia: bares burbujeantes de onda. En Air’s Champagne Parlor, un divertido “bar y sala de estar” Art Déco dedicado al vino espumante que se inauguró apenas hace poco más de un mes en el West Village de Nueva York, se ofrece un trago llamado WWBMD. Es una abrevia­tura de “What Would Bill Murray Do?” (¿Qué haría Bill Murray?) y es un trago de champán vertido sobre hielo con “limón exprimi­do” por US$ 15.

El bar acompaña cham­panes fabricados según “la méthode champenoise” difíciles de encontrar con comidas tanto sofisticadas como simples y nostálgicos Blues y Motown.

“Quería cambiar total­mente el paradigma del bar de champán y que la gente entrara en contacto con las burbujas emergentes de maneras divertidas e inesperadas”, explicó Ariel Arce, la dueña de 29 años.

La lista de más de 100 botellas de Air’s refleja el espíritu de los tiempos, con favoritos fabricados con el método francés y “pét-nats”, así como también proseccos de primer nivel y hasta un vino espuman­te inusual proveniente de Grecia, fabricado con uvas xinomavro. El valor, no precisamente una palabra que la mayoría asocia con el buen champán, es esencial, dice. Durante mucho tiem­po, la bebida burbujeante se vendió como un producto de lujo de marca. Ahora, los bebedores han descubierto que también es una catego­ría de vinos en la que pue­den encontrar buenas ofer­tas y sabores interesantes.

Al igual que otros bares de espumantes con un nuevo estilo, Air’s impulsa la idea de que el champán puede ser una bebida nada aburrida, susceptible de acompañar mucho más que el caviar costoso. Sí, Arce ofrece tres tipos, pero ser­vidos con papas fritas de cebolleta.

 

¿CHAMPÁN CON HOT DOGS?

Para obtener ese aire, di­gamos, relajado de Air’s, Arce se inspiró en el po­pular y poco convencional Bubbledogs de Londres, inaugurado hace cinco años, que combina unos 60 champanes de primera línea con hot dogs de re­llenos elaborados. Pregona incluso sus combinaciones audaces en eventos en una furgoneta de comidas Peu­geot color amarillo mosta­za. (Estará a fines de agosto en el Jamie Oliver’s Big Fes­tival).

Entre los nuevos bares chics de champán en Esta­dos Unidos que ahora jue­gan con comida sofisticada/ simple figura The Riddler de San Francisco, que abrió en enero y ofrece gofres fritos y palomitas de maíz de cor­tesía con sales de distintos sabores, que contribuyen a realzar la acidez crujiente de cualquier champán. En una pared del espacio pe­queño y luminoso cuelga una foto de Jacqueline Bis­set, con una botella en la mano en Casino Royale, la película de Bond de 1967, lo cual confirma su tono bro­mista.

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