Buen producto no es suficiente

Poco o nada sirve tener un producto excelente si los mercados no saben de su existencia.

POR CARLOS FERNANDO VILLA GÓMEZ

No es raro escuchar gente de mercadeo afirmando que un muy buen producto es su­ficiente, indicando que no se necesita hacer mucho uso de las comunicaciones de mer­cadeo y las otras herramientas que se tra­bajan; incluso hay quienes han dicho que es algo que no debe hacerse porque sería, como dice el dicho, “gastar pólvora en gallinazos”.

A esta creencia, por demás errada, y a quienes así piensan, hay que responderles con dos argumentos básicos, entre muchos: primero, que quien no sabe es como quien no ve, razón por la cual hay que informar y estimular siguiendo para ello un proceso logístico adecuado para dar a conocer la oferta, generar interés y deseo de acción logrando que se actúe, pues si se espera a que poco a poco se logren resultados positivos con un muy buen producto, la competencia agresiva y los medios de comunicación que hoy existen harán que no se logre llegar a donde se desea.

Además, todo ha cambiado, está cambiando y seguirá cambiando, y mucho, pues la competencia y la evolución no solo tecnológi­ca sino la que se refiere al comportamiento de los seres humanos, así lo “exigen”.

Poco o nada sirve tener un producto excelente si los mercados no saben de su ex­istencia o no se les recuerda y estimula adec­uadamente, y si esto se da, pero no se trabaja con una mezcla adecuada y suficientemente estimuladora, y no se genera la percepción de calidad que se debe transmitir, el produc­to, por bueno que sea, tendrá las más altas probabilidades de ser solamente uno más.

Si bien es cierto que todo nace de la esencia del producto que se ofrece (resultado de un proceso que busca satisfacer necesidades y/o deseos de las personas), también hay que considerar que cuando la cantidad de medios que existen, de mensajes comerciales que día a día estamos expuestos a recibir, y la realidad de la efectividad de las comunica­ciones del mundo actual, hay que hablar, hacerse sentir, recordar, para poder llegar a las mentes de las personas y alcanzar el posi­cionamiento competitivo de manera que se logren los niveles de éxito que se pretenden.

Columna