Estrategias innovadoras

En los países de la región hay un creciente interés en diseñar e implementar estrategias innovadoras en beneficio del clima y la convivencia escolar. Estas iniciativas han sido respaldadas por evidencia empírica que relaciona este aspecto y los resultados educativos. En efecto, el estudio de factores asociados del SERCE 2006 (Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo) demostró que el clima escolar es una de las variables que más contribuye al desempeño académico de los estudiantes de enseñanza primaria en los países de la región (UNESCO, 2008).

El clima escolar suele ser reflejo de las capacidades instaladas en las escuelas. Por lo tanto podemos suponer que una escuela con buen clima escolar es una organización profesional donde existe colaboración entre directivos y profesores, en la que participan las familias y los estudiantes y en las que se promueve un trato respetuoso y afectivo entre los estudiantes (UNESCO, 2013).
La vida escolar, influyente en los logros de aprendizajes, depende de múltiples actores. El equipo directivo, los docentes, las familias y la comunidad juegan roles indiscutibles en la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes.
En el caso de la escuela y centros educativos, existen situaciones intra-escolares y extraescolares que interfieren en la efectiva labor de la comunidad educativa y en los aprendizajes.

Las expresiones de violencia en América Latina son un mal visible tanto en las calles como en los hogares, escuelas y centros educativos que amenazan al ejercicio del derecho a aprender y al aprovechamiento de la educación (Chioda, 2016).
Generar condiciones para el ejercicio de la ciudadanía, enseñar y aprender a convivir, constituyen pilares fundamentales para el aprendizaje y para garantizar una educación de calidad que lleve a formar ciudadanos éticos, sujetos activos, comprometidos con el logro de sociedades equitativas que desarrollan las capacidades necesarias para ejercer y exigir sus derechos y los de los demás. Ciudadanos que tengan, además, una relación de respeto y cuidado consigo mismo, con los otros y con el planeta.
Es importante tener presente que el clima escolar no se asocia exclusivamente con la disciplina y la autoridad, sino con la conformación de un ambiente propicio para enseñar y para aprender en el que se pueden identificar distintos componentes. Entre dichos componentes se destacan:
●La calidad de las relaciones e interacciones entre las personas (entre todos los miembros de la comunidad educativa).
●La existencia de actividades planificadas en los diversos espacios formativos (aula, patios, bibliotecas, etc).
●Un entorno acogedor (limpio, ordenado, decorado, etc).
●La existencia de normas y reglas claras con una disciplina consensuada y conocida por toda la comunidad educativa.
●La existencia de espacios de participación.
La Educación es un derecho fundamental y habilitante. Para lograr este derecho, los países deben garantizar no solo el acceso en condiciones de igualdad a una educación y un aprendizaje inclusivo, equitativo y de calidad, sino que deben incluir la participación del niño, niña y joven como sujeto de derecho por excelencia sin dejar a nadie atrás. La educación ha de aspirar a la plena realización de la personalidad humana y promover el entendimiento mutuo, la tolerancia, la concordia y la paz. (UNESCO, 2017).
Finalmente, un aula con alta organización permite a los estudiantes sentirse tranquilos y seguros, generando un ambiente favorable para el aprendizaje.
Formar para el ejercicio de la ciudadanía y la convivencia es una necesidad indiscutible en cualquier nación, este proceso transversal a los procesos de aprendizaje en competencias básicas de los estudiantes y a la vez sistémico es un desafío que convoca a toda la sociedad, no solo a la comunidad educativa. El hogar y la escuela son lugares privilegiados para desarrollar esta tarea, porque allí el ejercicio de convivir con los demás se pone en práctica todos los días.
REDUCA (Red Latinoamericana de Educación) durante 2018 ha decidido abordar el tema “La Convivencia Escolar” profundizando en los factores asociados que hacen que niños, niñas y jóvenes estén en un ambiente seguro y digno para el aprendizaje.
El objetivo es claro: encontrar experiencias innovadoras en educación que permitan el aprendizaje promoviendo interacciones cordiales, efectivas y asertivas entre el entorno y los miembros de la comunidad educativa, generando escenarios de confianza para mantener una relación de comunicación y colaboración permanente con las familias con el fin de involucrarse en los procesos formativos de los estudiantes.

Desde el 2014 se lleva a cabo el “Reconocimiento REDUCA a las prácticas innovadoras en educación”, a través del cual se exalta, reconoce y difunden Experiencias Significativas que hacen la diferencia logrando mejoras en sus comunidades.
Para conocer más acerca del “Reconocimiento REDUCA a las prácticas innovadoras en educación” en Paraguay favor escribir a informacion@juntosporlaeducacion.org.py.

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