Los 5 Principios del caos urbano

POR VÍCTOR RAÚL BENÍTEZ

PRESIDENTE DEL CLUB DE IDEAS

La ciudad de Asunción y su Área Me­tropolitana (AMA) están, definiti­vamente, colapsadas. Como podrán ver, inconscientemente, el caos se ha instalado de manera automática.

Las causas raíces son varias, y en este proceso, existe un alto grado de responsabilidad compartida entre la Civis (la gente, los ciudadanos) y la Polis (gobiernos: nacional, departamental y municipal). El resultado es una urbani­zación desordenada. Es muy probable que este fenómeno se constituya en uno de los mayores problemas con los que se enfrenta la sociedad paraguaya apenas comenzado el nuevo siglo.

Las consecuencias tienen un alto impacto sobre la calidad de vida de los habitantes. Existen por lo menos cinco Prin­cipios que rigen el caos y el colapso urbano. En próximos cinco artículos, vamos a exami­narlos.

Primer Principio – ¨La gente, y el caos, viven en las ciudades, no en países¨

A pesar de ello, los enfoques de la mayoría de las políticas públicas son nacionales. O peor aún, como pudiera ser el caso de los problemas climáticos que, teniendo origen y dimensión global, sin embargo, se pre­tende que sean evitados, mitigados o com­pensados, con recursos locales y limitados. Repitiendo: la gente vive en las ciudades, no vive en la abstracción representativa de un Estado-nación, ni en la amplitud arbitraria de un territorio nacional.

Las etiologías de los problemas concretos que se manifiestan en las ciudades (inun­daciones, contaminación, polución, aglo­meración, déficit habitacional, desorden inmobiliario, tránsito caótico, saneamiento, basura, migración campo-ciudad) tienen cada vez más, dimensiones casi infinitas, de origen global, sin respetar los límites políti­cos territoriales de los Estados, y siendo así, los recursos no alcanzan. Los gobiernos na­cionales resuelven las políticas públicas en una ¨agenda país¨, sin poner el foco ni tener en cuenta que, prácticamente, el setenta por ciento de la población ya vive en las ciudades – y que la población de los pueblos y villas ru­rales, están culturalmente urbanizados.

Además, al crecer la metropolización alrede­dor de las capitales, las ciudades aledañas, sin desarrollo local, que viven a costa de la capital del país, aceleran un proceso por medio del cual, municipios tales como San Lorenzo, Luque, Fernando de la Mora, entre otros – casi sin presupuestos – comienzan a fagocitar a la capital (células de Asunción se convierten en – y sirven a – células metropoli­tanas) – y en este sentido, la ciudad de Asun­ción, se queda corta en sus posibilidades y en sus competencias.

Si no se reforma el modelo de gobernanza para encarar los problemas de Asunción, otorgándole a la capital la categoría de ciu­dad autónoma, con transferencias desde el gobierno central de competencias, presu­puestos por capitalidad y patrimonios, el proceso de descomposición de Asunción seguirá aumentando. Al mismo tiempo, urge un choque de gestión en la administración municipal, tanto en la de Asunción como en las ciudades del área metropolitana, por medio de un pacto político y ciudadano, que acompañe en consenso, la disminución de la sobrepoblación de sus organigramas, la contracción de sus gastos rígidos y un creci­miento de las recaudaciones. Esto ayudará a dejar margen suficiente para aumentar la inversión en infraestructura física de modo a mejorar la calidad de vida en las ciudades.

Vayamos a algunos ejemplos de la situación actual. El problema de los desagües cloaca­les, la falta de veredas, los baches y los char­cos de agua acumulada en varias zonas de Asunción. En primer lugar, apenas el sesenta por ciento del territorio de Asunción está cubierto por las redes de aguas cloacales, y la lenta expansión de las mismas no tiene el acompañamiento de la ciudadanía.

La responsabilidad es compartida: gobier­no central, municipal y ciudadanía. Ob­servemos el comportamiento de algunos empresarios, en los pocos espacios donde el gobierno central comienza a expandir o cambiar cañerías de cloaca, como es la Ave­nida Aviadores del Chaco – el nuevo polo de desarrollo inmobiliario (la nueva vidriera de la capital), de shoppings, restaurantes y ofi­cinas corporativas de Asunción – se observa que algunas empresas de las más renombra­das, se niegan a cumplir con los reglamentos de evitar estacionamientos en las veredas (locales gastronómicos, comercios, entre otros), los peatones no pueden desplazarse en medio de los autos mal estacionados, y esos locales comerciales, se desentienden de la obligatoriedad de tener que conectar sus cañerías cloacales (que están ligadas al desagüe pluvial histórico a cielo abierto, que será sustituido por nuevas redes pluviales que están siendo licitadas) a las nuevas redes cloacales ya instaladas por la Essap. El resul­tado: la milla de oro de Asunción, la Avda. Aviadores del Chaco, con varios hoteles de banderas internacionales, restaurantes y dos shoppings centers de los más concurridos, es una de las vías con peor calidad de veredas para las caminatas de los turistas, huéspedes de los hoteles y clientes de los restaurantes de marcas ¨top of minds¨.

En pocas palabras, contribuyendo con las deficiencias de hacer cumplir las normas por parte del poder público (nacional y mu­nicipal), y con las falencias administrativas y presupuestarias del gobierno local, el sector privado – en especial los empresarios cuyos negocios están localizados en las principales vías de la ciudad, lo mismo pasa sobre las Avenida Eusebio Ayala, Fdo. de la Mora, Artigas -, incumple con las normas de estacionamiento (veredas y calzadas), de polución visual con carteles irregulares y con las exigencias sanitarias de eliminación de efluentes líquidos en forma correcta. Se suma a ello, la habilitación de locales en for­ma anómala sin contar con los permisos mu­nicipales, existiendo casos donde se niegan a recibir las notificaciones, en abierta rebeldía a la autoridad municipal o judicial (locales gastronómicos que violan normas del plan regulador, entre otros).

También pululan los terrenos abandonados de personas físicas y jurídicas, llenos de malezas y casas sin moradores, atestadas de objetos en desuso, inclusive en el centro, casi en ruinas, que sirven de depósitos de ratones, mosquitos e insectos – también de aguantaderos para malvivientes. Tuvo que fallecer una estudiante de un colegio renom­brado de la capital, para que los empresarios y la prensa se movilizaran acompañando al gobierno local, en una exitosa campaña co­participada de recolección de residuos, del sector público con el sector privado.

El Área Metropolitana de Asunción es como una nave que está colapsada, y ningún ca­marote puede estar seguro, cuando el barco se está hundiendo.