“Si la economía real estuviese mejor, hasta se perdonarían los errores”

Nathalia Llerena

@LlerenaNathi

Auténtica, veraz y atrevida, son cualidades atribuibles a muy pocas personas dentro del ámbito mediático, pero son las palabras exactas para describir a nuestra entrevistada de hoy: Milva Gauto, quien pasó de surcar los cielos y cruzar fronteras, a conquistar los medios de comunicación y la industria creativa con un estilo único.

 

¿Cómo se da esa tran­sición entre tu trabajo como auxiliar de vuelo a los medios?

Son dos profesiones muy distintas, mientras ejercía ya como auxiliar de vuelo al mismo tiempo iba a la universidad de Marketing y Publicidad. Para hacer publicidades, mi elemento disparador es la música, y eso iba linkeando a todo. Por lo que cada vez que viajaba, traía CDs de artistas nue­vos que no sonaban aquí. Amaba volar y que el vuelo salga perfecto, era como un evento donde todo debía estar en su lugar y todos contentos, pasajeros y tri­pulación.

Luego me tocó conocer a Pablo Mera, Gerente de Marketing de Caracol, el boliche más top de Suda­mérica estaba aquí en Pa­raguay, muy vanguardista, 3 pistas diferentes, donde se dio la oportunidad de hacer cada viernes, noches increíbles con shows, DJs, y un staff de relacionistas. Además, tenía un progra­ma de radio donde presen­taba los temas nuevos que sonaban en Europa y Esta­dos Unidos. Era la mezcla entre, marketing, publici­dad, música, eventos, radio, como si hubiese pensado esa fusión y quizás por eso, disfruté tanto. Y empezó el proceso de menos música y más contenido.

 

¿Qué te impulsó a apostar por los medios de comunicación, y a mantenerte hasta hoy día?

De hecho siempre insisto diciendo que los creativos de marketing deben ser mediáticos porque tienen el mismo fin: crear, captar la atención, conquistar, sorprender, entretener y vender. Es una mezcla de pasión y disfrutar del logro.

Tomé clases de actuación e hice un par de obras de teatro, lo hacía como hobby porque no le daba el tiempo, me casé a los 19 años y a los 21 ya estaba con Nigel y Elliott cambiando pañales. Me separe, me volví a casar y llego Oliver. Cuando llegue la tercera vez, les voy a contar, pero creo que le voy a proponer que viva en su casa y yo en la mía, así siempre seguiremos siendo novios.

 

¿Algún hecho o suceso que haya marcado un antes y un después en tu carrera?

La Tv. Hacer radio no es lo mismo. Hacer tv, ayuda porque te pueden ver y captar mejor el mensaje.

En radio tienes que transmitir y ellos (el público, los oyentes), a través de la voz, tienen que sentir las emociones.

Hoy el desafío maravilloso es en digital. Y es más apasionante porque las estrategias que son tendencias duran máximo 3 meses, y hay que cambiar de nuevo. En digital todo es más rápido, la gente no tiene mucho tiempo y se aburre pronto, te prestan máximo 1 minuto de atención. Yo misma cuando veo un video donde la introducción es larga… adelanto, si carga lento…off a otra cosa.

 

¿Algo que consideres primordial para triun­far en este ámbito y lo­grar imponer un estilo propio?

Ser leal y creíble con el público. Sorprender, cam­biar, cortar, pegar, borrar y hacer cosas nuevas todo el tiempo.

Tratar de agradar todo el tiempo nunca funcionó, te aman o te odian pero los que te odian son los más fieles, porque están espe­rando a ver “qué vas a decir ya otra vez”; lo que hago es transmitir cosas que el público siente y no es po­líticamente correcto, pero cuando hay fundamentos, todo tiene sentido.

Conocemos tu carác­ter de mujer multifa­cética, dentro de este contexto, ¿cuáles son los principales desafíos en tu día a día’

Antes, tenía una lista de cosas que debía hacer sí o sí y bien, no “más o me­nos”; hacer todo y muy bien. Después dije… ¿para qué? Tratar de hacer menos cosas y mejorar calidad y detalles, eso es más impor­tante.

 

También destacas por tu involucramiento en campañas como “Quie­ro Paraguay, 100 no”, y la crítica a realidades sociales, ¿cuál crees es tu compromiso con la gente que te sigue?

Siempre trato de respetar el pensamiento de cada persona, o follower. Pero no admito que quieran que piense como ellos sobretodo ciertos grupos fanáticos extremistas que quieren imponer algo que realmente ya está desfa­sado y tanto en Sudamé­rica como en el resto del mundo, las personas tie­nen otras prioridades.

Poder lograr vivir tran­quilos y con menos odio. Valorar más la capacidad del ser humano y a per­sonas que nacen con una luz diferente, brillan y son autodidactas, jamás estu­diaron y me refiero al arte, actuación, canto, danza, diseñadores, productores que esperan oportunida­des.

 

Como una ciudada­na más, ¿qué opinas al respecto de la inesta­bilidad política que se vive en el país?

Siempre digo y lo asumo, es un amor-odio. Jamás fue tan visible la gran in­versión que hizo este Go­bierno por el país. No hay un gobierno anterior que haya invertido tanto como este. Pero cometieron al­gunos errores gravísimos, que con el tiempo se irán borrando seguro, pero donde pesa más, es en la economía.

Hubo 3 aumentos de sa­lario mínimo y la inflación se triplicó, eso se siente en la calle y la gente no está satisfecha. Se necesita al pueblo feliz y eso se logra con plata en el bolsillo, no se puede vivir del amor.

 

Mencionabas el fac­tor economía, ¿cómo describirías la gestión económica?

¡Es un caos! Aunque hayan pagado la deuda externa y bla, bla…, a la gente no le interesa eso. Si la economía no estaba tan mal, el pueblo hubiese estado más feliz y hasta perdonaría algunos erro­res cometidos. El candi­dato que libere internet, educación y salud, tiene la presidencia ganada.

 

Y en particular, ¿sos de ahorrar, invertir o gastar?

Cuando ahorré, invertí y cuando gasté, sumé mal; siempre falta, es la vida. No es malo equivocarse, siempre que no se repitan los mismos errores.

 

Cuando toca gastar, ¿en qué gastas más?, ¿cuál es tu debilidad de consumo?

Cosas para la casa, siem­pre falta algo, o siempre quiero cambiar cosas. Esas pequeñas cosas que logras en un rincón de tu casa da mucha satisfacción. Y creo que eso es bueno para el alma.

 

Por último, si tuvie­ras la posibilidad de dirigirte en persona a Horacio Cartes, ¿qué le dirías?

Me gustaría saber cuál fue su error más grande y su mayor satisfacción al haber logrado la presiden­cia.

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