Singapur o cómo se hace un país exitoso

Por Benjamín Fernández Bogado

 

Esto está mas lejos de lo que uno puede imaginarse. No solo en términos geográficos sino en desarrollo económico, calidad de gestión del Estado, alta eficacia en todos los servicios y una riqueza inmensa: mas de 300 mil millones de dólares del PIB  anual e ingresos per cápita superiores a 60 mil dólares anuales lo que los convierte en el país mas rico del mundo. Prevén para el 2050 duplicar ese monto. Todo frente a los 30 mil millones de dólares del PIB  de nosotros, 5 mil de la moneda norteamericana per cápita, altisima corrupción, pobre gestión del Estado, educaciòn por los suelos y en donde si cometes un crimen solo tienes 1% de posibilidades que te condenen.

Singapur está muy lejos no solo de nosotros sino de gran parte del mundo. Pero no  fue siempre así. Era una ciénaga pestilente, llena de barones de la droga, contrabandistas, saqueadores, piratas y agitadores polìticos al punto que tuvo que ser absorbida por su vecina Malasia para luego por abrumadora mayoría del parlamento de este país  expulsada de la Federación por absolutamente inviable. Tomó el control del poder Lee Kwan Yew y con mano dura, tolerancia cero a la corrupción, poderosa inversión en materia educativa y una visión de cómo  se podía construir un país desde el basural, logró el salto mas grande que recuerde la humanidad. La que sale de la pobreza mas extrema a la riqueza mas alta. Aquí no hay espacio ni tolerancia para los bandidos (asi lo llaman), las faltas leves son penadas con castigos corporales (guachas, herencia de su pasado colonial británico) y en donde el nivel de sus administradores se equipara al  de las corporaciones privadas mas exitosas. Todos los ministros, incluido el el primer ministro (hijo de Lee Kwan Yew), tienen títulos de doctores de las mas grandes universidades del mundo.

El país ha venido creciendo desde hace 50 años un promedio del 9% anual y la inversión en educación los ha convertido en el país número 1 del mundo. Sus programas de matemáticas son lideres globales y el modelo se exporta a quien lo quisiera replicar. Esto está tan lejos de nosotros que nuestras visiones folklóricas de jueces, policías, fiscales y políticos envueltos en casos de corrupción cotidianos son absolutamente incomprensibles para los habitantes de este país que es mas pequeño en extension que la cola de nuestra superficie.

Tienen un poco mas de 600 kilómetros cuadrados frente al 406.752 de nosotros. O sea el Paraguay es 406 mil veces mas grande que este país con casi similar población. Los maestros son seleccionados de manera rigurosa y sus salarios se equiparan a los mejores científicos. Solo el aeropuerto de este país –Changi- genera ingresos casi iguales al presupuesto general de gastos de nuestro país. La presión tributaria es del 14%, la nuestra que todos dicen es muy baja (12%) ellos con eso  atraen a inversionistas al punto de hacer de Singapur el país mas abierto a la inversión local e internacional. Tienen el puerto mas eficaz del planeta donde nada se roba y en donde los contenedores son despachados en tiempo record. Han dejado atrás a los alemanes con Hamburgo, los holandeses con Rotterdam o los norteamericanos con Long Beach.  Estos no pierden el tiempo. Trabajan duro sin descanso y ahora van a convertirse en el país con la mejor medicina del mundo. En ese campo llevan invertido mas de lo que nos costó construir Itaipu, corrupción incluida y sus universidades están entre las 100 mejores del mundo Los cuestionamientos a su falta de libertades se contesta con un nivel de desarrollo jamas alcanzado por ningún pueblo del mundo en tan corto tiempo. Lo hicieron en dos generaciones al punto que cuando falleció Lee Kwan Yew el ex presidente Clinton presentó en sus exequias el elogio mas grande que pudiera recibir un jefe de Estado: “fue el mas grande estadista del siglo XX” porque sencillamente  sacó un país del basural para volverlo la envidia mundial.

Están en las antípodas de nosotros. El viaje por avión supera 28 horas mas las esperas y durante toda esta semana les contaré desde aquí en Singapur porque estos seres humanos iguales físicamente a nosotros pudieron y nosotros no. Si fuera por dictadores probos, honestos y deligentes hace rato hubiéramos sido como ellos. Pero hasta en eso… no nos parecemos.

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