Smartphones, trabajo y productividad

¿Los smartphones aumentan la productividad o la reducen? Es sin dudas uno de los temas más debatidos en cuestio­nes de desempeño laboral. Muchos defienden a los celulares como una herra­mienta eficaz a la cual todos necesitamos aliarnos, pero así también, muchos actores todavía en contra de ellos lo toman como un enemigo que limita las capacidades de mejorar el rendimiento.

Años atrás el acceso a inter­net y a determinadas páginas web desde la computadora del trabajo no estaba permi­tido, por su impacto sobre la productividad. Hoy está au­torizado en gran parte de las empresas de nuestro merca­do laboral. Los smartphones y la conectividad hicieron que la prohibición de acceso a internet no fuera un obstá­culo para ingresar al mundo web durante el horario labo­ral, señalan desde la consul­tora Advice.

Para algunos rubros como el industrial, el uso de celulares no sólo pue­de afectar la productivi­dad sino la seguridad de la persona. Salvo en los sectores donde se inclu­yen cláusulas específi­cas del uso del celular en convenios, para el resto es relevante desde la ges­tión de los Recursos Hu­manos, no perder de vis­ta la temática, buscando formas de gestionar este nuevo protagonista en las empresas a través de buenas prácticas que vehiculicen las eventua­lidades que pueda gene­rar, explicaron.

Reconocen que los smartphones continúan siendo un elemento distrac­tor principalmente en las reuniones de trabajo. Pero aparte de eso, es necesario reconocer que estos móviles vinieron para quedarse, por lo que lo más lógico sería in­corporarlos a nuestros esque­mas de vida.

Así como se prohíbe su uso en instituciones educativas a los alumnos, y se sanciona su uso durante el manejo de un vehículo, es necesario ser más smart a la hora de utili­zar e integrar el smartphone a nuestras vidas. Pero sucede que lo anterior, está muchas veces ligado a diversos fac­tores personales, y por tanto es relevante hacer hincapié en su uso sin abuso y con ciertas reglas mínimas de educación.

Sobre el tema, la consultora reflexiona que resistirse al cambio puede ser más noci­vo que buscar herramientas para adaptarnos exitosa­mente. ”Restringir su uso o prohibirlo no es una opción para todos los sectores de ac­tividad. La tecnología está en nuestra cotidianeidad, si pro­hibimos el uso posiblemente generemos un efecto adver­so, perdiendo productividad además de motivación”, agregaron.

Explicaron que diversas teo­rías de estudios realizados, destacan que la presencia de estímulos diferentes al de la tarea, por cortos períodos de tiempo, durante determina­dos lapsos, aumentan la pro­ductividad, en tanto son un “salir a tomar aire” de la tarea que se está realizando.