Trabajadores especializados trabajando en entornos colaborativos

RECURSOS HUMANOS

Todos podemos percibir el impacto que los cambios demográficos, la globalización de los mer­cados, la tecnología y las nuevas generaciones están provocando en el mundo del trabajo. El trabajador de hoy es un trabajador altamente informado que asume el liderazgo por su propio desarrollo para au­mentar su “empleabilidad” y consciente de la diversi­dad de opciones y oportu­nidades que existen para él o ella en la medida que demuestra un mejor des­empeño en la tarea.

Pareciera ser un entor­no en el que se aísla, sin embargo, este mismo impulso hace que la per­sona valore el aporte que el otro puede hacer a la tarea, de allí la gran can­tidad de herramientas colaborativas y casos de éxito en los que las em­presas, los trabajadores y los profesionales inde­pendientes han sumado sus habilidades para lle­gar mucho más lejos.

La tecnología ha contri­buido enormemente… las plataformas de formación online facilitan hoy día el acceso a cúmulos de infor­mación de altísimo nivel y muy actualizada, a los que el interesado puede acceder gratuitamente o a bajo costo, “on demand”, permitiéndole adquirir valiosos conocimientos y habilidades… desde cómo cocinar un sofisticado plato de la cocina francesa hasta los delicados pasos de una intervención quirúrgica están disponibles a solo un clíck y en la mayoría de los casos con la incorpora­ción de lúdicos recursos de aprendizaje que lo hacen aún más atractivos.

Los clientes de Jobs por ejemplo, desarrollan competencias gerencia­les básicas a través de la batería Gamelearn, ahorrando tiempo y di­virtiéndose, lo que ase­gura que completen los programas que en otros entornos se tornan te­diosos y limitados.

Otra característica de la complejidad de nuestro ambiente de negocios y de la economía colaborativa es la especialización. Cada unidad dentro de la em­presa o unidades expertas externas logran un nivel de productividad en procesos específicos que permiten que cada uno se centre en su esencia y pueda contra­tar los “Business Process Outsourcing” o servicios de empresas que faciliten efi­cientemente parte de la ta­rea, permitiendo producir más y mejor. Estas unida­des pueden estar en la mis­ma empresa o en otro país o continente… desafiando a los ejecutivos intervinien­tes a contactar de manera efectiva con proveedores o clientes que muchas veces ni siquiera hablan su idioma.

El mercado del trabajo también es global, no nos referimos a migraciones forzadas como las de los profesionales venezolanos o sirios sino a los trabaja­dores de todas partes del mundo que hoy miran sus posibilidades de desarrollo o de contribución sin res­petar límites territoriales o culturales. Es frecuente encontrar hoy combina­ciones múltiples donde un ejecutivo chileno -por ejemplo- puede estar tra­bajando en una empresa de origen canadiense en el Pa­raguay, desafiándolo a él, a sus directores canadienses y a sus colaboradores para­guayos a hacer efectivo un entorno de trabajo multi­cultural y dinámico.

El dinamismo se ve ace­lerado por el culto a la inmediatez, todo se hace al instante y esto hace también que el trabajador tenga expectativas de ob­tener resultados rápido, de mantenerse al tanto de su desempeño y de ser recom­pensado lo antes posible. Los gestores del talento deben por seo conocer y gestionar a cada uno con sus peculiaridades, intere­ses y expectativas. Ya no se puede manejar la fuerza laboral como una masa, se la tiene que reconocer y promover de manera indi­vidual, un reto que se torna más complejo en la medida que aumenta la cantidad de actores dentro de cada organización.

Las expectativas no se limi­tan sólo al ambiente labo­ral, el trabajador o la traba­jadora informada demanda servicios públicos de cali­dad, conoce sus derechos y se asegura de ejercerlos. La inserción cada vez más intensa de la mujer en el ambiente laboral modifica muchos paradigmas tradi­cionales y ellas han demos­trado en muchos casos un nivel de desempeño altí­simo que justifica con cre­ces el establecimiento de nuevos mecanismos para atender las necesidades del hogar de manera que pue­dan insertarse plenamente al trabajo.

A estos aspectos se pue­de sumar la tendencia al teletrabajo y al trabajo “por cuenta propia”. La modalidad que en todas las estadísticas se mues­tra como la más fuerte en el Paraguay es hoy una tendencia mundial. El cuentapropista se integra a redes de pro­ducción en las que su talento es reconocido y valorado.

El Paraguay no escapa a estas tendencias, el desa­rrollo de las empresas loca­les y la creciente inversión extranjera han acelerado el proceso de profesionaliza­ción en todos los sectores y en la medida que en el país prosperen nuevas unida­des de industrialización es de prever una creciente de­manda de mano de obra ca­lificada para asegurar una producción con la calidad y en los volúmenes exigidos por los más demandantes mercados internacionales.