Transporte fluvial con perspectivas positivas

Gremio resiste a embates naturales

Nathalia Llerena
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El negocio de transporte fluvial se muestra fortalecido a pesar de embates de la naturaleza que dificultan el transitar de las flotas.
“Hemos tenido un primer semestre bastante benigno, las descargas, la rotación y salida fueron más rápidas. Hubo un buen movimiento de contenedores, nosotros en los primeros cuatro meses del año movimos un poco más de 50.000 teus (unidad de medida para calcular la capacidad de transporte marítimo en contenedores)”, comentó Juan Carlos Muñoz, Presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay.
En este marco destacó que la buena cantidad de agua permitió trabajar sin problemas, respondiendo correctamente al incremento en volumen de minerales y hierros provenientes de Brasil. “Teníamos suficiente agua para poder venir con cargamentos a pleno”, añadió.
ALTO PARANÁ
En lo que refiere al río de Alto Paraná mencionó que se está viviendo una crisis debido a la baja del caudal.
Si bien pudieron solucionar el compromiso con el sector arrocero, que debía enviar su producto al mercado iraquí -gracias a que Itaipú facilitó la provisión de un poco más de agua para la salida de las barcazas-, se trata de una situación que afecta directamente al transporte fluvial y para la cual la alternativa de carreteras multiplicaría el costo logístico.
Sobre el mismo punto destacó la buena predisposición y rápida acción del Gobierno actual y la del equipo de transición que entendieron lo prioritario de la situación y apoyaron al sector con la provisión de agua.
2018
En cuanto a lo que queda del año explicó que si bien se va a tener una sequía importante producto del fenómeno “El niño”, se espera un buen resultado. “Eso nos va a restar bastante nuestras posibilidades de mejorar el performance, de igual manera creo que este año, en términos absolutos será un poco mejor que el 2017”, finalizó.
Respecto al estiaje mencionaba a Canal 5días que se trata de un problema recurrente tanto en el río Paraguay como en el de Alto Paraná, producto de la poca visión que se ha tenido en cuanto a la profunda deforestación en las cuencas.