“Aún se piensa que lo de afuera es mejor”

Por José Zalazar   @jofrazalazar

La cantautora Lizza Bogado conversó con 5días sobre algunas de sus pasiones como el arte y Paraguay.
¿Quién fue su mentor?

Mis padres fueron mis mentores, provengo de una familia en la cual el arte y la cultura eran alimentos permanentes en todas las reuniones. Mi padre prefería compararnos a mis hermanos y a mí en vez de juguetes, enciclopedias, nos hacía escuchar música del Paraguay y del mundo, nos llevaba al teatro a pesar de no ser una persona adinerada. Tenían ellos la sensibilidad y creían que a través del arte podíamos mirar el mundo de manera diferente, que nos alejarían de las malas influencias y estaríamos ocupados haciendo algo productivo.
¿Cómo es vivir del arte en Paraguay?

Sigue siendo duro. Primero porque el mercado es aún pequeño; segundo, porque a pesar de todo lo que hemos avanzado se sigue teniendo el mal pensamiento de que todo lo que viene de afuera es mejor. Con todo, como en cualquier otra profesión u oficio, si se tiene la convicción de que lo que uno eligió como medio de vida es lo que ama nunca las trabas impedirán que lleguemos a la meta.

El artista paraguayo y que se decida a lo suyo es de verdad un artista de alma, debe luchar contra muchas trabas. La inversión no es poca y no siempre los frutos se recogen en el tiempo que uno quisiera. Pero es un hermoso camino. Particularmente no me arrepiento de haber tomado éste y en mi próxima vida lo volvería a elegir.
¿Qué fue lo más grato de su carrera profesional?

¡Dios Mío! Son tantos, demasiados los momentos gratos. Para mí cada presentación, cada contacto con el público es un examen que me propongo pasarlo con las mejores notas. No discrimino entre escenarios grandes o chicos.

Me ha tocado cantar ante millones de personas en el bicentenario argentino, en festivales multitudinarios y en teatros importantes como el año pasado en la Ópera de Alejandría y la Ópera del Cairo, ambos en Egipto; como también en escenarios pequeños, humildes de tierra adentro en Paraguay y otros lugares del mundo. En asilos, cárceles, orfanatos. Todos esos lugares son importantes, gratos, y me causan una felicidad que no puedo describir con palabras. Yo sé que nací para hacer feliz a la gente con este don que el padre creador en su infinito amor me ha regalado y procuro ser su hija más obediente. Aunque a veces cueste un poco.


¿Qué le dio y qué le quitó esta profesión?

Me dio todo: me dio alegrías, conocimiento, cultura, amistades por todo el mundo, la posibilidad de hacer conocer este pequeño corazón de la América del Sur llamado Paraguay, que a pesar de tanta tecnología en materia de comunicaciones sigue siendo un país ignoto. Me dio mi familia, un lugar en el corazón de tanta gente, por eso lo que me siento millonaria en el cariño que me dan y que trato de devolver siendo coherente con lo que hago.
¿Qué aconsejaría a un joven que quiera vivir del arte en Paraguay?

Primero que ese joven esté verdaderamente convencido de lo que quiere hacer en la vida, porque solo hay una y no podemos pegarnos el lujo de desperdiciarla. Y que no se deje presionar por sus padres que a veces son artistas frustrados y que empujan a sus hijos a ser lo que ellos no pudieron. Que persigan sus sueños con constancia, trabajo, pasión y mística. Y que amen profundamente al sujeto de su trabajo.

El artista tiene una misión muy hermosa que es llevar alegrías, belleza, sentimiento al público que es el que nos da su aprobación. Por y para ellos es nuestro trabajo. Que cuiden su salud física, mental y espiritual. El artista lo debe hacer a pesar de las tentaciones y cantos de sirena que siempre habrá.

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