Seguros – Diario 5dias http://www.5dias.com.py El Diario con la mejor información económica, para lectores influyentes #Paraguay. Mon, 17 Feb 2020 14:47:22 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.0.2 El deber de brindar información en el siniestro http://www.5dias.com.py/2020/02/el-deber-de-brindar-informacion-en-el-siniestro-3/ Tue, 11 Feb 2020 12:31:11 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=175532 GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Ocurrido el siniestro, el asegurado tiene la carga de denunciar a la aseguradora dentro de los tres días de su conocimiento. La carga de denunciar posibilita al asegurador verificar las circunstancias del siniestro y sus consecuencias en relación al bien o bienes  asegurados, a la naturaleza del riesgo, y a los elementos determinantes del daño.

Pero la denuncia del siniestro solo implica,  el poner en conocimiento del asegurador el evento ocurrido. A partir de allí,  comienza una etapa en la cual, el asegurado tendrá la carga de suministrar información y permitir las indagaciones que sea requerido.

Así el Articulo 1589 2do párrafo del Código Civil expresa “…Además, el asegurado está obligado a suministrar al asegurador, a su pedido  la información necesaria para verificar el siniestro, o la extensión de la prestación  a su cargo, y a permitirle las indagaciones necesarias a tal fin…”. En una palabra, no es suficiente que el asegurado se limite a comunicar el siniestro, sino que es preciso que se facilite la información más amplia posible sobre las circunstancias y consecuencias del mismo, a requerimiento del asegurador.

En cuanto al tipo de información, el mismo Articulo 1589 aclara que “…El asegurador puede requerir prueba instrumental en cuanto sea razonable que la suministre el asegurado. No es válido convenir la limitación de los medios de prueba, ni subordinar la prestación del asegurador a un reconomiento, transacción o sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, sin perjuicio de la aplicación de las disposiciones legales sobre cuestiones prejudiciales…” . Como vemos la información solicitada por el asegurador tiene su limite en la razonabilidad de la prueba, es decir, no se puede requerir lo que es imposible de suministrar, pero al mismo tiempo tampoco será válido limitar los medios de prueba. O sea, las informaciones deben ser necesarias para que el asegurador conozca el siniestro, sus causas, deben ser razonables, o sea adecuadas a las circunstancias del caso y por sobre todo deben ser posibles de cumplir por parte del asegurado.

Es tan estricta la carga de brindar información que la norma impone la sanción de la “pérdida del derecho a ser indemnizado”, tal cual lo estipula el 2do párrafo del Artículo 1590 del Código Civil “…Pierde su derecho, asimismo, si deja de cumplir maliciosamente las cargas previstas en el párrafo II del citado artículo (deber de suministrar información, Art.1589), o exagera fraudulentamente los daños o emplea pruebas falsas para acreditarlo…”  Para esto último, debe existir el requerimiento previo del asegurador con la carga de la prueba de este y debe darse el dolo en el incumplimiento por parte del asegurado, pues cualquier incumplimiento no puede ser calificado de tal.

Se debe  tener en cuenta que,  en todos los casos, el requerimiento del asegurador suspende el plazo para pronunciarse sobre los derechos del asegurado establecido en el Articulo 1597 del Código Civil que establece como límite, “dentro de los treinta días de recibida la información complementaria prevista para la denuncia del siniestro”, por lo que justifica a su vez que,  el pedido de información del asegurador,  sea razonable evitando dilatarse el plazo en que este debe expedirse.

Finalmente, es importante considerar que, el “requerimiento de información” puede darse a través de “peritos”, previa comunicación al asegurado, y definido en la Ley827/96 (artículos 83 al 90) como “Liquidadores de Siniestros”, debidamente registrados y autorizados por la Superintendencia de Seguros,  que tienen la capacidad de detallar con mayor exactitud los importes a indemnizar en cada evento de acuerdo a la valuación de los daños, inclusive, con un criterio más objetivo, de ahí su nominación también como “ajustador” y  actúan en nombre y representación del asegurador y los reaseguradores internacionales.

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La franquicia en el contrato de seguros http://www.5dias.com.py/2020/02/la-franquicia-en-el-contrato-de-seguros-3/ Tue, 04 Feb 2020 11:54:03 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=174833 GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Se escucha frecuentemente en los contratos de seguros celebrados, el término de franquicias o deducibles como “carga” atribuible al asegurado, en la ocurrencia de siniestros, en la cual deberá participar este de una parte de los daños emergentes.

Estos términos, si bien parecen confundirse en lo mismo, presentan significados diferentes. Cuando se pacta un deducible en la póliza, el asegurado debe hacerse cargo necesariamente de una parte del siniestro independientemente de la intensidad del mismo, en tanto la franquicia ocurre cuando el asegurador se hace cargo del siniestro cuando supera cierto porcentual de los valores asegurados.

La razón de este tipo de cláusulas es para algunos de tinte “moral”, al hacer participar al asegurado en el siniestro, promoviendo así mayores actitudes o diligencias para prevenir la ocurrencia de los mismos, o disminuir sus consecuencias, ya que comparte, en cierta medida, “la pérdida” con el asegurador. En otros casos puede justificarse como una medida del asegurador tendiente a evitar asumir siniestros de pequeño porte o de escasa trascendencia que insumen considerables gastos administrativos derivados de la inspección del siniestro, su evaluación y liquidación de los daños, muchas veces de la mano de peritos.

En una palabra el asegurador solo va a pagar si excede de un mínimo y ese mínimo no cubierto es la franquicia. Se lo suele clasificar también como condicional o incondicional. Condicional cuando el asegurador debe indemnizar la totalidad del daño si excede la franquicia e incondicional cuando en ningún caso responde por el porcentaje atribuido a la porción del siniestro que se encuentra por debajo de la franquicia.

La figura legal no está determinada en el Capítulo XXIV del Código Civil – Contrato de Seguros, pero se sustenta principalmente de la interpretación de su Artículo 1600 que expresa en su primera parte: “…El asegurador se obliga a resarcir, conforme al contrato, el daño patrimonial causado por el siniestro…”, es decir que la norma descansa en el contrato mismo el modo y la forma de resarcir dejando el criterio a la autonomía de la voluntad de los contratantes.

En la práctica, se estipulan ya sea como un importe determinado como base de la franquicia, ejemplo US$ 100 de franquicia, donde el asegurador asume los eventos que superan dicho importe, o bien puede ser porcentual donde se establece un porcentaje ya sea sobre el valor del siniestro o sobre el valor de la suma asegurada. Ejemplo, franquicia 10% sobre el valor del siniestro, o 5% sobre el valor de la suma asegurada estableciéndose así claramente donde recae la participación del asegurado en un eventual siniestro.

En algunos productos también se puede hablar de una franquicia temporal, que sería el tiempo durante el cual un seguro no tiene vigencia. Llamado también “periodo de carencia” y generalmente es utilizado en seguros masivos relacionados con enfermedades o coberturas hospitalarias que no están sujetas a formularios de suscripción o existe posibilidad de una antiselección del tomador o asegurado por falta de información del mismo.

La franquicia puede incidir también en los costos del seguro, por lo que podemos afirmar que, para la aseguradora es una forma de limitar su responsabilidad y para el tomador del seguro una forma interesante de poder obtener mejores costos en su coberturas de riesgo, coparticipando en el daño a través de la franquicia en caso de producirse un siniestro, pues a mayor posibilidad de “asumir el riesgo” por parte del asegurado, el costo del seguro será menor. Esto hace que no siempre la decisión de incorporar franquicias en una póliza deviene de los aseguradores sino, son los propios asegurados los que por medio de franquicias de cierta relevancia en sus contratos de seguros, buscan una considerable reducción en las primas que deben abonar. Por tanto, es importante que en el momento de suscribir un seguro, el asegurado esté enterado de cuanto le corresponde asumir como franquicia o deducible en caso de un eventual siniestro.

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El daño por agua en el seguro de vehículos http://www.5dias.com.py/2020/01/el-dano-por-agua-en-el-seguro-de-vehiculos/ Thu, 30 Jan 2020 11:56:14 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=174470 GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Las corrientes naturales de agua que fluyen por un lecho, desde un lugar elevado a otro más bajo conforman los arroyos y los ríos. La gran mayoría de los ríos desaguan en un lago o directamente en el mar, algunos por el camino se van decantando al filtrarse en la tierra o simplemente se van evaporándose. Las llamadas aguas pluviales son las que entran en el sistema de alcantarillado y que se forman durante los fenómenos meteorológicos que causan precipitaciones y donde gran cantidad de agua se va acumulando en zonas, rutas, calles o caminos que ordinariamente no concurren. Estos elementos de la naturaleza pueden generar riesgos cuando se produce un aumento considerable en el caudal lo que llamamos inundación o por la agresividad de la corriente que lo llamamos raudales.

Como afecta estos fenómenos naturales en la relación asegurativa. El artículo 1546 del Código Civil expresa: “…Por el contrato de seguro el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida humana…”. Un acontecimiento incierto es aquel evento que no es “cierto, verdadero o determinado”.

Los eventos de la naturaleza como el huracán, ciclón, tornados, granizos, inundaciones o aguas pluviales son eventos que salen del curso normal de los acontecimientos y precisamente pertenecen a los llamados casos fortuitos o de fuerza mayor, aquello que no pudo preverse o que aun previsto no puede evitarse, y por ser estos eventos extraordinarios están excluidos de la cobertura de la póliza. Al decir del propio Articulo 426 del Código Civil: “…El deudor (en este caso el asegurador) no será responsable de los daños e intereses que se originan al acreedor (en este caso el asegurado) por falta de cumplimiento de la obligación, cuando estos resultaren de caso fortuito o fuerza mayor…”

El motivo puede ser por un lado técnico. Estos eventos pueden conformar un gran “cumulo” de riesgos que desafían las normas técnicas como la dispersión del riesgo, la intensidad, la frecuencia, es decir, quebrantan el índice siniestral que puede afectar la estabilidad económica-financiera del asegurador. Pero el motivo puede ser también conductual, es decir el deber de cuidado de la cosa asegurada y el de mantener el estado del riesgo que todo asegurado debe proceder conforme al contrato, por lo que desafiar a un raudal voluntaria y conscientemente se acerca más a la impericia y al peligro que al deber de cuidado sobre todo cuando pudiera evitarlo.

No obstante, la mayoría de las aseguradoras consienten en dar cobertura limitada o sublimitada para este tipo de riesgos extraordinarios dependiendo del equilibrio en primas que obtengan (costo adicional) para hacer luego frente a estos eventos. Es una excepción a la regla y una potestad contractual que las partes fijan en el momento de la suscripción. El sublímite puede estar dado en un porcentaje del valor del vehículo o un importe fijo indicado en las condiciones particulares de la póliza.

Ahora bien, una cobertura que no tiene discusión es la inmersión. A diferencia de la inundación que sería la invasión o desplazamiento de las aguas en lugares que normalmente no suelen ocupar, la inmersión seria la caída del vehículo a un lecho del rio, arroyo o tajamar que constituyen causes ordinarios y naturales por lo que esta plenamente cubierto.

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El seguro de incendio como garantía de la hipoteca http://www.5dias.com.py/2020/01/el-seguro-de-incendio-como-garantia-de-la-hipoteca-3/ Thu, 23 Jan 2020 12:17:09 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=173841 GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

El seguro también constituye una herramienta que acompaña los acuerdos comerciales que mueven la economía de un país. El seguro de incendio, por excelencia, y dada su definición de indemnizar el daño causado a los bienes por la acción directa o indirecta del fuego… constituye un accesorio que acompaña al contrato principal de crédito sujeto a privilegios derivados de la hipoteca.

Aquí aparece la figura del acreedor hipotecario, una entidad o un particular que, además del asegurado, tiene un interés económico en el bien asegurado, pues su destrucción total o parcial por causa de un siniestro, puede derivar en la pérdida o disminución del capital invertido en la misma.

El Contrato de Seguros resuelve el conflicto que se plantea entre los acreedores hipotecarios frente al derecho del asegurado, respecto de la indemnización derivada del bien hipotecado de acuerdo a la expresión del artículo 1620 del Código Civil que expresa: “…Para ejercer los privilegios derivados de la hipoteca y de la prenda, el acreedor notificara al asegurador la existencia de la prenda o hipoteca, y el asegurador salvo que se trate de reparaciones, no pagara la indemnización sin previa noticia del acreedor, para que formule oposición dentro de siete días…”

Como vemos hay dos aspectos importantes en este artículo. Por un lado el acreedor debe notificar al asegurador la existencia de la hipoteca y de la prenda y por el otro el asegurador debe notificar al acreedor para que este formule oposición al pago de la indemnización, salvo que se trate de reparaciones. El artículo establece un plazo de siete días para formular oposición y en defecto de acuerdo de partes, el asegurador procederá a consignar judicialmente la suma debida.

La norma también aclara que si el deudor no está en mora con el acreedor y el asegurador conviene en la reconstrucción o reposición del bien dañado, este tiene derecho a exigir que la indemnización se destine realmente a ese objeto y a requerir garantías suficientes. (Artículo 1625 del Código Civil), esto con el fin de no perjudicar los derechos de los acreedores privilegiados.

Aquí se entrecruza el artículo 1620 con el 1625 ya que el primero autorizaba al acreedor a oponerse y , en este caso, el segundo excepciona esta posibilidad de oposición al pago de la indemnización afectada a la reconstrucción, salvo que demuestren que el deudor se encuentra en mora en el pago del crédito garantizado, en cuyo caso podrán oponerse y la aseguradora deberá consignar judicial mente el monto de la indemnización.

El privilegio de la hipoteca establecido en el artículo 2361 del Código Civil, se extiende pues a las indemnizaciones que el seguro deba pagar y el asegurador no se libera si efectúa el pago sin intervención del acreedor hipotecario, a sabiendas de la existencia del gravamen salvo lo contemplado en el artículo 1625.

En la práctica, se destacan dos aspectos: a) La vigencia de la póliza debería acompañar el plazo del crédito principal, es decir si el crédito se sustancio por tres años, la vigencia de la póliza será de tres años y, b) Se inserta en la Póliza, en las Condiciones Particulares, el nombre del acreedor hipotecario indicando que en caso de un eventual siniestro la indemnización se transfiere al acreedor hasta el importe del crédito a desembolsar.

Puede ocurrir que la póliza ya esté vigente antes del crédito hipotecario, y en ese caso opera mediante comunicación del asegurado solicitando el endoso correspondiente con la designación del acreedor hipotecario como titular de los derechos derivados de la indemnización. Para la entidad o el particular que actúa como acreedor constituye una garantía importante, ya que el bien que garantiza el crédito está protegido ante un eventual riesgo de incendio o fenómenos de la naturaleza y se mantiene su valor original.

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El resarcimiento en el seguro de incendio http://www.5dias.com.py/2020/01/el-resarcimiento-en-el-seguro-de-incendio-3/ Tue, 21 Jan 2020 12:56:11 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=173589 Guillermo Fronciani
Abogado

Las pólizas de seguros son contratos generalmente de indemnización. Esto significa que el objeto de casi todos los contratos de seguros es procurar que el asegurado, después de una pérdida, quede en la misma situación económica que ocupaba inmediatamente antes de producirse el evento asegurado, hasta donde sea posible. Se puede decir que, va contra la masa de asegurados, permitir que el asegurado obtuviese un beneficio al producirse el siniestro o el daño por lo que es de interés público y por ello es una actividad regulada por el estado a través de la Superintendencia de Seguros.

Por ello, la indemnización está ligada al interés asegurable, porque un asegurado no puede recuperar más de lo que represente su interés y, la indemnización no se presta necesariamente en dinero, puesto que a veces es más conveniente para ambas partes la reposición, la reparación o la sustitución.

El art. 1623 del Código Civil establece, como se determina el “monto del resarcimiento” en el caso de los seguros de incendio: a) para los edificios, por su valor a la época del siniestro, salvo cuando se convenga su reconstrucción; sería el valor tasado del bien o el justo precio objetivo hasta la suma asegurada, y en el caso de su reconstrucción el valor para reconstruir uno de igual clase tanto los materiales como la mano de obra necesarios; b) para las mercaderías producida por el mismo asegurado, según el costo de fabricación; para otras mercaderías, por el precio de adquisición. En ambos casos, tales valores no pueden ser superiores al precio de venta al tiempo del siniestro; Es decir no contempla los gastos de comercialización y las ganancias; c) para los animales, por el valor que tenían al tiempo del siniestro; para materias primas, frutos cosechados y otros productos naturales, según los precios medios en el día del siniestro; En el caso del ganado sería la cotización que los animales poseen en los mercados ganaderos, dependiendo de su calidad. Para materias primas, frutos cosechados y otros productos naturales la cotización de las mismas en los mercados nacionales así como Cámaras y Asociaciones de Productores; d) para el moblaje y menaje del hogar y otros objetos de uso, herramientas y maquinas, por su valor al tiempo del siniestro. Sin embargo, podrá convenirse que se indemnizara según su valor de reposición. En estos últimos, se debe considerar su valor de adquisición, su depreciación o desvalorización y la venta de lo salvado con lo cual se llegaría al justo precio.

Se presenta a su vez los riesgos equiparados al incendio como ser, la remoción de escombros, los daños por agua, los costos de salvamento entre otros. Generalmente se aplican en estos casos coberturas limitadas a ciertos porcentajes de la suma asegurada dependiendo de los capitales en riesgo, la zona geográfica y la mayor o menor exposición a las coberturas citadas. Así, por el universo de riesgos asegurables en el seguro de incendio, la complejidad de determinados riesgos que van desde las viviendas particulares hasta los grandes riesgos industriales, es difícil detallar el monto del resarcimiento en cada situación, limitándose la norma solo a los casos mencionados en el artículo 1623. No obstante es importante para el asegurador la figura del perito, definido en la Ley827/96 (artículos 83 al 90) como “Liquidadores de Siniestros”, debidamente registrados y autorizados por la Superintendencia de Seguros, que tienen la capacidad de detallar con mayor exactitud los importes a indemnizar en cada evento de acuerdo a la valuación de los daños, inclusive, con un criterio más objetivo, de ahí su nominación también como “ajustador” y actúan en nombre y representación del asegurador y los reaseguradores internacionales. Por tanto, es importante que en el momento de la contratación, el asegurado tenga claro la manera de proceder en el resarcimiento de un siniestro si lo hubiera, de acuerdo al tipo de riesgo cubierto, y evitar así, posibles desacuerdos en el cálculo de la indemnización definitiva.

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La avería gruesa en el seguro marítimo http://www.5dias.com.py/2020/01/la-averia-gruesa-en-el-seguro-maritimo-2/ Thu, 16 Jan 2020 12:31:15 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=173298 Guillermo Fronciani
Abogado

En más de una oportunidad hemos escuchado el término Avería Gruesa. Es utilizado en el mundo de la navegación pero también para el comercio marítimo ya que afecta también a la carga transportada por lo que todo importador o exportador debe conocer el concepto y la importancia.

Los riesgos de la navegación suponen muchas veces actos y daños provocados forzada y razonadamente que resultan inevitables y generan pérdidas económicas que no puede ser atribuible exclusivamente al propietario del buque. Pretender lo contrario es negar un principio de equidad por cuanto que los propietarios de los bienes salvados se benefician en perjuicio de los propietarios de los bienes sacrificados que incurrieron en gasto o perdieron todo o parte de su patrimonio en el salvamento.

Además, tanto el buque, el flete o la carga conforman una “comunidad navegante” por lo que histórica y razonablemente todos deben contribuir con los daños extraordinarios sufridos al buque o a la carga y los actos de salvación realizados por el capitán en pro de la seguridad de la navegación. Por ejemplo la varadura del buque para evitar su hundimiento, el sacrificio de anclas y cadenas para evitar un riesgo etc.

Su figura jurídica es aplicada hasta hoy día a través de la Regla de York-Amberes de 1950 y 1974 (y sus modificaciones y agregados posteriores hasta la de Sydney de 1994) cuyas “Reglas” regulan los distintos escenarios de como liquidar una Avería Gruesa y cuando será considerado o no como tal. Así la Regla “A” expresa: “…Existe acto de avería gruesa cuando, y solamente cuando, intencional y razonablemente, se realiza un sacrificio extraordinario o un gasto extraordinario para la seguridad común, con el fin de preservar de un peligro a los bienes comprometidos en una aventura marítima común…” En tanto nuestro Código de Comercio en su Art. 1316 define: “…Averías gruesas o comunes son, en general, todos los daños causados deliberadamente en caso de peligro, y los sufridos como consecuencia inmediata de estos sucesos, así como los gastos hechos en iguales circunstancias, después de deliberaciones motivadas, para la salvación común de las personas o del buque y cargamento, conjunta o separadamente, desde su carga y partida hasta su vuelta y descarga…”

La discusión siempre radica en que, siendo el capitán el que lo declara, su decisión debe enmarcarse en la razonabilidad y que su decisión sea voluntaria y que la comunidad navegante se encuentre en peligro inminente. La pregunta siempre es cuando se considera verdaderamente razonable la imposición de contribuir a todos los integrantes de la navegación (buque, flete y carga) y cuando no.

Pero dado que siempre el buque y la carga están asegurados, finalmente la intervención en la liquidación esta supervisada por estos. Para el efecto las partes se comprometen con una Carta de Garantía, o Compromiso de Avería, de contenido y valor jurídico para reclamarse posteriormente y evita embargos preventivos como medida cautelar y posteriormente designan un Liquidador de avería gruesa. La liquidación se practicará con arreglo a la ley y usos aplicables en el lugar de finalización de la aventura, pero cuando el contrato de fletamento o de transporte contuviere estipulaciones especiales sobre esta materia, la liquidación se practicará de conformidad con esas estipulaciones.

El Liquidador de Av. Gruesa deberá tener en cuenta el valor del buque, el valor de la carga y el valor del flete para determinar la proporcionalidad de cada parte en la contribución del gasto incurrido. Esa tarea es sumamente dificultosa además de considerar aspectos como: a) las coberturas de la póliza que amparan cada riesgo; b) el valor de la suma asegurada del buque, pues no puede obligarse a terceros admitir los valores pactados; c) la continuidad del buque después de ocurrido el hecho, y que pasaría si existieran nuevos daños al continuar dicho viaje; d) si los bienes en riesgo (buque, flete y carga) fueran de la misma persona persona; e) si el cálculo del flete proporcionado es bruto o neto para determinar la contribución, entre otras consideraciones.

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La avería particular en el seguro de casco y máquinas http://www.5dias.com.py/2020/01/la-averia-particular-en-el-seguro-de-casco-y-maquinas/ Tue, 14 Jan 2020 13:19:33 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=173097 Guillermo Fronciani
Abogado

El buque, por sus características y riesgos de la navegación está expuesto a sufrir daños materiales que ocasiona un perjuicio económico al Propietario, Consignatario o Armador del mismo, considerado en este caso como el asegurado.

“Avería y daño” son sinónimos en este caso y puede ser particular o simple o gruesa. En ambos casos nos referimos a “daños que sufran los buques como consecuencia de la aventura náutica” y derivados generalmente del abordaje, incendio, explosión, choque, anegamiento etc. Simplemente son avería particular cuando no se declare como avería gruesa o común. La cobertura no se limita solamente a los daños materiales que sufra la embarcación sino también los gastos realizados para evitar o disminuir ese daño, es decir el salvamento que es considerado como un siniestro más dentro de la compleja cobertura del seguro de Casco & Maquinas.

Las condiciones de póliza determinan que las averías particulares serán indemnizadas tomando en cuenta el infraseguro que resultara comparando la “suma asegurada” con el “valor asegurable” (valor real), de ahí la importancia de poder determinar consensuadamente entre asegurado y asegurador el valor que será luego la suma asegurada. La indemnización que realice el asegurador deberá ser el costo razonable  de las reparaciones de las averías y bajo la modalidad del pronto pago cuando ha disminuido la navegabilidad del buque, característica singular  del seguro marítimo que lo distingue de los seguros tradicionales.

Generalmente toda reparación y dada la gravedad del daño, suelen hacerse en el llamado dique seco  cuyo costo es absorbido por el asegurador, se descubran finalmente averías o no como en el caso posterior a una varadura, pero si al momento de ingresar al dique, el buque estuviera también obligado a ello para renovar sus certificados o para hacer trabajos necesarios para mantener su navegabilidad, los gastos de llevarlo, ponerlo y sacarlo del dique se dividirán por mitades entre el asegurador y el asegurado, así como los de permanencia en el dique, limpieza y desgasificación, que se distribuirán entre ellos en proporción al tiempo incurrido para cada uno de tales propósitos.

Es importante señalar que el asegurador tiene derecho de elegir el puerto al que deberá enviarse el buque para entrar a dique o para su reparación y tendrá derecho a solicitar o requerir presupuestos adicionales para la reparación. Esta obligación del asegurado es muy significativa que la misma cláusula de póliza establece una deducción del 15% del reclamo en caso de su incumplimiento.

Si bien el término es de “avería particular”,  puede contemplar también la “pérdida total” del buque. Y a este efecto la póliza establece tres criterios atribuibles a esa pérdida total. a) Perdida total real: que existe cuando el buque ha sido destruido o dañado de tal manera que pierde definitivamente sus condiciones y características que tenía al momento de contratarse el seguro, siempre por un riesgo cubierto; b) La pérdida total presumida: que es aquella que resulta de la desaparición y falta de noticias del buque durante un plazo razonable, y la,  c) Perdida total virtual: que resulta cuando los gastos para recobrar o reparar el buque a causa de un siniestro originado por un riesgo cubierto, fueran iguales o superiores a la ¾ partes del valor asegurable. Por ejemplo cuando el costo de la reparación del daño iguala o excede a ¾ parte del valor del buque.  En el caso de la pérdida total virtual, el asegurado puede optar por ejercitar la acción de abandono o la acción de avería.

En la mayoría de los seguros de Casco & Maquinas está contemplado la franquicia o deducible, que son a cargo del asegurado y deben ser descontado del costo de cada reparación o de la indemnización que correspondiera. Esto implica a su vez que si el costo de la reparación se encuentra por debajo del importe establecido en la póliza como franquicia o deducible, el asegurado debe absorber por su cuenta dicho costo. Constituye así una co-responsabilidad y un deber de cuidado que el asegurado (Propietario, Consignatario o Armador) debe tener en lo que respecta al mantenimiento y a la mejor praxis de quienes gobiernan la embarcación y que se constituyen en dependientes  y con las mismas obligaciones del propio asegurado.

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El seguro marítimo de Casco & Máquinas http://www.5dias.com.py/2020/01/el-seguro-maritimo-de-casco-maquinas-2/ Thu, 09 Jan 2020 12:10:08 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=172736 Guillermo Fronciani
Abogado

El seguro marítimo, forma parte de los seguros generales, de donde se “nutre” y comparte los condicionamientos básicos pero a pesar de ello y dada su finalidad y las motivaciones técnicas en las que se desarrolla, se separa y opera con características propias con las que se distingue ciertamente del seguro propiamente dicho tal como comúnmente se conoce. En su esencia “converge” normas específicas del derecho marítimo con el derecho de seguros, inserto en el código civil, y a su vez con las normas, reglas y convenios internacionales sobre la materia que tienen validez jurídica y que influyen en la construcción de las clausulas y condicionados de las Pólizas de seguros.

En la práctica aseguradora históricamente ha sido incluido en los denominados seguros de transporte es decir como una subespecie derivada de los seguros patrimoniales de daños sin embargo sus características lo hacen original y diferente a las demás ramas del seguro como ser la dejación o abandono, el pronto pago provisorio, la fijación de las sumas aseguradas, el interés asegurable (múltiples asegurados) la presunción de daños, el salvamento, la universalidad de riesgos etc.

El interés asegurable seria el “buque” en su concepción más amplia, es decir, comprende también los diques y las grúas flotantes, los pontones, buques amarrados, barcazas, remolcadores etc, siempre que sean aptos para navegar y cumplan con los registros y requisitos establecidos en la ley de la navegación. Además del casco del buque, comprende también sus acce sorios, maquinarias, ornamentos, instalaciones fijas, y equipos necesarios para la navegación.

En cuanto a la suma asegurada es importante determinar su valor real, esto es a través de la declaración del propio asegurado, o de un perito especializado o por el valor estimado “convenido” entre asegurado y asegurador. Pero la fijación de la suma asegurada del buque puede tener consecuencias en el momento de la indemnización por el criterio del infraseguro, es decir en la relación entre la suma asegurada y el valor real en el momento del siniestro, principio que determina que ante una pérdida o daño, el asegurado no puede lucrar con su infortunio, debiendo percibir una reparación económica proporcional entre la suma asegurada y el valor real de la cosa al momento del siniestro.

Como principio básico del seguro, los riesgos asegurables constituyen eventos futuros e inciertos, es decir imprevistos derivados de la naturaleza como las tempestades, huracanes, tifones etc y los derivados de hechos humanos como la negligencia o impericia del capitán o de la tripulación como en el caso de abordajes o varadura o relacionados a estos como los gastos de salvamento y de avería gruesa entre otros. Para simplificar la cobertura tradicional comprende la de: i) Libre de toda avería: en la que excluye la responsabilidad del asegurador por las averías particulares salvo el abandono y los siniestros mayores, denominada también de pérdida total. Esta cobertura puede ampliarse a gastos de salvamento justamente para evitar su pérdida total. ii) Libre de avería particular: que similar a la anterior no cubre las averías particulares que afecten al buque pero incluye el abandono y la asistencia, además la contribución a la avería gruesa. iii) Libre de avería particular salvo…o de riesgos enumerados: que amplia todas las demás coberturas por ejemplo colisión o abordaje (que sería el contacto material entre dos o más buques o con otros cuerpos fijos o flotantes), incendio, naufragio, varamiento, máquinas y las coberturas adicionales sobre tempestad, guerra, terrorismo, piratería, terrorismo, huelga.

Pero como toda maquinaria compleja, y por su naturaleza misma, el buque en su sentido amplio puede generar responsabilidades que resultan de acciones u omisiones muchas veces culposas por imprudencia, negligencia o impericia que lesiona los derechos de otros, bien definidos en las normativas locales e internacionales, y ocurridos por abordajes, gastos de salvamento, daños a la carga transportada, muerte o lesiones a pasajeros o tripulantes y hasta daños ambientales. Por ello el seguro marítimo a través de las aseguradoras extiende su cobertura a la responsabilidad civil en una cobertura ordinaria simple y limitada que las grandes embarcaciones amplían luego su cobertura a través del seguro llamado de Protection and indemnity conocido como P&I o “Pandi” que son entidades mutuales cuyos socios son propietarios o armadores de buques quienes cobran “primas” y emiten un único certificado (certificate of entry) en vez de una póliza de seguros. Estos cubren solo ciertos riesgos de responsabilidad del armador pero con sumas aseguradas sumamente elevadas lo que lo convierte en una garantía importante para la industria naviera.

 

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Los riesgos de la navegación y el seguro marítimo http://www.5dias.com.py/2020/01/los-riesgos-de-la-navegacion-y-el-seguro-maritimo-2/ Tue, 07 Jan 2020 12:49:53 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=172547 Guillermo Fronciani
Abogado

Históricamente, el seguro nació y se fortaleció con el seguro marítimo. La actividad humana desarrollada por el comercio marítimo hacia el siglo XII y las consecuencias gravosas resultantes de estas expediciones por agua dieron lugar a las primeras reglas del derecho marítimo y con ello una primitiva forma de asociación mutua que compartía las perdidas resultantes de los bienes expuestos a la peligrosidad del mar surgiendo así el seguro marítimo como una solución “solidaria” y donde generalmente los mismos dueños de los buques pactaban la cobertura junto con el transporte. Se sabe que el primer ordenamiento normativo más completo sobre seguros marítimos fue el Guion de la Mer, una compilación francesa inspirada en la Ordenanza de Barcelona hacia el siglo XVI, pero no fue sino desde la segunda mitad del siglo XIX donde se nota una evolución científica del seguro con legislación amplia y más específica y dejando de ser un “cálculo” de apuestas,  para pasar a sistemas de cobertura basadas en las probabilidades y con primas técnicas relacionadas con el riesgo asumido tal como hoy lo conocemos.  La Ordonnance de 1681 para la institucionalización del seguro marítimo y el Code de commerce francés de 1807 sirvieron de base a las numerosas legislaciones marítimas desde entonces como la nuestra de 1903. Pero el predominio ingles se hizo sentir, por la experiencia existente en el mercado asegurador de Londres, en sus costumbres y decisiones judiciales mismas y sin perjuicio de ello, en distintos países se optaba por aplicar indistintamente clausulas inglesas junto a las locales y así, en las condiciones de pólizas aparecen hasta hoy en día las Clausulas del Instituto elaboradas por el Institut of London Underwriters y conocidas como Institut Time Hulls ClausesInstitute Cargo Clauses (A) (B) (C) utilizadas en todas las pólizas.

Podemos definir entonces que el seguro marítimo es un contrato en el cual el asegurado (Propietario, locatario, explotador, depositario, consignatario o armador), quien tiene un interés legítimo,  pagando una prima, se protege contra los daños de la navegación o los peligros del mar (o sobre el mar) como tempestad, naufragio, abordaje, echazón, apresamiento, avería particular, avería gruesa, gastos de salvamento, incendio, responsabilidad civil entre otros,  que son asumidos por el asegurador. Su complejidad radica en la diversidad de los peligros del mar, en la amplitud del Derecho de la Navegación y los distintos intereses asegurables como ser el buque y todos sus accesorios, la carga, el flete, el beneficio esperado y las responsabilidades hacia terceros que en seguro se denominan universalidad de riegos.  A diferencia de los seguros tradicionales, se destacan por ejemplo coberturas como el abandono o dejación a la aseguradora y el derecho del asegurado al pronto pago provisorio que son mecanismos particularísimos del seguro marítimo y permiten  colocar al asegurado en una situación económica similar o equivalente a la que tenía antes de producirse el siniestro, presumiéndose una pérdida total, aunque no fuera cierta, en un caso y, en el otro, indemnizándolo en el menor tiempo posible.

En nuestra normativa, el Código Civil en su Libro III, Capitulo XXIV – Contrato de Seguro, no contempla específicamente el seguro marítimo, no obstante en su artículo 1691 expresa: “…Las disposiciones de este Capítulo se aplican a los seguros marítimos y aeronáuticos, en cuanto no sean contrarias a su naturaleza y salvo las normas de leyes especiales…” . Por tanto tiene influencia y de aplicación análoga las normas específicas de la navegación como ser la Ley 476/57 Código de Navegación Fluvial y Marítimo; el Código de comercio Libro Tercero: de los derechos y obligaciones que resultan de la navegación; la Ley 269/93 que aprueba el transporte fluvial por la Hidrovía Paraguay-Paraná, como de las de mayor importancia, y los Convenios internacionales ratificados por la República del Paraguay.

Además de las normativas citadas, las pólizas contienen un muy bien estructurado compendio de cláusulas y condiciones específicas y particulares, transcripción de cláusulas inglesas aplicadas principalmente a las coberturas de Casco y Maquinas de buques y compatible con el derecho paraguayo e internacional, si bien las cláusulas del Institute Time Clauses Hull británicas continúan siendo las más utilizadas en Paraguay como base del seguro marítimo.

Así, dado que  de nuestro país posee la tercera flota fluvial más grande del mundo y por nuestros ríos Paraguay-Paraná circula el 80% de las cargas de importación y exportación, es importante que el derecho marítimo y el seguro marítimo acompañen esa evolución facilitando el comercio y la industria naviera y “regionalizando” cada vez más sus normativas.

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El cambio de titular del interés asegurado en el contrato de seguros http://www.5dias.com.py/2019/12/el-cambio-de-titular-del-interes-asegurado-en-el-contrato-de-seguros-3/ Tue, 31 Dec 2019 05:02:44 +0000 http://www.5dias.com.py/?p=172162 Guillermo Fronciani 
Abogado

El titular del interés, es aquel tomador o asegurado que celebro el contrato con el asegurador y tiene un interés económico lícito en la cosa y que por ello espera que el siniestro no ocurra para no dañar dicho interés. Sin embargo, como ese interés asegurable puede sufrir un desplazamiento como por ejemplo por su venta a otra persona que tiene interés sobre el mismo riesgo al haber asumido la posesión,  es posible también que subsista la garantía de la póliza original.

Lo habitual es que,  el que adquiere la cosa asegurada o llamado nuevo titular, que está informado de la existencia del contrato de seguro,  mantenga el vínculo contractual  anterior,  asumiendo  el nuevo titular los derechos y obligaciones que tenía aquel que procedió a la transferencia, pero siempre sujeto a la decisión final del asegurador que puede finalmente optar por la rescisión del contrato.

Se dan dos situaciones, por un lado el asegurador puede analizar las referencias del posible nuevo titular del interés y puede aceptarlo o simplemente puede optar por rescindir el contrato. Y acontece lo mismo con el nuevo titular del interés que por diversas circunstancias puede libremente optar por continuar con el mismo asegurador o  contratar con otro asegurador.

Así el Código Civil en su artículo 1618 expresa: “…El cambio de titular del interés asegurado debe ser notificado al asegurador, que podrán rescindir el contrato en el plazo de veinte días y con preaviso de quince días, salvo pacto en contrario. El adquirente puede rescindirlo en el término de quince días, sin observar preaviso alguno. El enajenante adeuda la prima correspondiente al periodo en curso a la fecha que notifique su voluntad de rescindir. Si el asegurador opta por la rescisión, restituirá la prima del periodo en curso en proporción al plazo no corrido y la totalidad correspondiente a los periodos futuros. La notificación del cambio del titular…se hará en el término de siete días, si la póliza no prevé otro. La omisión libera al asegurador, si el siniestro ocurre después de quince días de vencido este plazo…”

Como vemos, en la norma prevé los plazos de comunicación del cambio pero también se ocupa del pago de la prima. Así, el asegurado que haya efectuado la notificación se halla eximido del pago de la prima por el tiempo no corrido que quedará  ya a cargo del adquiriente, pero en contrapartida,  adeuda la prima hasta el día de la fecha que comunique su opción de rescindir. El asegurador a su vez si opta por la rescisión del contrato,  debe restituir la prima en el caso de que se haya efectuado pagos por periodos aun no corridos.

En cuanto a quien debe notificar, no está establecido expresamente por lo que lo pueden hacer cualquier de las dos partes, es decir el adquiriente o el enajenante, pues no se trata de una expresión de voluntad y porque finalmente el asegurador tiene la opción de rescindir expresamente o aceptar tácitamente.

Es muy importante el cumplimiento de los plazos puesto que la norma es tajante en cuanto a la perdida de los derechos del asegurado o del nuevo titular al expresar ”…la omisión libera al asegurador…”, esto implica que,  un siniestro ocurrido en el periodo posterior al plazo no es indemnizable.

En el caso de cambio de titular por transmisión hereditaria,  simplemente el sucesor y nuevo titular del interés,  debe justificar su calidad de tal,  con el testimonio del testamento o de la declaratoria de herederos respectiva. En el caso de venta forzosa del bien asegurado se aplican los mismos plazos indicados en el artículo 1618 pero los plazos se deben contar a partir de la aprobación judicial de la subasta (Art. 1619 Código Civil).

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