Crisis argentina: mirando las pantallas

Los argentinos han vuelto de nuevo sus ojos ante las pantallas que le devuelven los numeros de la cotización de la moneda norteamericana en pesos. Las especulaciones, las cuevas.. los peores recuerdos han vuelto a aflorar como una pesadilla no deseada pero no percibida ni asumida como una hipótesis absolutamente posible. La economia, pero fundamentalmente la politica, le ha venido costando pobreza, marginalidad y desasosiego a este pais por un largo tiempo. Esta es solo una nueva estación.
Toda la carga de incertidumbre se ha reiterado como una pesadilla a la que pareciera haberse acostumbrado gran parte de la poblacion. El ciclo se repite. Politicos que culpan a los anteriores, estos que se parapetan detrás de los buenos momentos –que solo fueron breves- que pasaron con ellos y luego mas historia. Hasta aquellos momentos en que eran felices, industriales, educados y prósperos. Tanto que atrajeron por millones a emigrantes, entre ellos casi dos millones de paraguayos.
GRAVES COSTOS
Buenos Aires es la ciudad mas poblada del Paraguay. Los nuestros estan registrados en la embajada en un número cercano al millon y envian mas de 500 millones de dolares anuales en remesas a sus familiares. Mas que los 360 millones de Itaipu que decimos es nuestra principal riqueza. Equivocados. Despues de la soja y la carne ya estan las remesas. Sin embargo los nuestros han perdido la fe en los politicos locales y se inscribieron para votar solo 26 mil. Sufragaron un poco mas de seis mil. Un porcentaje muy pequeño de los millones que viven aquí y tienen edad para votar. Las inscripciones no se hicieron de manera eficaz y muchos no mostraron interes en una politica que ya por incapaz y timorata los expulsó del empobrecido campo y las ciudades nuestras. Ellos ya votaron con sus piernas.. se vinieron aquí huyendo del Paraguay. Conforman parte de las victimas de esta economía argentina que parece de nuevo enfrentar sus peores verdades. La inflación alcanza aquí el 25% anual y los costos de vida crecen de forma permanente al tiempo que disminuyen las remesas.
Hay empleo todavia para la gran mayoria de los inmigrantes pero cuando la economia local se resienta aun mas habrá que volver aumentando nuestros costos sociales de forma radical. El contrabando se incrementará hacia nuestro pais y el negocio de la droga crecerá hacia este mercado cada vez mas demandante de la marihuana nuestra. El jefe de la gendarmeria local me dice que en las villas miserias el gran problema constituyen los estupefacientes que se convierten en disparadores de la criminalidad.
VIENTOS EN CONTRA
El comercio de argentinos hacia territorio nacional se reducirá. Con esta crisis ya disminuyó en un 30% dicen los encarnacenos beneficiados directos de este mercado. La crisis económica argentina es tambien nuestra crisis a pesar de que hemos sabido superarlas en varias ocasiones. El argentino no sabe mucho de nosotros y no parece importarles. La feria del libro en la noche dedicada al pais atrajo mayoritariamente a un público paraguayo y en un par de conferencias que dí casi nadie habia viajado jamas al Paraguay y nunca habian tenido un profesor paraguayo enfrente. Somos invisibles para los ojos de un gran sector aunque estemos en practicamente en todas las actividades económicas de este paìs. Christian Franco propietario de “El antojo” en Villa Floresta vende la mejor milanesa de Buenos Aires y no da abasto. Cada fin de semana comen mas de 900 en su local que tiene filas de espera que doblan la cuadra mientras el local de Mc Donalds a 50 metros lo mira con envidia. 30 personas trabajan para su local gastronómico y son casi todos paraguayos. Es uno de los tantos casos de éxito de un migrante que vino con una mano adelante y otra atrás hace mas de una década.
La crisis Argentina es nuestra crisis aunque lo veamos ahora solo en las pantallas. Las mismas que reflejan el grado de inquietud de un país que observa a cada momento como si fuera el futbol a cuanto alcanzó el dólar y sigue con avidez las conversaciones del gobierno con los empresarios, los políticos y el FMI. El nerviosismo inunda a sus actores cuyo tono de voz sube de punto al punto de que el ex presidente del Banco Central criticó duramente a sus ex compañeros de la economia de Macri afirmando que solo “hablan de boludeces”.
La realidad en las pantallas es algo mas serio. Hay sensacion de que la economia argentina vuelve zozobrar y el temor al hundimiento es colectivo y esto supera lo que refleja las pantallas.-

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