Cuando una madre regresa al trabajo

STEPHANIE HOECKLE DIRECTORA OUIOUI [email protected]

La llegada de un bebé le cambia la vida hasta a la mujer más dedicada a su profesión. Es por eso que volver al trabajo luego de ser mamá es, para mu­chas, un momento de cargado de ansiedad.

Aunque en Paraguay la Ley de Maternidad garantiza a las mujeres trabajadoras el derecho al permiso tras el parto de 18 semanas ininterrumpidas (y para el pa­dre de 14 días corridos irrenunciables), el tiempo nos resulta corto en relación a las 24 semanas que establece un país cercano como Chile o a los utópicos nueve meses que fija Islandia, con el valor agregado de que el cuidado del hijo en esa fría porción del mundo es compartido: tres meses de licencia son para la ma­dre, otros tres meses son obligatorios para el padre y tres meses más se negocian entre ellos. Incluso, si una mujer pretendiera disponer sola de los nueve meses para atender a su pequeño, por ley no sería posible. La normativa no solo buscar equilibrar las responsabilidades de los padres, es también una forma de evitar la discriminación en las empresas que prefieren no contratar personal femenino en edad fértil.

Pero pisemos tierra en un país donde la tarea de cuidar de un bebé recae funda­mentalmente en la madre. ¿Quién lo atenderá mientras esté trabajando? ¿Cómo hago para continuar con la lactancia materna? ¿Puedo ser una buena mamá y una buena profesional a la vez? ¿Cómo se logra ese equilibrio? son preguntas que surgen a medida que se va acercando la fecha de reinicio de la jornada laboral. La mayoría de las mujeres que conozco no quieren dejar de trabajar ni pueden darse el lujo de quedarse sin empleo, como tampoco se permitirían descuidar a sus hijos.

Está claro que el trabajo fuera de casa y la crianza se pueden conciliar, de lo con­trario no habría tantas madres trabajadoras. Sin embargo, para no vivir estresa­das, hay que conseguir ayuda y aprender a organizarse. Tengamos en cuenta estos ítems:

– No abandonar la lactancia materna: Por ley, las madres tenemos derecho a un permiso de lactancia exclusiva de 90 minutos al día durante los primeros seis meses, computados desde el primer día de su reintegración al tra­bajo luego de la licencia por maternidad. Aún así, la mayoría sabe que no resulta sencillo ir a casa y regresar en ese tiempo. Extraerse la leche es otra alternativa para poder almacenarla, siempre que se den las condiciones (tener un medio de refrigeración).

Lo ideal, dependiendo de las funciones o del jefe que tengamos, es conseguir cierta flexibilidad en los horarios, al menos por unos meses más, para prolongar la lac­tancia materna, que tantos beneficios trae al niño. Tengo amigas que han podido negociar hacer media jornada laboral y continuar luego en sus casas, donde están atareadísimas pero más cerca de sus hijos. Es cuestión de buscar alternativas.

– Tener una red de colaboradores: Desde el nacimiento del bebé es funda­mental contar con ayuda, de manera que podamos ir conociendo a la persona que más adelante se hará cargo del cuidado de nuestro hijo mientras estemos ausen­tes. El primero en la lista debería ser el padre, quien necesita estar involucrado en todo lo que se refiera a la crianza del niño. Luego figuran la niñera, la abuela, la tía o la persona que asumirá la responsabilidad de atenderlo. Quien sea elegida debe tener información clara sobre cómo queremos que se maneje con el bebé. Al igual que en el trabajo, hay que elaborar un manual de procedimiento ante distintas situaciones que puedan surgir. Y siempre es útil tener a mano un plan B, ya que la niñera o, incluso, la abuela pueden faltar. ¿Quién se quedará en ese caso: papá o mamá? ¿Podemos recurrir a alguien más? Es mejor conversarlo de antemano.

– Concentrarse en el trabajo: Hay mujeres que van a la oficina y viven lla­mando a su casa para supervisar las tareas (sin que sea necesario) o se pasan ha­blando del bebé y de su experiencia como madres. Los bebés son encantadores y no hay nada más bello que nuestros hijos, pero no siempre es un tema que les interese a todos. Si nos gusta nuestro trabajo, poder conectarnos y dedicarnos solo a eso por unas horas será reconfortante. Seamos profesionales y cumplamos con las tareas laborales asignadas. Sepamos, también, decir “no”cuando nos re­quieran para actividades extras que no podremos cumplir.

– Optimizar el tiempo: Aunque ya no podremos estar todo el día con el bebé, es posible reservar un momento especial, como puede ser el baño antes de que se duerma. Establezcamos una rutina exclusiva con nuestro hijo y busquemos cumplirla. Descansar es otro punto clave para una mamá que trabaja y para eso hay que delegar tareas: ir al supermercado, preparar la cena, hacer la tarea con los chicos, pasar por la tintorería… todo eso y más se puede compartir con la pa­reja o la familia. Los expertos también recomiendan hacerse de un tiempo para una misma, que particularmente me parece tan difícil de cumplir en esta etapa, aunque todo depende de las expectativas de cada una. A veces tres minutos es­cuchando tu canción favorita o charlando por teléfono con una amiga bastan. El regreso al trabajo es parte de un proceso de transición en la vida de una mujer que acaba de ser madre: preocupa, agota, emociona, desafía… pero siempre gratifica.

También podría gustarte Más del autor